El bolsillo de cada trabajador acumula una pérdida de $ 4,7 millones desde 2016 pero el efecto destructor de esta erosión del poder adquisitivo se multiplica. El Estado, por ejemplo, dejó de recaudar en forma directa $ 1,8 millones por cada uno de los 6 millones de empleados del sector privado. Son $ 11 billones, equivalentes, en valor actual a más de doce impuestos a las grandes fortunas.
El cálculo está incluido en el último informe de coyuntura del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (Mate), en el que se subraya que en mayo la inflación volvió a ganarle al índice de salarios en mayo pasado, según las estadísticas oficiales.
“Exceptuando el comienzo de mandato cuando se decretaron incrementos salariales de suma fija, el nivel real del salario estuvo durante el gobierno de Alberto Fernández siempre por debajo del valor que promedió en el último año de mandato de Cambiemos”, indicó.
Esta situación es más grave si se entiende que durante el gobierno de Cambiemos el salario real se derrumbó a un ritmo de dimensiones históricas.
El informe agrega que el salario bruto actual está $ 87.250 por debajo de su valor de 2015 y está por debajo de los salarios de la década de 1990. “De no revertir rápidamente el escenario, el salario habrá caído en los cuatro años de mandato del Frente de Todos”, apuntó el estudio del equipo de economistas que conduce Sergio Arelovich.
Esto a pesar de que el centro de estudios también registra el informe el dato de la reducción de la velocidad de la inflación durante junio, cuando desaceleró al 6%.
Terreno minado
Es probable que esta pequeña tendencia a la desaceleración se revierta a partir del acuerdo con el FMI, la devaluación fiscal y el rebote de los dólares paralelos. Derivaciones de la vulnerabilidad externa generada por el endeudamiento del gobierno anterior y la sequía, “y la consecuente fragilidad del gobierno para conducir la política económica”.
Algunos datos relacionados con el sector externo exponen esta fragilidad. Por caso, en la primera mitad del año las exportaciones fueron casi u$s 11.000 millones menores a las de un año atrás. Y aunque la administración del comercio exterior permitió ahorrar u$s 3.500 millones en importaciones, “el saldo es que hay u$s 7.500 millones menos que en 2022”, destaca el informe.
En ese contexto, agregan, “las reservas cayeron en forma permanente en todo el año y alcanzaron un valor similar al del fin del mandato de Cristina Fernández de Kirchner, antes del comienzo del ciclo de brutal endeudamiento externo del período 2016-2019”.
Desde la firma del acuerdo con el Fondo Monetario, subrayan los economistas de Mate, los ingresos “genuinos” de dólares “no alcanzan, ni de cerca, a cubrir las necesidades de la economía”.
Junto a otros factores, esta situación viene afectando la actividad económica, que en abril y mayo “cayó con fuerza por el impacto de la sequía en la medición”. El marco general es que “el ciclo de crecimiento viene mostrando su agotamiento hace medio año”.
Empleo registrado
Pese a esto, el mercado de trabajo sigue creciendo por ahora. En el mandato de Alberto Fernández, se crearon 955.000 empleos formales. Un tercio fueron registrados en el sector privado y, más de la mitad, independientes monotributo o monotributo social.
Es probable que el bajo precio del trabajo sea también una razón de esta expansión. Mate destaca como una tímida señal de mejoría la suba del salario mínimo, vital y móvil a $118.000 para septiembre. Significaría un aumento nominal del 130% para el último año. Sin embargo, “para lograr el mismo poder de compra que en 2015 tendría que ubicarse en torno a los $ 194.000”, apuntó el trabajo.