Economía

La maquinaria agrícola se acomoda tras el boom de 2016

Los fabricantes tuvieron un fuerte salto de ventas el año pasado. Suben las importaciones

Domingo 19 de Noviembre de 2017

La producción agrícola, especialmente la de mayor escala, mejoró sus márgenes de rentabilidad desde diciembre de 2015. Así, con la quita de retenciones a varios cultivos y la disminución de los derechos de exportación a la soja, más la devaluación, se amplió la superficie sembrada con maíz, trigo y girasol, lo que derivó en una suba en las ventas de maquinaria agrícola. El dato impactó positivamente en la agroindustria de la provincia de Santa Fe, que produce un 40 por ciento del total nacional, con un corazón fierrero ubicado en localidades como Las Rosas, Las Parejas, Fuentes, Armstrong o Firmat. Sin embargo, el balance positivo se combina con una preocupación por la suba de importaciones en el sector, que se profundizó en los últimos dos años.

Según el último informe publicado por Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que releva ventas del tercer trimestre de 2017 y compara con cifras de 2016, la comercialización de sembradoras en todo el país fue de 738 unidades, con una suba en cantidades del 5,4 por ciento, marcando cierto amesetamiento. Rubén Giorgi, titular de la fábrica homónima en Fuentes, que hace equipos de siembra, señaló que "este año que termina, fue bueno para nuestro rubro, aunque no tanto como había sido el anterior. Muchos productores ya hicieron el gasto y recambiaron equipos, que tienen un tiempo lógico de amortización. En general, la agroindustria está mejor que en el ciclo 2012/2015, pero tenemos capacidad instalada para poder trabajar todavía más. Los tractores y cosechadores son los que anduvieron mejor en estos meses".

Tomando cantidades, la comparación interanual agosto-octubre del citado informe del Indec da cuenta de una suba del 37,6 por ciento en la venta de tractores interanual y un 32,7 por ciento en las cosechadoras. Y si el período analizado es el de los primeros nueve meses del año, se observa que se vendieron 1.053 cosechadoras, representando un aumento de 54,6 por ciento respecto de igual período del año anterior, pero la suba del volumen facturado por los importadores fue mayor, del 115,6 por ciento.

En tractores, pasa algo similar: el valor de las ventas de los fabricados en el exterior trepó un 190 por ciento. Es decir, los importados capturaron una mayor porción de la renta del sector que hace un año.

Las nacionales que hacen pie en esos nichos son la cordobesa Pauny y la empresa firmatense Vassalli, que lanzó este año una nueva línea de tractores, con tecnología de la firma italiana Landini. El nuevo producto consiste en partes elaboradas en Brasil y ensambladas en Firmat. Además, mantienen la producción de sus cosechadoras. Pese al crecimiento en ventas, los nuevos dueños de la empresa están negociando un ajuste de personal, con el argumento de que la planta laboral está sobredimensionada.

Néstor Girolami, su titular, explicó que "la fabricación de tractores prevista para los primeros meses de 2018 es de 35 mensuales, con la expectativa de llegar a 70 por mes en la segunda parte del año. En cosechadoras, pensamos fabricar de 10 a 12 por mes. Ese es el número ideal".

Vassalli Fabril busca la salida de más de 100 empleados por la vía de retiros voluntarios que viene siendo resistida por los trabajadores, con apoyo de la UOM, un conflicto que generó la intervención del Ministerio de Trabajo y que aún no está cerrado.

Ventas al exterior

Respecto a las ventas argentinas del sector al exterior, no hubo el mismo repunte que en el mercado interno. Ricardo Fragueiro, director ejecutivo de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), señaló que "no se pueden recuperar mercados de un día para el otro".

Según detalló el dirigente, "nuestro frente externo está igual que en 2016. El año pasado exportamos 60 millones de dólares y este año otro tanto. La sensación es que no tenemos precio para competir en el mercado internacional".

En Las Parejas, adonde existe una fuerte tradición fabril y un polo industrial de la maquinaria agrícola, funciona hace tiempo el Cideter, el cluster que asocia a las industrias del sector y articula objetivos con municipio, provincia y Nación. Su gerente, Mary Borghi, dijo desde Italia, donde participó de una misión con varias empresas para conocer la última tecnología utilizada: "Organizamos este tipo de iniciativas y nos llevamos ideas para a la producción local. Acá hay ingeniería cuatro punto cero, con diagnósticos, mucho posventa, inversión en marketing. Buscamos aprendizaje para ganar competitividad, porque como mercado, a Europa no podemos venderle maquinaria agrícola, fundamentalmente porque tienen extensiones más chicas".

En implementos, tomando los datos del Indec, pulverizadoras y otros, tuvieron ventas en este tercer trimestre de 2017 por $1.410 millones, siendo un 17 por ciento de mercado nacional de la maquinaria agrícola.

Una empresa con fuerte presencia en este nicho es PLA, de Las Rosas. Joel Leonardi, gerente de compras de la firma, explicó que "tenemos un buen presente, que no tiene que ver exclusivamente con políticas nacionales para el sector agropecuario, sino con decisiones que tomamos puertas adentro de la fábrica".

"En 2010 decidimos convertirnos en una plataforma con un fondo de inversión y profesionalizar la toma de decisiones. En algún punto, eso nos diferencia de la industria más tradicional, con manejo familiar. Hoy, siete años después, hemos tenido muchos lanzamientos y galardones. La última pulverizadora, MAP 4, obtuvo el premio Best of the Best en diseño industrial, compitiendo con marcas como Ferrari o Audi", dijo.

Leonardi, agregó: "Lo primero que hay que tener es decisión, romper paradigmas, entender que en otras partes del mundo pueden estar mejor capacitados que nosotros para hacer alguna cosa. Y aprender cómo lo hacen. Como sociedad, los argentinos muchas veces nos creemos que la tenemos tan clara que nadie nos puede aportar nada. Por eso para llegar adonde estamos, necesitamos antes de un cambio cultural interno. Fueron cuatro años de trabajo en equipos de mejora continua, con 150 proyectos, con la participación de 250 personas. Hoy empleamos a 200 personas, más 170 personas más de forma indirecta. Tenemos capacidad de fabricación en un turno, de 450 máquinas por año. No estamos trabajando todavía como quisiéramos, porque el mercado interno reaccionó positivamente, pero no con el ritmo que hubiéramos querido".

Con apoyo económico y logístico del gobierno provincial, PLA estará esta semana junto a otras ocho empresas santafesinas en Agriteknika, en Alemania. Es la muestra más grande del mundo del sector de la maquinaria agrícola.

Carlos Braga, subsecretario de Comercio Exterior de Santa Fe, detalló: "Ahí no vamos a que nos compren los alemanes, pero nos sirve como posicionamiento de marca. Cuando vos querés entrar a un nuevo mercado, te dicen «Sí, vi tu empresa en tal muestra». Tal vez podamos vender a los rusos y hacer contactos comerciales. En 2014 y 2015, vía tipo de cambio fundamentalmente, habíamos perdido mucha venta externa. En Uruguay lo perdimos a manos de John Deere. Y en estos dos años, recuperamos Bolivia, mejoramos Sudáfrica y de a poco se van recuperando expectativas. Ganar un mercado puede tardar años, perderlo puede ser en un día. Pero los argentinos y especialmente los santafesinos, en maquinaria agrícola tenemos muy buena fama, productividad, conocimiento, diseño, innovación y tradición fierrera".

Contigiani: "Es vital acompañar con las políticas públicas a la industria"

Luis Contigiani, ministro de la Producción de Santa Fe y diputado nacional electo, reflexiona: "Claro que no es fácil jugar a nivel global, pensar que desde acá podemos hacer fabricar maquinaria que esté entre las mejores de mundo. Pero creo que los santafesinos tenemos una vocación de desarrollo que siempre nos caracterizó. De hecho, el corazón de la agroindustria está en nuestra provincia. Por eso, desde el Estado, los ejes deben pasar por lo siguiente. Administración del comercio exterior, como lo hacen las grandes potencias industrializadas, de hecho lo que pasa en estas horas con el biodiesel de los Estados Unidos, demuestra que el mundo se está manejando así. No hay país que se desarrolle, si no cuida su producción. Por otro lado, debemos revisar en la cadena de valor del sector, el precio al que acceden a las materias primas. En la Argentina, el mercado de la chapa está en mano de pocos fabricantes. Y en Brasil, por ejemplo, una fábrica de maquinaria agrícola consigue la chapa y el acero a precios muy inferiores. Otra preocupación es la de las líneas de financiamiento. El Banco Central acaba de informar que dejará de existir gradualmente la obligación para el sistema bancario de prestar una parte de sus activos a la industria, para la compra de bienes de capital, hasta desaparecer del todo a fines de 2018. Esos créditos de inversión productiva fueron una muy buena herramienta, sobre todo para las pymes. En la provincia, de hecho, nos permitió monetizar en 2016 más de 400 millones de pesos a las industrias. Nosotros en Santa Fe creemos que es vital el acompañamiento al sector. Por eso venimos trabajando en financiamiento, búsqueda de nuevos mercados, mejora de la infraestructura en parques y áreas industriales".

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