El Banco Central de la República Argentina (BCRA) volvió a vender divisas a través de la banca pública para frenar una nueva escalada del dólar en el mercado mayorista. Luego de tres días de calma, la moneda estadounidense trepó a 17,67 pesos en ese segmento y a 17,95 pesos en las casas de cambio de la city porteña.
El dólar mayorista llegó a tocar un máximo de 17,72 pesos, pero "la aparición de bancos oficiales con ventas sobre el final del día corrigieron la suba y diluyeron en parte la presión compradora", mencionó Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio.
La aparición de la banca pública sobre el final de la jornada cambiaria replicó el movimiento que el Banco Central hizo la última semana, cuando vendió más de 300 millones de dólares y puso un techo de 17,80 pesos para la divisa en el segmento mayorista.
"Aparecieron cerca del final varias ofertas de ventas de la divisa a $17,70 por partidas de u$s10 millones, que no se llegaron a individualizar el origen como tampoco a concretar", dijo el analista Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.
Por la noche, el Banco Central informó que vendió 42,30 millones de dólares en el Mercado Unico y Libre de Cambios (Mulc), lo que ocasionó una caída de las reservas internacionales. El volumen operado ascendió a 548 millones de dólares en el mercado de contado.
Subió la soja local
El repunte del dólar movilizó los negocios y el precio de la soja. A contramano del mercado internacional, donde los futuros de la soja se hundieron a nuevos mínimos, en el disponible rosarino se registró una suba de $50 la tonelada, hasta $4.300 por tonelada para la mercadería puesta en San Lorenzo y Puerto San Martín. A su vez, los grandes lotes podían recibir ofertas de $4.350.
La inquietud que se apropió en los últimos dos meses del mercado cambiario y financiero se explica técnicamente por la crisis económica y la profundización de los déficit gemelos (externo y fiscal). Estos fenómenos impulsaron la realización en dólares de las ganancias obtenidas en pesos por la bicicleta financiera.
Los operadores políticos del mercado culpan a la incertidumbre electoral.
Temor en la city
La agencia calificadora de riesgo Fitch consideró ayer que "los obstáculos políticos frenaron el progreso en los ajustes de la política fiscal y salarial". En ese sentido, "las elecciones de octubre podrían poner a prueba la durabilidad del proceso de ajuste".
Fitch remarcó en un informe que "la depreciación de casi 10 por ciento del peso desde mediados de junio ayudó a limitar la erosión de la competitividad", aunque también "podría aumentar las presiones inflacionarias". También alertó por la deuda.