El proyecto de la diputada Gutiérrez de prohibir los cercos electrificados, como asimismo las campañas de los gobiernos nacional y provincial para que la población entregue las armas que tuviere muestra que los progresistas y garantistas que nos gobiernan sostienen que la gente no debe reaccionar ante la delincuencia ni tampoco tomar medidas de protección sino confiar en la tutela del Estado, que sabemos es inoperante en materia de seguridad. En la Capital Federal el proyecto de Macri de proveer a la policía metropolitana como arma no letal de pistolas eléctricas paralizantes taser (que utilizan policías de diversos países democráticos) naufragó por la oposición política. En Victoria mi propuesta de dotar a las policías femeninas de gas pimienta para compensar la inferioridad física ante los delincuentes varones tampoco prosperó por análoga oposición. En las armerías no se consiguen porque la importación está prohibida ni las mencionadas pistolas taser ni manoplas. O sea que los ciudadanos decentes no podemos defendernos por derecha y para las autoridades debemos estar indefensos pero los delincuentes por izquierda sí tienen las armas que quieren. La diputada Gutiérrez, que objeta los cercos electrificados preocupada por la integridad física de los delincuentes es una activista pro aborto que defiende la matanza de fetos, de personas por nacer, o sea el mundo al revés conforme Cambalache. Este estado de cosas determina que la policía aparte de la corrupción de algunos de sus integrantes esté desautorizada, sin respaldo político, desmoralizada, temerosa de actuar y por ende sea ineficaz. En concreto, mientras nos gobiernen funcionarios progresistas que dicten leyes y ejecuten políticas irracionales y haya jueces garantistas que accionen la puerta giratoria para que los delincuentes salgan con facilidad en libertad no tendremos un mínimo de seguridad. Por lo tanto tengamos mucho tino respecto a quien votar en la próxima elección. De una vez por todas que haya suficiente reacción social y la gente no vote a los mismos de siempre responsables del flagelo de la inseguridad.
































