Economía

El embrujo del estancamiento en la actividad económica

La economía comienza a mostrar un marcado deterioro, producto de los datos duros que nos deja la sequía.

Domingo 01 de Julio de 2018

Los números de la balanza de pagos, activos de argentinos en el exterior y deuda externa nos muestran que se siguen remesando utilidades al exterior, las importaciones y el turismo fugan divisas, y la deuda externa crece muy rápido. El gradualismo muta a estancamiento.

El gobierno mostró a través del Indec, Banco Central y colocaciones del mercado una serie de datos que llevaron preocupación a los inversores, la suma de estas noticias, más un mix de noticias del exterior y rumores de mercado llevaron a una fuerte baja en las acciones y bonos. Desarrollamos el conjunto de noticias:

El gobierno colocó Letes en dólares por un monto de u$s761 millones, a una tasa del 3,69% a 105 días, y 4,45% a 238 días. El Banco Central dejo la tasa de corto plazo en el 40% anual.

La actividad económica comienza a mostrar un marcado deterioro, producto de los datos duros que nos deja la sequía. Fuimos los primeros en advertir la desaceleración económica por efecto sequía.

En el primer trimestre del año, la balanza de pagos no deja un déficit de cuenta corriente de u$s 9.623 millones, cuando un año atrás este déficit ascendía a u$s7 .158 millones. Tenemos un mayor déficit de la balanza comercial, que pasó a u$s 1.762 millones en los primeros 3 meses de 2018.

El déficit de la balanza de servicios, muy influenciada por turismo paso a u$s 3.517 millones en igual período. Se remesó más dinero al exterior en concepto de renta, un total de u$s 4.514 millones. Evidentemente no hay reinversión de utilidades.

Los activos de los argentinos en el exterior crecieron desde los u$s 307.925 millones que era el stock al primer trimestre del año 2017, a un total de u$s 352.513 millones. Evidentemente el dinero en el exterior crece y no vuelve. La fuga de dólares continua.

La deuda externa argentina, teniendo en cuenta a todos los actores del mercado pasó de U$S 198.868 millones al primer trimestre del año 2017 a U$S 253.741 millones al primer trimestre del año 2018.

El Estado incremenóo su deuda desde los u$s 122.860 millones en el primer trimestre de 2017, a los U$S 152.922 millones en el primer trimestre de este año.

Debemos tener presente que mucha de esta información corresponde al primer trimestre del año, cuando el dólar estaba entre $ 20 y $ 21. De cara al trimestre en curso tenemos un dólar de $28, con lo cual muchas cosas irán cambiando. A saber:

La desaceleración económica se irá transformando en recesión, cheques devueltos, menor actividad económica y fuerte cada de rentabilidad no dejarán lugar para acopiar tantos dólares como ocurrió en los primeros 5 meses del año, en donde el atesoramiento equivale a u$s 1.860 millones por mes.

Un tipo de cambio a $ 28 invita a conocer la Argentina, y no viajar al exterior. Este es el último mundial con muchos hinchas. En Qatar, los jugadores estarán con muy poco aliento.

Un tipo de cambio alto invita a exportar, y no genera externalidades positivas a los negocios ligados a la importación. Vamos a vivir con lo nuestro.

Tasas de interés en el 40% anual, dejarán como resultado un mercado con menos emprendedores, los que tengan resto tendrán que poner capital propio, el resto no tendrá posibilidades de sobrevivir, hay más desempleo en el horizonte.

La conclusión es que vamos a una economía con tipo de cambio más alto, negocios con más capital propio y fuerte desigualdad.

La baja de los activos financieros es preocupante, pero los bonos argentinos no están a precios de default ya que cotizan en un amplio rango entre 80% y 100% de paridad. Las acciones están en niveles de precio similares a los que tenía en el segundo semestre del año 2017. Habían subido demasiado, pero a los precios actuales lucen atractivas. Las tasas en pesos de los bonos que ajustan por inflación lucen muy positivas, esperamos una inflación muy elevada para el segundo semestre, y un gobierno que juega a planchar el tipo de cambio.

Conclusión general.

1 El gobierno juega a planchar el tipo de cambio hasta diciembre, por ende, no será negocio apostar al dólar en el semestre que viene.

2 La inflación se ubica en el 26% anual, y el dólar subió un 50%, tienen más posibilidades de suba los activos como propiedades, bienes de cambio e insumos en general que el tipo de cambio.

3 En este escenario luce atractivo invertir en bonos y acciones.

4 Hay muchos rumores de mercado que surgen de un prestigioso matutino, luce raro que dichos rumores nunca se cumplan, como Argentina no ingresa a emergentes o se aplica un nuevo impuesto a la renta financiera. Los mercados bajan y luego se recuperan, pero el daño es grave. ¿No debería investigar la Comisión Nacional de Valores? Sería importante para proteger al inversor minorista. Tanta volatilidad es sospechosa.

5 El gobierno no vio nunca que la seguía le generaba un escenario recesivo para el año 2018, ahora corre el problema de atrás, y el mercado necesita financiamiento a tasa baja, si la plata no aparece, la recesión será peor que la esperada.

6 El gradualismo está mutando a estancamiento. El gobierno tiene que lanzar un plan de inversiones con desgravación impositiva, o megacréditos a tasas bajas para asistir a las pymes. De lo contrario, las encuestas seguirán cuesta abajo. El embrujo del estancamiento asoma en el horizonte, y se necesita cambiar la poción mágica, sino tendremos similares resultados a los actuales.

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