Economía

La bicicleta financiera sigue rodando

Mercados. Tasa elevada, dólar bajo, ajuste fiscal.

Domingo 14 de Enero de 2018

El presidente optó por la receta antiinflacionaria, suba de tasas, dólar bajo y trabajar para bajar la inflación en 2018. Atrás quedaron las expectativas de suba del dólar, subió el riesgo país y las privatizaciones pueden animar a la Bolsa. El país difícilmente crezca el 3,5 por ciento en 2018.

El presidente Mauricio Macri forzó una conferencia de prensa el 28 de diciembre pasado, avalando al equipo económico a cambiar la meta de inflación y soltar al tipo de cambio, en dicha conferencia el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger tuvo una actuación deslucida, pero como todo militante dijo presente, y se sometió a la crítica pública.

En este contexto, los mercados auguraban un tipo de cambio mucho más elevado y una tasa más baja, lo que le daría oxígeno al crecimiento económico del país. Todo hacía presumir que nacía una nueva etapa económica, y que era muy probable que el presidente del Banco Central, aún no ratificado por el Senado, podría dar un paso atrás y ser reemplazado en el cargo.

Sobre el fin de semana pasado, el presidente Mauricio Macri tuvo una larga charla telefónica con el presidente del Banco Central. Las directivas fueron claras, volvamos a combatir la inflación duramente, nada de baja de tasas.

En los mercados, el día 27 de diciembre el dólar estaba en $ 18,45, el jueves pasado estaba en $ 18,65 y bajando. La tasa de corto plazo bajo del 28,75 por ciento al 28 por ciento anual, las lebac a corto plazo rinden el 27,2 por ciento anual, cuando antes de fin de año rendían el 29 por ciento anual. En resumen, poco cambio en materia financiera.

En este péndulo económico, está claro que en el gobierno hay dos formas de ver la realidad económica. Para el presidente del Banco Central lo prioritario es bajar la inflación. Para el equipo económico la prioridad es el crecimiento.

Por fuera de estas posturas hay muchos economistas que plantean un cambio radical del plan económico, un tipo de cambio más elevado, por encima de $ 20, que le daría una mejora de competitividad a la economía, más exportaciones y limitando la salida de dólares vía importaciones y turismo en el exterior.

Por ahora, y sólo por ahora, el péndulo se posó sobre el Banco Central, que no viene mostrando buenos logros. La inflación del año 2017 fue del 24,8 por ciento anual. Para el año 2018 la meta es del 15 por ciento anual, y los mercados no ven una inflación menor al 20 por ciento anual, las paritarias serán la prueba de fuego.

En los primeros días del año el gobierno logro capturar en los mercados mundiales u$s 9.000 millones, esto llevo a las reservas a los u$s 63.902 millones, lo que le da un poder de fuego al Banco Central para contener cualquier corrida cambiaria. Con esta suba de reservas el tipo de cambio de equilibrio bajo a niveles de $ 17,20, esto no implica que el dólar baje a dicho nivel, pero augura que estará en precios congelados por un buen tiempo.

El campo sufre una seca terrible, se espera una cosecha de 52 millones de toneladas de soja y 39 millones de toneladas de maíz, y todavía no sabemos si puede ser menos. No esperemos del campo nada para 2018.

El gobierno apuesta por tasas altas, dólar bajo y un déficit fiscal del 3,2 por ciento del PBI, para llegar a este resultado ha lanzado un ambicioso programa de privatizaciones y ventas de inmuebles del Estado. En materia de privatizaciones se pondría a la venta Transener la empresa que cotiza en Bolsa y transporta la energía de toda la Argentina, una porción de acciones de Central Puerto y dos empresas energéticas de Santa Fe y Buenos Aires, por todo esto podría recaudar u$s 1.100 millones, y podrían venir más ventas. Se están vendiendo a buen ritmo terrenos en manos del Estado, en especial en Capital Federal. Se procederá a la venta de inmuebles en el exterior, las embajadas tienen propiedades muy costosas y serán vendidas para luego alquilar. Todo es bueno para bajar el déficit, pero recordemos que lo importante es bajar el déficit con flujo de fondos corrientes, no con ingresos extraordinarios, de lo contrario la semejanza con los años 90 será inevitable.

El jueves se conoció en el mercado la baja en la calificación de Brasil, que paso a menos BB, esto está impactando en el mercado de títulos públicos. Brasil no logra privatizar Electrobras, tiene problemas con la reforma previsional, y el déficit fiscal no baja lo suficiente. Esto trajo como contagio una caída en los títulos públicos argentinos. El bono a 100 años está a la par, cuando hace un tiempo atrás valía un 10 por ciento más, su tasa de retorno es el 7,1 por ciento anual, neto del impuesto a la renta financiera queda en el 6,04 por ciento anual. No es una mala tasa para los tiempos que corren.

La bolsa está a punto para una toma de ganancias, sin embargo, empresas como Transener seguirán muy demandadas en el marco de la probable venta de acciones del Estado, al igual que Central Puerto. La suba en el precio del petróleo hace más atractiva a Petrobras e YPF. La suba de tarifas de gas le pone atractivo a las gasíferas cotizantes. Es cierto que la Bolsa subió mucho, pero nos vamos a tener que acostumbrar a un mercado más selectivo.

Conclusión

Hemos vuelto a la bicicleta financiera, tasa elevada, dólar bajo, durísimo ajuste fiscal. La economía sigue estancada, el consumo perdura bajo, los precios son 2018 y los salarios 2017. La reforma laboral entro a boxes, y hasta tanto no se acuerden nuevas paritarias la economía no mostrará mayor consumo, en el marco de fuertes subas de tarifas públicas, impuestos provinciales y tasas municipales que ponen a la defensiva al consumidor.

En este escenario, con el campo con menos cantidad y menos precio, es imposible crecer en 2018 el 3,5 por ciento , habrá que ir recalculando, y ver donde se posa el péndulo de Mauricio Macri cuando los resultados no aparezcan. Incertidumbre es la palabra más usada este verano.

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