A tres años desde que el Reino Unido abandonó la Unión Europea (UE) el 31 de enero de 2020, el debate sobre el futuro de la sociedad británica sigue en marcha, mientras el gobierno intenta continuar con sus planes de crecimiento económico tras el impacto del Brexit y la pandemia. En ese sentido el primer ministro, Rishi Sunak, afirmó que los beneficios del Brexit “empoderan a las comunidades y empresas en todo el país”.
La visión de Sunak fue contrarrestada por las declaraciones del multimillonario Tory Guy Hands, quien describió la salida del Reino Unido de la UE, como un “desastre total” y un “montón de mentiras completas y totales”.
La crisis que atraviesan las islas del noroeste europeo, se refleja fuertemente en el consumo doméstico donde los consumidores británicos optan por las marcas propias de los supermercados, sensiblemente más baratas que las de primera línea. De acuerdo a lo informado por la consultora Kantar, las ventas de estos productos aumentaron un 47% durante el último año, producto de la suba de precios en alimentos. Esta tendencia se produce en un contexto de precios de los alimentos en constante alza, con un récord del 16,7% en enero desde el mismo período del año pasado a medida que aumentan los costos de la energía, la mano de obra y la agricultura.
España supera los 2,9 millones de desempleados
En ese contexto crítico, el primer mes del año encuentra a España con menos puestos de trabajo, el país ibérico sumó 70.744 personas al desempleo en relación al mes de diciembre previo, lo que significa un aumento del 2,5%. El total de desocupados en ese país es de 2.908.397, “el menor número en un mes de enero desde 2008”, informó el Ministerio de Trabajo y Economía Social español.
En términos desestacionalizados, el desempleo registrado disminuyó en el primer mes de 2023 en 12.462 personas, según el informe “Demandantes de empleo, paro, contratos y prestaciones por desempleo” publicado este jueves por la cartera laboral española.
En tanto, en el último año el desempleo acumula un descenso de 241.681 personas, lo que supone un 6,9% menos, con un retroceso de la desocupación femenina, de 101.378 mujeres (-5,5%), y de la masculina, de 113.303 varones (-8,8%).
A su vez, el total de contratos registrados durante enero fue de 1.200.749 con “tendencia a la estabilización”: de esta cifra, 530.306 contratos son de carácter indefinido (44,16%) y “se sigue afianzando la tónica de estabilidad en la contratación”.
Cae la inflación en la eurozona
La inflación es el problema que preocupa a las economías desarrolladas. Si bien en la Eurozona el índice de precios en enero marcó un tercer descenso consecutivo y se ubicó en 8,5% interanual arrastrado por la caída de los precios energéticos, el índice subyacente se mantiene sin cambios en un nivel récord, según los datos preliminares publicados por el instituto de estadísticas europeo Eurostat.
Impulsada por el rebote de la demanda posterior a la pandemia, los problemas en las cadenas de suministro y, posteriormente, por la guerra entre Rusia y Ucrania, la inflación alcanzó un pico del 10,9% en septiembre pasado, récord histórico desde la creación de la moneda única. Tras ello comenzó a descender de forma sostenida, de la mano de la caída de los precios de la energía y del endurecimiento de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE), marcando en enero un 8,5% anual, frente al 9,2% de diciembre, el menor nivel desde mayo del año pasado y por debajo del 8,9% estimado por los economistas, según la agencia Bloomberg.
El índice energético cayó de una suba de 25,5% anual en diciembre a 17,2%, pero los alimentos marcaron un 14,1%, tres décimas más que el mes pasado. Por otro lado, el índice núcleo, que no incluye los valores volátiles de la energía y los alimentos, fue de 5,2%, sin cambios respecto de diciembre, y manteniéndose en un récord histórico.
La apuesta del mercado es que el BCE hará otra suba de 50 puntos en marzo y una final de 25 puntos en mayo. La economía le da cierto margen para que el BCE siga con su ajuste monetario: el desempleo sigue en un mínimo histórico de 6,6% mientras que, desafiando todos los pronósticos, la economía de la Eurozona escapó la recesión por el momento y creció 0,1% en el último trimestre de 2022.
La economía chilena se enfría
En este contexto, en Latinoamérica, la economía chilena cayó 1% interanual en diciembre de 2022, según informó hoy el Banco Central tras presentar el Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec). Según la institución, “la caída del Imacec fue explicada por el comercio y la industria manufacturera, resultado que fue compensado en parte por el crecimiento de los servicios”.
Analistas habían estimado un amplio rango de retroceso para el último mes de 2022, con una caída entre 1,3% y 2,9%, mientras que el consenso del mercado apuntaba a una contracción interanual de 2% de acuerdo con la encuesta de Bloomberg.
En el detalle de los distintos apartados, la producción de bienes cayó 1,8%, resultado explicado por el desempeño de la industria manufacturera que disminuyó 5%. Por su parte, la minería, el ítem más importante para Chile, presentó un incremento de 1,2% mientras que la actividad comercial registró una disminución de 6,4%, explicado por el comercio minorista, donde destacan las menores ventas en supermercados, grandes tiendas.
El ministro de Hacienda, Mario Marcel, se refirió al último informe del Imacec, y afirmó que la “economía ha sido capaz de ajustarse sin provocar un daño importante al empleo y las actividades más necesarias”. “En diciembre del año pasado todavía estábamos en la cresta de la ola de la expansividad económica. Estábamos con una economía recalentada, todo el mundo así lo reconocía y es natural que en esa circunstancia tengamos ahora un nivel de actividad menor. De hecho, necesitábamos que fuera menor, necesitábamos enfriar la economía para reducir las presiones sobre la inflación”, detalló Marcel.
El desempleo en EEUU llega al mínimo en 53 años
En tanto, Estados Unidos incorporó en enero 517.000 puestos de trabajo y arrojó a la la tasa de desempleo al 3,4%, un guarismo que no se registraba desde mayo de 1969,, pese a la moderación de su actividad económica y estimaciones que apuntaban a una desaceleración en el mercado laboral.
Según datos publicados por la Oficina de Estadísticas (BLS) del Departamento de Trabajo en Washington, la cifra de 517.000 supera la de 260.000 de diciembre, y está por encima de todas las previsiones de Wall Street que apuntaban, por el contrario, a una desaceleración a 188.000 puestos y una suba del desempleo a 3,6%.
El dato sorprendió ya que se da, además, en un contexto de desaceleración económica en Estados Unidos y con la Reserva Federal (FED) elevando sus tasas de interés en ocho oportunidades desde marzo último, algo que en los hechos suele traducirse en una suba del desempleo.
Asimismo, en enero las empresas habían anunciado sus mayores recortes de personal desde 2020, según un reporte de la consultora privada Challenger, Gray & Christmas, Inc, que compiló 102.943 despidos focalizados, sobre todo, en el sector tecnológico que representó 41% del total.
Por su parte, la tasa de participación laboral y el porcentaje de población empleada no registraron grandes modificaciones y continúan manteniéndose por debajo de sus niveles pre-pandemia. El mercado reaccionó negativamente al anuncio, con Wall Street registrando pérdidas en sus indicadores de hasta 1%. Esto se debe a que, tras el anuncio de este miércoles de una nueva suba en las tasas por parte de la FED, los inversores apostaban a que el banco central detendría las revisiones al alza en los próximos meses, algo que dependerá, en parte, de la trayectoria del mercado laboral, además de la evolución de la inflación.
La entidad monetaria considera que un mercado laboral sólido y con bajo desempleo podría aumentar la inflación al trasladarse vía salarios con el riesgo de generar una espiral inflacionaria. El presidente de la FED, Jerome Powell, destacó el miércoles que la economía estadounidense, tras alcanzar en junio pasado un índice de precios récord en 40 años, había entrado en una etapa de “desinflación” pero que, antes de detener el aumento de tasas, la FED necesitaba asegurarse de que continúe esta trayectoria.
La suba de enero de este año es cuatro veces superior a la experimentada en igual mes de 2022, cuando la desocupación escaló en 17.173 personas, pero está por debajo de las registradas en 2021 -76.216 desempleados-, también por debajo de 2020 y de 2019 y del incremento medio de los meses de enero que marca al rededor de 81.424 desempleados nuevos
La mayor pérdida de puestos en este mes, de casi 200.000 desempleados, se registró en 2008, mientras que el menor fue el de 1998, cuando se sumaron a las listas del desempleo 10.285 personas, según la agencia DPA.
América Latina, desaceleración económica y alta inflación en 2023
Dentro de la ola de pronósticos realizados por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el organismo advirtió que la región enfrentará este año una combinación preocupante: desaceleración económica y alta inflación.
En cuanto a las estimaciones que la entidad realizó se encuentra el cálculo del producto bruto interno regional, el cual, crecerá apenas 1,8%. Por otro lado, los país de habla no inglesa del continente americano, experimentaran un aumento general en el nivel de precios de casi 10% en promedio, según las últimas proyecciones del FMI.
En un blog oficial de la entidad multilateral, los economistas Gustavo Adler, Nigel Chalk y Anna Ivanova, destacaron que “las economías de América Latina se mantuvieron bien el año pasado a pesar de los impactos de la invasión rusa de Ucrania y las alzas de las tasas de interés a nivel mundial”.
En 2022 “la economía de la región se expandió casi un 4%, el empleo se recuperó con fuerza y el sector de servicios se recuperó del daño causado por la pandemia, mientras que las presiones inflacionarias están retrocediendo en muchos países debido a los esfuerzos tempranos y decididos de los bancos centrales, así como a los precios mundiales más bajos de los alimentos y la energía”, precisaron. “A pesar de estas noticias alentadoras sobre el crecimiento y la inflación, es probable que 2023 sea un año desafiante para la región.
El crecimiento de este año está a punto de disminuir a sólo un 2%, en medio de tasas de interés más altas y la caída de los precios de las materias primas”, destacaron en el texto elaborado en base a los datos de la última actualización del World Economic Outlook, que se conoció el último lunes.
Argentina, en particular, espera un crecimiento de 2% y una inflación del 60%, acorde con el presupuesto presentado por el Poder Ejecutivo Nacional. Además de la desaceleración interna, que lleva a disminución en la creación de empleo y la baja en la confianza de los consumidores de la región, el crecimiento también se verá frenado por factores externos, como la ralentización de los socios comerciales, en particular Estados Unidos, y la zona del euro. Además, los riesgos a la baja, incluidos los de condiciones financieras más estrictas de lo previsto y la guerra de Rusia en Ucrania, continúan dominando en el escenario económico mundial Por otro lado, destacaron que hubo un aumento de la inseguridad alimentaria que también es un síntoma clave de los efectos socioeconómicos duraderos de la pandemia.
Para hacer frente, el Fondo recomienda una combinación de políticas que “deben centrarse en asegurar la estabilidad económica, estimular el crecimiento y la creación de empleo”, entre otras. En este sentido, señaló que “ es probable que las tasas de interés deban mantenerse altas durante algún tiempo para garantizar que la inflación regrese a la meta”. En cuanto a la política fiscal, la misma “deberá enfatizar el gasto social para apoyar a los pobres al mismo tiempo que reduce la deuda pública. para ello se vuelve fundamental que el gobierno prioricen cuidadosamente el gasto y los ricos paguen impuestos de acuerdo a sus verdaderos ingresos”