Aunque parezca paradójico, en un mundo cada vez más digitalizado, la industria del diseño, desarrollo y fabricación de juegos de mesa experimenta un crecimiento y diversificación pocas veces visto. Aunque el fenómeno tiene unos años, el último gran empujón llegó con la cuarentena dura de 2020, que reunió a la familia bajo un mismo techo. Pero el crecimiento sigue, apoyado en una nueva generación de consumidores y también de productores.
Como los adolescentes de Stranger Things que, casi como una secta, se reunían y disputaban partidas que involucraban cartas y figuras, el mundo lúdico tiene comunidades de fanáticos, que se multiplican en hogares, bares y clubes. Cada vez más exigentes, impulsan una renovación de la ludoteca. Y así, el ocio recreativo resurge como industria en un país que cuenta con una tradición este terreno, con juegos como el TEG o el Estanciero, y que ve surgir ahora a nuevas camadas de creadores y desarrolladores.
Hay casos emblemáticos, como el de los porteños Candelaria y Agustín Mantilla, que en 2008 fundaron Maldon. Los hermanos hoy tienen 36 juegos y exportan a Perú, Chile, Uruguay, Guatemala y Colombia, entre otros países. Otra de las unidades de negocio de la empresa son los juegos corporativos, con clientes como Gillette, YPF, Ford y el Banco Central. También el de las amigas Ana Larrán y Virginia Villamayor, fundadoras de Multiverso, una desarrolladora que alumbró, por ejemplo, yogui juegos.
Historiadores, economistas, docentes, fanáticos consumidores devenidos en creadores, el universo de la industria de los juegos de mesa, tanto de cartas como de tablero, crece con el mismo hábito cultural. Aunque no abundan las cifras, se estima que la pandemia provocó un aumento del 30% en las ventas respecto de 2019.
Y Rosario está en este radar. La pyme Colección Expediciones crece con sus juegos no sólo de entretenimiento sino de concientización ambiental, como Expedición Humedales, que pone en valor la flora y la fauna de las islas del litoral argentino, y las clasifica según su grado de riesgo de supervivencia.
La iniciativa tuvo tal repercusión a nivel nacional, especialmente en ámbitos educativos, que prácticamente empujó a sus creadores a continuar la saga de expediciones. Próximamente lanzará la Expedición Serrana, referida a las Sierras de Córdoba.
El lanzamiento de la Expedición Humedales no pudo ser más oportuno, cuando comenzaron a ganar en frecuencia e intensidad los voraces incendios en las islas del Paraná. A poco de lanzarse, unos días antes de un Día del Niño, se agotó. Este año se espera lanzar una segunda edición, aunque el contexto económico no facilita las cosas. La tensión cambiaria de julio derivó en situaciones en las que, por ejemplo, las imprentas no daban precio.
Ignacio Negri, reconocido periodista y promotor de Expedición Humedales, explicó que la creación de juegos de mesa “es una industria muy interesante, muy parecida a la de los libros”.
A sus creativos e inventores se los trata como autores y tienen las empresas que se encargan de imprimir y distribuir. De hecho, se las considera como categoría de editorial.
Pasiones fusionadas
Expedición Humedales nació hace unos cuatro años de la combinación de la pasión de un grupo de amigos por el río y por los juegos de mesa. El objetivo: “Generar conciencia en relación a las especies que habitan los humedales, mediante un juego”.
Tiene 48 cartas, como las barajas españolas, en las cuales están la gran mayoría de las diversas especies que habitan los humedales, divididas en grupos: animales terrestres, peces, aves y también vegetales y plantas que lo integran, desde el norte del país llegando hasta nuestro litoral.
Expedición Humedales intenta que grandes y chicos se conecten con la problemática de la flora y la fauna. De allí que “todas las especies están divididas según su condición en relación a la extinción: si están en alerta, tienen un semáforo en rojo; si están corriendo algún riesgo menor, es amarillo y si no están en extinción, están en verde”, señaló el difusor.
“La iniciativa llegó en un momento muy adecuado porque salimos al mercado con este juego el año pasado, previo al Día del Niño. Rápidamente, tuvimos mucha aceptación en jugueterías, en algunos comercios, pero de a poco empezamos a notar que el verdadero público estaba en los colegios, en docentes que veían en la Expedición Humedal una herramienta para enseñar en el aula y es así como estamos llegando a muchas escuelas de la provincia y de todo el país y estamos muy contentos”, valoró Negri.
El mazo de cartas viene acompañado de un libro de la temática, “donde están todas las fuentes que nosotros consultamos y la bibliografía con toda la participación de gente de Parques Nacionales, del acuario, con equipos de biotecnólogos. Son muchas las fuentes que fueron consultadas justamente para que el juego sea una herramienta educativa, porque ese es el principal objetivo: tratar de subirnos a una corriente que se está instalando muy de a poco, que es la de enseñar jugando. Y para que el juego también funcione, tiene que ser divertido porque por más lúdico y pedagógico que sea, si no es entretenido, no funciona. Y cumplimos con ese rol. Pero hay una investigación previa muy grande”.