Diego Burruchaga, el dueño de una heladería cercana al parque Independencia que
había sido baleado en la cabeza en un intento de asalto, falleció la madrugada de ayer en el
Hospital de Emergencias a doce días del incidente. A pesar de que sus familiares se habían mostrado
alentados en que podría superar el difícil trance, su estado de salud declinó y esa luz de
esperanza se extinguió.
El violento suceso había ocurrido en la heladería La Gata Alegría situada en 27
de Febrero al 1900. En la planta alta de la propiedad vivía el comerciante, de 22 años, con su
madre y tres hermanos.
A las 20.15 de ese día, Diego estaba detrás del mostrador del local cuando
irrumpieron dos sujetos armados que llegaron en una moto. Al parecer, según contaron algunos
vecinos, los ladrones encañonaron al comerciante y le exigieron la recaudación del día.
A partir de este momento el relato se bifurca porque nadie pudo precisar si el
muchacho se resistió al atraco y si en el momento del asalto había clientes en el negocio. Lo que
sí pudo saberse es que los maleantes obligaron a Diego a dirigirse a una cocina ubicada en la parte
trasera del local.
En ese momento el ruido de un disparo estremeció a la madre de Burruchaga, que
estaba en su casa de la planta alta y bajó a la carrera para encontrarse con su hijo tirado en el
suelo y con la cabeza ensangrentada.
Desesperada, la madre de Diego pidió ayuda a una vecina. "La mujer primero le
avisó a un médico que vive a la vuelta del negocio y después llamaron al Sies", explicó un vecino
que conocía al muchacho desde hace varios años. Unos veinte minutos después, una ambulancia acudió
al comercio asaltado y trasladó al muchacho al Heca escoltada por dos policías de la Brigada
Motorizada.
El martes pasado, cuando Diego aún peleaba por su vida, más de 300 personas
marcharon con pancartas y banderas para reclamar el esclarecimiento del ataque sufrido por el
muchacho. Los manifestantes se concentraron en el negocio y concluyó frente a la sede la
Gobernación.
En el trayecto, los vecinos, amigos y familiares realizaron una parada frente a
la seccional 5ª donde tuvieron un diálogo con el titular de la repartición, comisario Silvio
Marciani. Los vecinos le reclamaron avances en la investigación del hecho. Y en medio de un
griterío, el funcionario respondió que para que la pesquisa prosperara necesitaba también el aporte
de testigos. Algo en lo que volvió a insistir ayer.
En una pesquisa más que modesta en indicios, el testimonio más confiable surgido
en la ronda de aportes colectados por la comisaría 5ª tuvo limitaciones previsibles: lo dio un nene
de 7 años que estaba en la vereda de enfrente de la heladería al momento del incidente.
Dos personas en moto. El nene simplemente pudo describir que vio a dos personas
escapando a alta velocidad en una moto "de ruedas grandes". El pequeño recibió algunas preguntas
pero no fue capaz de una contribución minuciosa ni detallada: no estuvo en condiciones de decir ni
marca ni color de rodado. Además su madre, asustada, pidió no agobiar al chico con exigencias
pormenorizadas, lo que fue naturalmente respetado.
La pericia de rastros de la Unidad Regional II no levantó en el lugar del hecho
elementos relevantes para orientar la investigación hacia alguien. El jefe de la comisaría 5ª
reiteró ayer la invitación a quien pueda dar algún aporte a hacer su contribución.
"No nos resignamos a la idea de que no haya alguien que pueda dar un dato. En
todo hecho criminal siempre hay alguien que ve algo. Vuelvo a pedir que nos proporcionen lo que
sepan. Pueden llamar por teléfono a la comisaría y daremos todas las garantías de reserva inclusive
acudiendo al lugar que nos pidan si valoramos que puede ser útil", repitió Marciani. El teléfono de
la comisaría 5ª, ubicada en Italia al 2100, es 4728525.