Economía

Las marcas locales se hicieron lugar en las góndolas

Precios Justos y Precios Santafesinos permitió a las empresas ganarse a los consumidores. Hoy son claves para hacer frente a los faltantes

Domingo 18 de Octubre de 2020

La pandemia, la crisis económica y el trabajo que escasea marcan el ritmo del consumo de los argentinos, de los santafesinos y de los rosarinos, en particular. En la nueva normalidad de estos días los negocios de cercanía ganaron terreno frente a la grandes superficies pero también las marcas regionales supieron posicionarse frente a los grandes tanques de las compañías nacionales del rubro alimentos y artículos de limpieza.

Primero por precio, después porque el consumidor testeó y descubrió que la calidad es similar a “las otras”, y en gran medida porque el Covid-19 alejó a los afectos de forma presencial pero acercó a los ciudadanos al barrio, al almacén, la granja o el supermercadito de la esquina que brinda mucha más participación a las marcas más chicas. Los programas Precios Justos, que llevan adelante la Municipalidad de Rosario junto al Centro Unión Almaceneros, y Precios Santafesinos que impulsa el gobierno de la provincia junto a supermercados y autoservicios, impulsaron fuertemente desde hace meses marcas como panificadora La Estrella, productos de limpieza Aaron, lácteos La Cabaña o pastas y tapas de empanadas Mil Hoja y permitieron sobrellevar mejor la baja del consumo.

El consumo es el componente con mayor peso en el Producto Bruto Interno del país, resalta el informe mensual de septiembre del Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso). El análisis de su evolución resulta, por tanto, fundamental para comprender los cambios que se producen en la economía y los efectos que las decisiones de política macroeconómica tienen sobre este agregado, explicaron.

“El avance y retroceso en las fases de aislamiento en nuestra provincia se hace sentir en las variables económicas, que parecieron marcar cierto repunte en los meses de junio y julio, con un nuevo estancamiento hacia el mes de agosto. El vaivén de la Pandemia marca el ritmo de la economía durante el 2020”, destacaron desde el Ceso.

>> Leer más: La inflación mensual fue 2,8% y la interanual desaceleró a 36,6%

En este vaivén de la economía y los precios subiendo por ascensor, mientras que los ingresos con suerte suben por la escalera, trascurre el 2020. Juan Milito, presidente del Centro Unión de Almaceneros, alertó que frente a la avanzada de las grandes compañías alimenticias y de artículos de limpieza en su intento por meter productos diferentes a los que figuran en el listado armado con el gobierno nacional con precios máximos las distribuidoras locales eligieron priorizar la compra de marcas regionales.

En Precios Justos trabajamos con marcas de acá y los distribuidores de la ciudad como Micropack o Parodi se negaron a recibir mercadería con precios más altos que los admitidos por el gobierno entonces salieron a buscar otras marcas. Fue una forma de esquivar los aumentos de las grandes marcas”, señaló Milito quien mencionó que el castigado bolsillo del consumidor no resiste los aumentos.

En ese sentido, relató que otra de las estrategias de las grandes compañías fue dar por terminadas con las bonificaciones que le otorgaban a los comercios y eso también afectó los precios. “Se buscó por todos lados de proveernos de empresas alternativas, en Precios Justos venimos trabajando hace rato ese camino y hay empresas que andan muy bien”, relató Milito al tiempo que citó el caso de la fábrica de productos de limpieza Aaron que tuvo una gran llegada entre los consumidores locales.

Por otra parte, otras las cuestiones que influyen y juegan a favor de las marcas regionales es que algunas grandes empresas están con quiebre de stock ya que están abasteciendo a los programas de asistencia oficiales y casi no cuentan con mercadería disponible para comercializar.

Además, las industrias tienen su línea de producción acotada por los protocolos para producir que se pusieron en marcha por el Covid-19. En conclusión, escasea la mercadería.

“Los mayoristas salieron a buscar empresas que no los encorseten con el tema precio pero no es fácil. Hay faltante de yerba, Rosamonte es la única que sigue proveyendo al precio anterior”, precisó Milito quien también alertó que la problemática con las grandes empresas de productos de limpieza tiene mucho que ver con que “son multinacionales que buscan sacar las divisas del país”.

Una de las alternativas en el rubro artículos de limpieza para el hogar es Aaron. La fábrica rosarina triplicó su producción después de ingresar al programa Precios Justos. Fabio Di Rado, titular de la firma, contó que a partir de la participación en el programa de Cadena del Centro y la Municipalidad de Rosario pudieron ampliar la cartera de clientes y la movida también le permitió llegar a más clientes que descubrieron un producto un 30 ó 40% más económico que las primeras marcas y no por eso ser un producto de menores propiedades.

76521262.jpg

“Precios Justos nos permitió triplicar la producción, fue muy importante. Las grandes empresas son a nivel nacional, tienen otros costos y estructura. Hoy nos sentimos satisfechos de estar a la par y compartir góndola”, relató Di Rado, al tiempo que apuntó que el que compró su marca por precio, después volvió a comprar por la calidad del producto.

Si bien la pandemia impulsó el consumo de productos de limpieza, Di Rado habló sobre el escenario actual para las pymes y dijo que está complicado por la dificultad para acceder a las materias primas y en ese tema no es sencillo competir con los grandes jugadores. “Hoy estamos en un contexto un poco complicado por falta de materias primas, componentes necesarios para producir normalmente, porque hay muchos proveedores cerrados por casos de Covid, o con reducción de personal”, precisó el empresario local, quien recordó que al inicio de la cuarentena en Rosario tuvieron que ampliar a dos turnos la producción porque no daban abasto con la demanda frente al furor de limpiar el hogar y desinfectar todo.

>> Leer más: Una pareja de jubilados necesitó más de 31 mil pesos para vivir en septiembre

Ahora, con una demanda más estable, el problema que aparece es la falta de materias primas. El 85% de los productos son con bases y materias primas importada. “La faltante se debe a que la mayoría de los importadores están en Buenos Aires y tenían complicaciones de entrega y por otro lado la vieja especulación de los que marcan los precios del mercado por el movimiento del dólar que hizo que mucho tiempo nos entreguen nuestros pedidos en forma parcial, esto estuvo pasando en últimos cuatro meses”, precisó Di Rado . Agregó que ahora se viene un repunte estacional de las ventas con la llegada de la primavera, cuando se incrementa un 20% el consumo de limpiadores y perfuminas para piso.

Resistiré

Sergio López, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario (Casar) , planteó la importancia que tuvo y que tiene el programa Precios Santafesinos, que optó por incluir productos con determinadas características y valor. Una referencia que no es por marca y, por lo tanto, se puede variar de nombre aunque no de calidad.

“Los productos del programa nacional llegaban a cuentagotas y el programa santafesino nos permitió asegurar el abastecimiento, tener el producto y de empresas locales”, explicó.

El referente de los supermercadistas locales señaló que “la no presencia de las que dicen ser primeras marcas le dio posibilidades a la pyme regional”. En ese sentido, se mostró muy contento por ser “los primeros en practicar la ley de góndola cuando no existía y poner en valor los productos locales, productos que la gente lo adoptó, que la gente la pide”.

López también destacó que las empresas más cercanas no pretenden negociar espacios como sí lo hacen las primeras marcas. “Las marcas más grandes quieren estar ellas y hacen todo lo posible para que no aparezcan otras marcas. Como comercio esencial tenemos que ofrecer todo y eso nos hace diferente a una gran cadena. Vendemos lo que la gente nos pide y los productos de marca regional son 30% más baratos que las primeras marcas y la calidad no es diferente. El consumidor lo percibe y más que nunca con bolsillos flacos”, remarcó el supermercadista sobre la puja empresarial frente al tope a los precios que se promueve a nivel nacional y la intención por saltar ese cerco con nuevos productos, que en realidad sólo tienen un cambio de packaging o etiqueta.

precios santafesinos.jpg

López destacó que “al ser negocio de proximidad se tiene un contacto muy fluido con el consumidor” y por eso hay que cuidarlo. En una suerte de cruzada, los supermercadistas pusieron un freno al intento de las grandes marcas de copar el mercado con “nuevos” productos con precios más altos. “Siempre hay una excusa para aumentos de precios”, se quejó aunque dijo que “la excusa que no se puede negar es la pandemia, que hace que muchas industrias tengan a sólo la mitad de personal activo y eso acorta la producción y produce alguna faltante”.

No obstante, subrayó que “hay mucha diversidad de marca, un abanico terrible de oferta” pero “lo que falta es demanda, el consumo está cada vez más complicado”.

Panificados

La crisis económica que desató la pandemia complicó el consumo. Walter Di Mónaco, titular de la panificadora La Estrella, sabe de lo qué se trata. La demanda de sus productos cayó un 30% cuando se cerraron las escuelas, clubes, salones de eventos infantiles y carritos de comida rápida que compraban sus PBTs para panchos y hamburguesas. Pero por suerte, aunque no logró compensar ese consumo, aumentaron las ventas en almacenes, granjas y autoservicios, un espacio que expandieron fuertemente desde que participan de Precios Justo.

“Al formar parte de Precios Justo desde el punto de vista comercial ayudó y es una forma de contribuir con gente realmente que se mueve bien y lo merece. Ojalá podríamos contribuir con otras asociaciones”, resaltó en referencia al trabajo que lleva adelante el Centro Unión de Almaceneros.

>> Leer más: Subió 3,2% en Rosario el costo de la canasta alimentaria

Sobre el ritmo de actividad en pandemia, Di Monaco apuntó que el negocio de barrio “creció un montón” en contraposición a grandes cadenas o supermercados grandes.

Los pequeños comercios levantaron las ventas un 30 ó 40%, mientras que como proveedores de Carrefour nos cayeron las venta un 30%”, precisó.

El peor escenario llegó de la mano del cierre de las sandwicherías, las que producían envasados, carritos, clubes, salones de fiestas, peloteros, escuelas.

“Tenemos clientes que desaparecieron, se achicaron o cerraron. Ese segmento para nosotros representa un 35% de las ventas. Fue muy difícil y tuvimos que reinventarnos”, indicó Di Mónaco.

La forma que encontraron en La Estrella para reinventarse y poder mantener toda la estructura (se trata de una empresa familiar que nación en 1973 y actualmente cuenta con 31 trabajadores) fue producir de forma interna las bandejitas de productos dulces que antes tercerizaban por falta de espacio para esa tarea.

“Esto no compensó lo que perdimos por otro lado pero ayudó a que podamos mantener la gente”, relató el titular de La Estrella, quien destacó que también se encontraron con una alta demanda de revendedores rosarinos golpeados por la crisis que se acercaban a la fábrica para poder salir ofrecer a pequeños comercios y así contar con un ingreso.

Con la esperanza de que todo aclare y el consumo se reponga de la crisis económica, Di Mónaco planteó que el fin de año llega con algunas luces amarillas ya que si se concreta la caída de la producción de trigo, por la sequía comienza a merodear la posibilidad de un aumento de la harina y eso es letal para el negocio.

La más reciente proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario redujo en otro millón de toneladas, a 17 millones, la cosecha de esta campaña.

El consumo estuvo pisado pero ahora la gente se está moviendo un poco y mejora, pero no sabemos que podrá pasar de acá a dos meses con el precio de la harina”, señaló.

Explicó que “otras marcas, las grandes achican envases y ponen el mismo precio y con eso lo solucionan, pero para nosotros esa es una opción inviable, no nos gusta engañar al consumidor y además implica una serie de costos difíciles de enfrentar”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS