Economía

El mundo y el clima, al rescate

El gobierno compra dólares para sostener el precio, inyecta pesos a la economía y las tasas comienzan el derrotero bajista.

Domingo 10 de Febrero de 2019

El gobierno compra dólares para sostener el precio, inyecta pesos a la economía y las tasas comienzan el derrotero bajista. Casi el recorrido inverso que este mismo gobierno realizaba hace 6 meses atrás, se vendían dólares, salían pesos de la calle y la tasa se espiralizaba a la suba. ¿Qué cambió?

En primer lugar, en el escenario internacional es mucho más benigno, la Reserva Federal no subirá los tipos de interés en el año 2019, dejaría de vender bonos al mercado restando liquidez, y es muy probable que baje la tasa de interés en el año 2020.

El resultado de esta noticia fue una revaluación de todas las monedas emergentes, y la baja de riesgo país en toda la región.

Los medios ya no hablan de la devaluación de la lira turca o el real. El riesgo país de Argentina que se llegó a ubicar en 830 puntos en diciembre, hoy se ubica en los 630 puntos, por debajo de la media histórica. La tasa de política monetaria, medida por las Leliq ya cotiza por debajo del 50 por ciento anual. Comienza a llegar, tímidamente, crédito a la economía.

En segundo lugar, la cosecha apunta a ser muy buena. En el caso del trigo que ya finalizó, el año pasado tuvimos una cosecha de 17 millones de toneladas, este año cerramos en 19 millones de toneladas y un precio superior. Se lleva vendido más de la mitad de lo cosechado y los dólares están ingresando en estos últimos 40 días. Se espera una cosecha de maíz de 45 millones de toneladas, y 15 millones ingresarían entre febrero y abril. El precio no entusiasma, pero la suba en las cantidades hace la diferencia: un año atrás esta cosecha era de 30 millones de toneladas.

La soja no podría llegar a los 57 millones de toneladas, pero no bajaría de 52 millones de toneladas. Hace un año se cosecharon 35 millones de toneladas, se cosecha entre marzo y junio, según distintas regiones, no es para cantar victoria, pero todo hace presagiar una buena campaña.

En resumen, el gobierno de Mauricio Macri está recibiendo el viento de cola que tuvieron otros presidentes, un contexto internacional positivo y un clima benigno para nuestras cosechas. Parecería que pocos atributos propios, y mucho de suerte en los mercados.

Lo que sigue a los tumbos es la economía urbana. Los salarios siguen atrasados contra la inflación, y el poder adquisitivo no mejora. Sin embargo, en marzo se vienen aumentos para la clase pasiva, y las paritarias están a la vuelta de la esquina. Todo hace pensar que el segundo y tercer trimestre del año deberían mostrar más dinero en la calle y actividad económica.

El dólar cerró el año 2018 en $ 37,81, y hoy cotiza en $ 37,20. Claramente el ingreso de dólares a nuestra economía muestra que la oferta se impone a la demanda. La tasa de interés de las Leliq que estaba en el 60 por ciento anual, hoy cotiza debajo del 50 por ciento anual y con tendencia a la baja. El índice Merval cotizaba a fin de año en 30.292 puntos, hoy se ubica en los 37.475 puntos, una suba superior al 20 por ciento anual. La Bolsa argentina fue la que más bajó en el mundo en el año 2018, y la que más sube en el mundo en el 2019. Los argentinos no nos andamos con chiquitas.

Conclusiones

Salvo un cisne negro que revierta el escenario actual, todo nos indica que vamos a un escenario internacional de abundancia de liquidez y tasas sumamente bajas.

Este contexto beneficia al mundo emergente, ya que genera un flujo de fondos desde las economías desarrolladas hacia el resto del mundo. Las materias primas se pueden ver altamente beneficiadas, y Latinoamérica que es gran productora de estas commodities la más atractiva para invertir.

Brasil está en un proceso de cambio, el nuevo presidente atrae inversiones, y si bien hace 3 años que no muestra un crecimiento robusto, en el año 2019 podría crecer un 2,5 por ciento anual, y eso empujaría a nuestra economía.

Argentina dejó atrás lo peor desde la mirada financiera, y parecería que pronto tenderá a cerrar las heridas financieras, pero la economía real no se recupera de inmediato, todavía hay mucho camino por recorrer.

Los precios en dólares en nuestro país cayeron notablemente, se lo puede observar en el precio de electrodomésticos, autos y propiedades. Si dejas correr el tiempo esos precios arbitrarán a la suba y borrarán toda diferencia con el pasado.

Los que ahorraron en dólares tienen precios relativos interesantes para comprar, los que ahorraron en pesos han obtenido en los meses pasados tasa superior al 50 por ciento anual, y aún hoy consiguen tasas del 45 por ciento anual para colocaciones a plazo fijo.

Recordar que en Argentina las ganancias se realizan comprando activos reales, tal como lo demostró el año 2018, lo financiero va y viene, el activo real y su precio perdura en el tiempo.

El gobierno tiene cubiertos todos los vencimientos de deuda del año 2019 y 2020, el mercado le vende dólares, emite pesos y baja la tasa, casi una canción soñada para el oficialismo. Resta saber cómo administrará la coyuntura para que más dinero llegue al bolsillo del asalariado y recupere poder adquisitivo.

No debemos olvidar, que la presión impositiva es muy elevada, que la estructura productiva es pesada, ineficiente y poco competitiva. Este año el campo será una fiesta porque logra (gracias al clima) más cantidades, pero si obtuviera el promedio histórico perdería dinero.

Los políticos deberían comenzar a discutir cómo harán la reforma laboral, previsional e impositiva para sacar a Argentina del estancamiento estructural, el viento de cola. Como el clima es momentáneo, si no hay cambios estructurales el fantasma del año 2018 puede volver en el 2020, o antes si un cisne negro aparece en el mundo.

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