Economía

La nueva hoja de ruta nacional

Domingo 17 de Noviembre de 2019

Sin toma de decisiones firmes el país no puede enfrentar los pagos de la deuda 2020. El país tiene un bajo stock de deuda, pero no podemos pagar los intereses. Desde el año 2011 que caen nuestras exportaciones y bajan las inversiones. América latina no ayuda, las guerras comerciales tampoco.

La clase política debería trabajar en conjunto para presentar un plan de emergencia económica. A 27 días de que asuma el próximo presidente no hay hoja de ruta.

El escenario de América latina estaba signado por una serie de problemas estructurales que presagiaban problemas inminentes, algo que finalmente ocurrió.

Los países latinoamericanos son altamente dependientes del precio de las materias primas, estos precios vienen cayendo desde el 2011 y no hay recuperación a la vista en el corto plazo.

Una sucesión de problemas impactó sobre Argentina, la última vez que colocamos un bono a nivel internacional fue en enero de 2018, desde esa fecha solo recibió ayuda del Fondo Monetario Internacional por la friolera de u$s44.000 millones, entre enero de 2018 y la actualidad los bonos que vencían se pagaban y el mercado internacional no renovaba el crédito sobre el país. No hay ningún país del mundo que pueda pagar su deuda pública, todos necesitan crédito, aunque sea para renovar el capital a vencer.

En este contexto, Argentina pierde aceleradamente reservas, al 7 de noviembre se ubicaban en u$s 43.106 millones, en el pasivo del Banco Central, como contrapartida de estas reservas hay dólares que pertenecen a los bancos, dinero depositado en organismos financieros internacionales y créditos otorgados al país que en algún momento tendremos que devolver, el saldo son las reservas reales del país que ascenderían a $s 4.283 millones.

La sucesión de eventos sociales en Ecuador, Chile y Bolivia, sumados a los problemas de crecimiento que tiene Brasil, y la caída de actividad que está sufriendo México no hace más que alejar a los capitales de la región.

Argentina se enfrenta a un cambio de gobierno en pocos días, la clase política no está logrando vertebrar alianzas que posibiliten un plan económico común para enfrentar la crisis.

Con las escasas reservas existentes, los pagos de la deuda pública podrían alcanzar para enfrentar los pagos hasta diciembre de 2019, desde allí en adelante se necesitaría crédito externo, de lo contrario la cesación de pagos estaría golpeando las puertas del nuevo gobierno.

Sería muy desagradable volver a caer en cesación de pagos, ya que sentaría un muy mal precedente y sería muy difícil poder retomar la senda del crecimiento económico. Los mercados están descontando una reestructuración de la deuda con quitas superiores al 35 por ciento, esto implica una negociación agresiva y poco amigable.

Un escenario de este tipo lejos de animar a que lleguen capitales los espanta. Argentina muestra un PBI estancado desde el año 2011, algo similar a lo que ocurre en toda América latina, sin embargo, nuestro país tiene una inflación descontrolada, algo que no ocurre en la región, y carga sobre sus hombros dos reestructuraciones de deuda, una en el año 2002, y la segunda será la que haga el próximo gobierno. Con estos antecedentes la salida no será fácil.

Argentina es un país exportador de materias primas, principalmente la soja, el precio de este producto viene cayendo desde el año 2011, sin embargo, el gobierno le sigue aplicando retenciones como en aquella época, algo que hace que la producción se haya estancado en torno de los 53 millones de toneladas.

Conclusiones

Argentina en particular, tiene una deuda privada y con organismos financieros internacionales que ascendería $s 205.511 millones al 30 de septiembre de 2019, y el PBI medido al 30 de junio de 2019 es de U$S 417.818 millones, lo que equivale al 49,2 por ciento del PBI.

El stock de deuda es bajo, pero durante el año 2020 los servicios de la deuda privada ascienden a $s 39.323 millones, algo menos que el stock de reservas y un 9,4 por ciento del PBI. Una suma impagable si no hay crédito externo.

En este contexto el presidente electo para conducir el país a partir del 10 de diciembre no ha diseñado o comunicado en público cual es la hoja de ruta económica a seguir, lo que mantiene en vilo a los agentes económicos.

El diagnóstico es claro, no hay reservas, la inflación es elevada, y los vencimientos de deuda que están por delante son impagables. Armonizar soluciones económicas debería ser el arte de la política, en la medida que no asomen propuestas el mercado seguirá a la deriva.

El cepo al dólar hizo que los capitales dejaran de salir, lo que nadie dice es que potencian la idea de que no van a entrar, y allí radican las mayores incógnitas de cómo se resolverá el problema de la deuda pública, la llegada de inversiones, creación de empleo y mayor bienestar para el pueblo argentino.

Los 7 hábitos para salir de la crisis son menos impuestos, menos gastos, honrar los contratos firmados, no emitir, incentivar inversiones, superávit fiscal y comercial. Estamos muy lejos de que la clase política dialogue sobre estos temas.

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