Las cosas malas se dicen, se reclaman, se gritan a viva voz y a veces las cosas buenas quedan escondidas en el viejo baúl de lo cotidiano y se olvidan. Para que eso no suceda, es perfecto poder tener un ámbito como este para poder expresarse. En esta época, donde criticamos la apatía y la poca participación, hay sucesos dignos de "gritar". El sábado 5 de diciembre, en un conocido teatro de Rosario, un jardín de infantes llamado "Piruetas" realizó una comedia musical conjunta de docentes, alumnos, papás, mamás, abuelos y tíos, siendo enormemente llamativo el compromiso, la alegría, la responsabilidad y sobre todo el "disfrute" de toda esa cantidad de personas que durante tanto tiempo estuvieron ensayando letras, coreografías de bailes y confeccionando escenografía, cuando en realidad nunca se ocuparon de esos menesteres y lo único que los mueve es el amor por esos niños. Quiero hacer público y agradecer tan hermoso gesto que los enaltece como personas y que nos reconcilia con la vida. Tanto amor es difícil de ver expresado en una sola noche.


































