Economía

Un peso, un dólar: a 30 años de la ley de convertibilidad de Domingo Cavallo

La herramienta la diseñó el entonces ministro de Economía de Carlos Menem para terminar con la híper inflación. Tuvo consecuencias dramáticas para la estructura productiva y los trabajadores

Jueves 01 de Abril de 2021

El candidato Carlos Menem ganó las elecciones adelantadas de 1989 y cuando asumió la Presidencia de la Nación dejó de lado las históricas políticas del peronismo que lo había llevado al poder. La "revolución productiva" y "el salariazo" quedaron para la campaña electoral y gracias a una alianza con los sectores más conservadores y retrógrados de la política argentina, y con el capital concentrado, implementó un plan económico neoliberal de nefastas consecuencias, aún presentes en la sociedad argentina.

Según el periodista Carlos Joseph, “las reformas estructurales con apertura económica, desindustrialización, desregulación comercial, liberalización financiera y fragmentación de sectores asalariados” impactó en la estructura económica y social, e incrementó los niveles de desocupación y pobreza. Además aumentó el nivel de endeudamiento y la concentración y centralización del ingreso.

La hiperinflación de 1989, la del verano de 1990 y la incertidumbre monetaria y cambiaria tuvieron como protagonistas a los ministros Miguel Ángel Roig (fallecido poco después de asumir), Néstor Rapanelli (ligado al Grupo Bunge & Born) y Antonio Ermán González. En 1991 asumió Domingo Cavallo y llegaba al Palacio de Hacienda con un propósito.

El uno a uno

Para suavizar los efectos de las reformas, el 1º de abril de 1991 se implementó el Plan de Convertibilidad con el que el ministro de Economía Domingo Cavallo esperaba domar la inflación y darle estabilidad a la economía, con una fórmula llamada de “uno a uno” de paridad cambiaria entre el peso y el dólar.

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Los responsables del Plan de Convertibilidad: el ministro Cavallo y el presidente Menem.

Los responsables del Plan de Convertibilidad: el ministro Cavallo y el presidente Menem.

Para 1995 y debido a la Crisis del Tequila, los indicadores económicos se mostraron más que nerviosos, y en mayo de ese año la desocupación creció hasta 18,5% acompañada por un fuerte déficit fiscal y comercial. Eso generó más privatizaciones de empresas públicas (ya se habían vendido por ejemplo Aerolíneas Argentinas y la vieja Empresa Nacional de Telecomunicaciones, Entel), más apertura comercial y financiera, más desregulación y endeudamiento externo.

Con el efecto Caipirinha de 1999 la situación se salió de control y la economía debía dejar la Convertibilidad para volver a crecer. Pero el candidato radical Fernando de la Rúa aseguró que la paridad entre el dólar y el peso seguiría y con ese discurso ganó las elecciones. La rebelión ciudadana de 2001 dejó a la vista el fracaso del gobierno de la Alianza y de las políticas neoliberales aplicadas por Carlos Menem. Pero el Vía Crucis argentino no terminaría allí.

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