La ira de los expendedores santiagueños que se rebelaron contra las disposiciones del Ente Nacional
Regulador de Gas acerca de los mecanismos que habilitan la carga de GNC, disparó la necesidad de
implementar mecanismos confiables que liberen al empleado de playa de la función de auditor.
En este sentido, distintas entidades que participan de la actividad retomaron las gestiones
iniciadas oportunamente a fin de poner en práctica una herramienta de tipo inteligente que mediante
un chip incorporado en su interior interactúe con el surtidor de forma que permita –o no- el
abastecimiento de este combustible.
Carlo Evi, presidente de la Cámara Argentina de Gas Natural Comprimido, participa activamente
de reuniones con funcionarios del Enargas con el firme objetivo de que el dispositivo esté presente
en los vehículos cuanto antes. El empresario considera que no puede faltar en el país número uno
del mundo en conversiones.
“No se ha avanzado mucho en este proyecto que venimos impulsando desde hace
tiempo”, lamentó. “Pero el tema está latente y es una de las principales cuestiones que
abordaremos la semana próxima cuando nos reunamos con directivos del Ente”, señaló.
No obstante se diferenció de los estacioneros que impugnan la utilización de la oblea como
tal. “Más allá de cualquier cuestionamiento, es el único elemento de control existente al
momento y debe respetárselo en pos de la seguridad del sistema”, precisó.
Consultados por este medio, agentes de la autoridad regulatoria señalaron que estuvieron
trabajando en un proceso intermedio denominado “Oblea Nominativa”, que incluía datos
del vehículo y el usuario con una correlación en la base de datos del Enargas, aunque reconocieron
que por el momento el proyecto quedó en “stand by”.




















