Economía

La inversión bajo amenaza

Devaluación, baja de gastos y más impuestos son las variables a monitorear antes del acuerdo.

Martes 29 de Mayo de 2018

Devaluación, baja de gastos y más impuestos son las variables a monitorear antes del acuerdo.
El tipo de cambio terminaría el año por encima de $25. Los ministros proponen suspender la baja de retención a la soja, restablecerlas en maíz y trigo. La inversión, bajo amenaza.

El gobierno se somete a un acuerdo con el FMI para recibir unos u$s 10.000 millones, que en lo inmediato le permita resolver los problemas de caja que tiene por delante, y recuperar las divisas que perdió en la última corrida cambiaria.

Antes de que se produzca dicho acuerdo, el gobierno tiene que mostrar un programa fiscal, monetario y cambiario, que le permita el FMI estar seguro que podrá repagar el crédito que terminen desembolsando.

¿Qué está haciendo el gobierno en la coyuntura? Está trabajando para desarmar la bola de nieve
en el mercado de las lebac, cuyo stock total se ubica en los $ 1.244.811 millones. De ese total,
$696.331 millones (el 56%) vencen dentro de 27 días. Mientras que en 82 días vencen $1.071.845
millones (86% del total). En el marco de esta gran concentración de vencimientos, el Banco Central
comenzó el operativo canje (bajo un nombre más paquete lo denominó Swap) en donde entregás la
lebac de corto plazo, y te llevás (premio mediante) una lebac de más largo plazo.

Rascando la olla, el gobierno le tomará los fondos excedentes que consigan las empresas que
participan en el Programa Público Privado de inversión en infraestructura. De esta forma podría
conseguir unos u$s 5.000 millones en el mercado, y acrecentar un poquito más las reservas.

Ajustará el presupuesto público hasta llevar el déficit primario a un 2% de PBI en el año en curso.
Para esto trabaja en distintas alternativas que van desde bajar el gasto, devaluar e incrementar los
ingresos corrientes.

El déficit fiscal del gobierno en los últimos 12 meses se ubica en $385.479 millones, y representa
el 3,65% del PBI. Si lo debe bajar a niveles del 2%, tendría que utilizar varias variantes:

• Devaluar el signo monetario para licuar el gasto público. Esto es de una eficiencia relativa, ya que
los gastos en pago de jubilaciones, pensiones, asignación universal por hijo y otros planes sociales
se ajustan en todos los casos por inflación, este gasto representa el 60,8% del gasto corriente. Algo similar ocurre con los subsidios energéticos, si hay una devaluación, éstos crecen, y representan el 9,2% de los gastos corrientes. Esto implica que en dos partidas tenemos el 70% de los gastos corrientes. El impacto de la devaluación podría darse en sólo el 30% de los gastos corrientes.

• Bajar el gasto público. Se puede bajar el 30% de los gastos corrientes que suman $700.000 millones, y los gastos de capital que suman $191.124 millones. En total suman $ 891.124 millones, y habría que reducirlos un 11,2% para generar un ahorro de $100.000 millones. No es imposible pero
tampoco fácil.

• Subir los impuestos. En este ítem es muy difícil de trabajar ya que la presión tributaria argentina
es muy elevada, y la mayoría de los sectores de la producción no muestran altas rentabilidades.

Polémica

Se desató una gran polémica entre Mauricio Macri y su equipo económico. Mientras que el presidente
resiste la posibilidad de reimplantar las retenciones, y persiste en su promesa de bajar las retenciones a la soja; los miembros del equipo económico ven con buenos ojos poner retenciones del 10% al maíz y al trigo, y suspender la baja de retenciones a la soja, que quedaría con una tasa del 27,5%.

De esta forma, se buscaría acrecentar los ingresos del Estado con el fin de bajar el déficit fiscal, cumplir con un déficit primario del 2% del PBI, y lograr un desembolso de u$s 10.000 millones del FMI, que sería excepcional, y se habla de una suma superior a los u$s 30.000 millones, aunque u$s 20.000 millones se desembolsarían en 2018.

Las subas de retenciones en trigo y maíz le ayudarían al gobierno a bajar la inflación ya que descenderían los costos internos. Sin embargo, sería una pésima señal para los sectores de la producción, ya que sería un cambio de las reglas de juego, que afectaría la inversión.

La suba de retenciones al trigo y al maíz, como la suspensión de la baja de retenciones a la soja,
dejaría a muchas regiones productivas con márgenes en rojo, lo que desataría una ola de protestas en todo el país, generaría más controversias que soluciones a la difícil situación que viven las economías regionales, que vienen de una dura sequía, y posterior sucesión de lluvias que no permitió tener una campaña agrícola importante.

Conclusión

Es muy probable que para acordar con el FMI tengamos un dólar muy alto, que supere el nivel de los $ 25 actuales, haya que sacrificar gasto público en infraestructura. Los ingresos tendrán que crecer con algún impuesto que perjudique a la producción. Sería muy interesante que esto último no ocurra, y no afecte a ningún sector. Si vuelven a colocar las retenciones al campo, la minería o el petróleo, no harán más que retroceder varios casilleros en la ruta de la inversión, que es lo más importante para hacer un cambio de país sustentable.

El resultado final será un crecimiento menor al 2% en el año 2018, una inflación superior al 30% anual, y tasas de interés muy altas, por mucho tiempo.

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