El presidente de la Federación de Cooperativas Federadas (Fecofe), Juan Manuel Rossi, consideró que fue “un triunfo” de distintas organizaciones del campo la inclusión de un proceso de segmentación de retenciones a las exportaciones granarias en la ley de solidaridad y reactivación económica sancionada por el Congreso. El esquema definitivo es discutido por el gobierno nacional con las entidades del agro.
En declaraciones al programa “La banda cambiaria”, que se emite por FM Meridiano, el referente del sector de pequeñas y medianas cooperativas recordó que desde ese espacio y también desde la Federación Agraria Argentina vienen militando por esa causa que consideran una forma de dar cuenta de la heterogeneidad que existe en el campo. “No es lo mismo, en ningún lugar de la economía, la pequeña y la gran escala”, indicó.
“Esta a decisión de segmentar las retenciones ha sido un triunfo, tanto para quienes integramos Fecofe, las cooperativas y muchas organizaciones que discutimos el tema impositivo de esta manera, es decir que se piense de manera segmentada, por tamaño de productores, por niveles de ingresos”, agregó Rossi, quien aclaró que aún resta esperar la reglamentación que determinará donde se realiza el corte.
En los últimos días circuló una versión que indicaba que en la letra fina de la ley, cuando el Ejecutivo la reglamentara, se establecería que se compensaría en forma total a la producción de las primeras 600 toneladas de soja, 900 toneladas de trigo y 1.200 toneladas de maíz. Sin embargo, Rossi explicó que de acuerdo a una charla que mantuvo con el ministro de Agricultura, Luis Basterra, aún no hay definiciones al respecto. En la conferencia de prensa que ofreció el titular de cartera agropecuaria junto a los presidentes de las entidades que integran la mesa de enlace, habló de compensaciones a pequeños productores y a establecimientos ubicados lejos de los puertos.
Rossi señaló que desde Fecofe están elaborando una propuesta para acercarle al gobierno, conscientes del costo fiscal que puede tener cualquier medida “Para nosotros es sustancial que los productores de menos de 600 toneladas puedan tener un reintegro total, luego habrá que discutir hacia arriba”, dijo sobre la iniciativa que están elaborando.
De todos modos, el dirigente consideró que esta iniciativa debería permitir “descomprimir” la relación del sector agropecuario con el gobierno de Alberto Fernández e incluso desactivar la demanda de aquellos sectores que están reclamando movilizaciones y rechazos contundentes a la iniciativa.
Para eso, puso en números el conflicto. “En la producción de soja, que es la que más disputas genera, el 80% de productores de la oleaginosa generan el 17% de la producción. Entonces, si esa segmentación beneficia a ese universo, el gobierno sólo tendría que compensar muy poco porcentaje de lo producido y la mayor parte, que está en manos de los grandes productores, la podrá seguir recaudando”, reflexionó Rossi.
El dirigente advirtió que, hoy por hoy, “más importante que las retenciones es el financiamiento”.
“De la mano de estas últimas medidas debe venir un esquema de financiamiento a la producción que en el gobierno anterior se eliminó; hoy no hay créditos disponibles y las tasas de interés están por las nubes”, graficó.
La crisis de financiamiento del sector _sumado a otros problemas internos de las empresas_ también golpeó a los grandes jugadores. “Quebraron o tienen problemas grandes empresas de nuestra región ligadas a los granos y eso lleva al corte de la cadena de pagos”, dijo en referencia a la situación del correacopio BLD y la agroexportadora Vicentín.
“El sistema financiero en marcha es una medida muy importante”, agregó Rossi y sumó a eso también un “seguro multirriesgo”, que se pone en discusión en una campaña que estuvo hace algunos meses en jaque por el clima. “Necesitamos salir de la trampa de la discusión únicamente por las retenciones”, dijo.
El dirigente explicó que los default de dos grandes jugadores del campo puso sobre la mesa de debate al propio sistema de comercialización de granos en el país. “Es un tema que tenemos para plantear el nuevo gobierno, hay que volver a discutir el esquema, sin que nadie se asuste, porque la forma de comercio actual lleva a situaciones como esta, donde las grandes empresas tienen problemas financieros, algunos juegan a la timba y les va mal, pero no sólo a ellos sino también a los acopios, a algunas cooperativas y a muchísimos productores que confiaron en el sistema,entregaron su cereal y hoy no pueden cobrarlo”, agregó.
En ese marco, Rossi señaló que estas malas experiencias terminaron por renovar la confianza en el sistema cooperativo. “Muchos están volviendo, las cooperativas se están fortaleciendo aún más”, dijo Rossi. Y se mostró esperanzado porque temas como el crédito, las nuevas formas de comercialización o el sistema cooperativo “están en la primera línea de la agenda” del nuevo gobierno.
Herencia: entre el boom y el default
La rendición de cuentas del gobierno saliente subrayó que durante la administración de Mauricio Macri el campo tuvo “sus mejores años”. Y puso como ejemplo que la cosecha de maíz pasó de 40 millones de toneladas a 57 millones, y la de trigo, de 11 a 19 millones.
A través de la baja parcial de las retenciones a la exportación y la desregulación comercial, el agro, fundamentalmente las producciones agrícolas pampeanas, fue uno de los más estimulados y el que mejor respondió. La recuperación del área sembrada con cereales fue una respuesta a las medidas, pero también a las necesidades agronómicas de incrementar la rotación por la proliferación de malezas resistentes. “Monitoreo, rotaciones, cultivos de servicio, ya no son una opción, sino una necesidad”, señaló la red de especialistas de malezas REM, El crecimiento de la siembra de maíz tardío también es un cambio que viene de atrás y que contribuyó a la expansión de la forrajera. La contracara fue el estancamiento de la soja.
Hay economías regionales que sufrieron una dura crisis. Algunas venían de arrastre, otras se profundizaron desde 2016. Coninagro publica periódicamente el semáforo de las economías regionales, que repasa 19 actividades. El último corte relevó 10 economías estaban en zona de preocupación o crisis. Son las que dependen de rubros sensibles como algodón, arroz, cítricos, peras y manzanas, maní y vinos. En un informe presentado en la pre-asamblea de esa entidad, se señaló lo siguiente: “Las economías vinculadas al campo hay que dividirlas en dos grandes grupos, aquellas con alta inserción internacional, con un 15% ó 20% de su producción destinadas a las exportaciones y se benefician con un tipo de cambio real alto (los limones, bovinos, oleaginosas y cereales). Y otro gran grupo vinculado al mercado interno, en el cual el alza del tipo de cambio y la inflación detraen el consumo”.
El gobierno liberó la actividad de los sectores más dinámicos del agro pampeano. En cambio, redujo su intervención en los programas de agricultura familiar. Fueron moneda corriente los verdurazos y frutazos.
En relación a la agroindustria, en 2018 el gobierno anuló el diferencial histórico de retenciones de 3%entre el poroto de soja y sus derivados. La exportación de poroto sin procesar aumentó 300% mientras que la capacidad ociosa fabril saltó al 40%. Otros factores afectaron al complejo oleaginoso. En el caso del biodiesel, por ejemplo, las buenas relaciones con EEUU no alcanzaron para que ese país abriera su mercado. Las pymes del rubro se vieron envueltas, además, en un conflicto con la Secretaría de Energía de la Nación, por el precio interno del biocombustible. La mayoría de las plantas trabaja a bajo potencial o está parada.
El sector más dinámico de los agronegocios se conmovió en los dos últimos meses del gobierno de Macri con una seguidilla de grandes default, como los de BLD y Vicentín.
Un tema aparte es el gran salto de las exportaciones de carne, que batieron en 2019 el récord de los primeros años del kirchnerismo. Fue clave la demanda china. Pero el consumo interno se redujo cerca de 10%. La cadena del cerdo, de expansión constante desde el 2007, tropezó este año con la crisis. Se frenaron la inversión, la producción y el consumo, según el Ieral. La producción nacional de leche bajó 14,5% en relación a 2015.