Un total de 44 presos murieron en un enfrentamiento desatado en la madrugada de ayer en una cárcel del municipio mexicano de Apodaca, en el estado de Nuevo León, hecho que se convirtió en el incidente penitenciario con más víctimas en los últimos años en México.
En el mismo centro penal de Nuevo León, una región fronteriza con Estados Unidos, unos 14 reos murieron tras un incendio provocado por internos el año anterior.
Durante el nuevo incidente los presos se enfrentaron con armas punzocortantes y quemaron algunos colchones del penal, según reportó en conferencia de prensa el portavoz de Seguridad Pública del estado de Nuevo León, Jorge Domene.
"De acuerdo con las investigaciones, hasta el momento, todos los internos fallecidos se encontraban en el ambulatorio Delta y fueron ultimados con objetos punzocortantes, piedras y barrotes. Se descarta el uso de armas de fuego para causar la muerte de estas 44 personas", señaló Domene, al tiempo que dijo que no hay heridos.
El funcionario dijo que el incidente obedeció a una riña entre grupos rivales que están al interior del penal.
Domene explicó que los disturbios se iniciaron alrededor de las 2 de la madrugada en la prisión de la ciudad de Apodaca, en las afueras de Monterrey.
"Un grupo de reos del pabellón de alta seguridad de la prisión inició el motín y tomó como rehén a uno de los guardias", dijo Domene. Los disturbios se extendieron a un segundo pabellón.
"Las autoridades retomaron el control de las instalaciones cerca de dos horas después", agregó el vocero.
Familiares de los prisioneros se reunieron en el exterior del centro penitenciario ayer por la mañana en busca de información sobre las víctimas. La televisión local mostró como a las afueras de la cárcel varios familiares de los internos forcejearon con las autoridades que custodiaban el lugar y reclamaron explicaciones por el hecho.
Antecedentes. El 20 de mayo del año pasado, un incendio en esa misma cárcel dejó unos 14 presos muertos. Las investigaciones determinaron que la conflagración había sido provocada y que al menos cinco de las víctimas fueron asesinadas antes a golpes.
Enfrentamientos mortíferos suceden con frecuencia en las prisiones mexicanas por las fugas de reos orquestadas por pandillas y cárteles de las drogas y por disputas por el control de los centros penitenciarios, en muchas ocasiones con la implicación de funcionarios.
Cerca de 31 prisioneros murieron en enero durante un motín en la ciudad costera de Altamira en el estado de Tamaulipas, que colinda con Texas. En octubre, otro sangriento enfrentamiento en una prisión en la fronteriza ciudad de Matamoros, también en Tamaulipas, dejó 20 presos muertos y otros 12 heridos.
En julio, un motín de reos del penal de Ciudad Juárez, entidad fronteriza del norteño estado de Chihuahua, mató a 17 prisioneros. Las autoridades mexicanas detuvieron al director y a cuatro custodios por esa reyerta luego que las cámaras de vigilancia del centro penitenciario mostraron a dos internos abrir puertas para dejar entrar a presos armados en una habitación donde, según reportaron las autoridades, las víctimas tenían una fiesta.
En 2010, 23 personas murieron en otro motín de reos en una prisión de la ciudad norteña de Durango. Y en 2009, un motín de reos en un penal en Gómez Palacio, en el estado de Durango, dejó 19 muertos. El nuevo incidente en el penal mexicano se registró a pocos días de que un incendio, cuyas causas se investigan, se cobrara la vida de más de 350 muertos en una cárcel de Honduras.