“Los industriales tenemos que ser conscientes de lo que ponemos en juegos en el balotaje y la UIA debería mostrar un apoyo más explícito a las políticas productivas”. Así lo dijo el secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, José Ignacio de Mendiguren, tras recordar la agonía del sector durante el período de la convertibilidad y el macrismo. “La semana pasada, el ministro de Economía y candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa visitó la sede de la central fabril y convocó a sus integrantes a formar parte de un acuerdo de unidad nacional. De Mendiguren le pidió además un rol más activo de cara a la segunda vuelta. “¿Extrañan el gobierno anterior durante el que cayeron 25 mil pymes?”, arengó. Tras subrayar que en la elección se dirimen dos modelos económicos, reconoció que el gobierno no logró “resolver aún el tema del poder adquisitivo del salario” pero sí “bajar el desempleo y lograr que el empleo y la inversión crezcan en los mayores niveles en 15 años”. Y aseguró que la estabilización “se logra con crecimiento”.
A la luz de lo que fue el resultado electoral en primera vuelta, ¿qué ganó en las elecciones generales en términos de comparación de modelos económicos?
Básicamente creo que quedan claras dos propuestas. La nuestra que tiene como eje la valorización productiva, el apoyo muy fuerte a la producción local, a mantener el nivel de actividad, al crecimiento fuerte de las exportaciones para reforzar reservas y, así consolidar nuestra moneda y aumentar la estabilidad macroeconómica vía el crecimiento económico. Para lo cual creemos que es fundamental, a partir del 10 de diciembre, un acuerdo que es a lo que convoca Sergio Massa. Es muy difícil, diría casi inimaginable encarar la etapa del próximo gobierno profundizando la crisis o aumentando la grieta, sobre todo con las muy buenas oportunidades que Argentina tiene. Por otro lado, hay otra propuesta que no tiene antecedentes de gestión para juzgar. Pero, a la luz de las personas que integran ese espacio está claro que no tuvieron éxito cuando les tocó implementarlas. Y, además, lo que están proponiendo como eje es precisamente aumentar la grieta. En lugar de entrar construyendo, proponen entrar destruyendo: el Banco Central, la moneda. Son dos cosas muy distintas. Para mí es imposible imaginar que alguien que llegue en diciembre a ejercer el Ejecutivo en la Argentina sin mayorías parlamentarias, pueda implementar medidas como las que proponen. Son absolutamente inviables. Entonces, está claro que la gente está viendo eso. Hay que aprovechar esa gran oportunidad que Argentina tiene y buscar el acuerdo nacional para crecer. Sergio Massa no solamente está convencido de esto, sino que es uno de los pocos dirigentes que lo puso en marcha. En el año 2002, ante la profunda crisis terminal que había quedado con la explosión de la Convertibilidad a cargo de un gobierno que integraban entre otros Patricia Bullrich y todo lo que es el actual equipo de Cambiemos, Sergio Massa apoyó el acuerdo entre radicalismo y peronismo. Eso es lo que hoy está sosteniendo, un acuerdo del campo nacional, buscando ese consenso y luego generando una macroeconomía pro - producción. Así se logró evitar todo lo que hoy la oposición propone como: dolarizar la economía, privatizar la banca, etcétera. El resultado de esas gestiones fue que se logró salir de la peor crisis social, política y económica y se pasó al período de crecimiento más largo de la historia argentina entre 2002 y 2011. Yo en ese momento fui el primer ministro de la Producción de la Argentina de toda la historia y Sergio Massa, con 28 años, manejaba el principal presupuesto, el más grande que tenía el gobierno, que era Ansés. De esa crisis, se salió por el camino del acuerdo. Se logró que los argentinos recuperaran la confianza en el modelo y en cuatro meses lográramos un desatesoramiento, es decir, trajeran u$s 17.500 millones de ahorros al país, lo que le permitió a la Argentina encarar ese proceso de crecimiento tan largo. Además, con la enorme cantidad de oportunidades productivas que tenemos por delante, como son la producción de gas, petróleo, litio, cobre, el sector de proteínas, en muy poco tiempo se va a lograr un desatesoramiento mucho mayor que el de aquel momento. Vamos a estabilizar las variables macroeconómicas, vamos a crecer en reservas, lo que nos va a permitir bajar la inflación, fortalecer nuestra moneda y no entregarla. Pero para eso hace falta un acuerdo como ya tuvo la Argentina con un éxito que nadie esperaba.
Esta semana el ministro y candidato estuvo con la cúpula de la UIA y los convocó a un acuerdo nacional. ¿Es posible teniendo en cuenta la heterogénea composición de la cúpula industrial?
Sí, siempre digo que la Unión Industrial Argentina (UIA) no es la “unanimidad industrial argentina”. Hay intereses encontrados, hay intereses que apuestan más a una política de apertura, más liberal y otros más desarrollistas, entre los que me encuentro, que apoyamos los números concretos que este modelo nos ha dado. Hubo reuniones, intercambios, no hubo acuerdo en todo. Creo que la UIA tendría que estar más consciente de lo que los industriales ponemos en juegos en el balotaje, tendríamos que tener un apoyo más explícito a las políticas productivas. Yo presidí el Banco Bice, soy industrial. Y cuando llegamos al banco, la tasa a la inversión del gobierno de Macri estaba en 35 puntos arriba de la inflación, era absolutamente imprestable para la producción. Hoy el gobierno argentino, por decisión de Sergio Massa, puso la línea de crédito más grande que se tenga memoria en la industria argentina y está a 55 puntos por debajo de la inflación, que es lo que está permitiendo mantener el nivel de actividad, bajar el desempleo. La verdad que no escuchamos por parte de la UIA un agradecimiento explícito a esta decisión política de acompañar la producción. No obstante. Massa dio pie a esa apertura, les pidió que participen en cargos importantes que tienen que ver con la producción, como pueden ser los bancos de inversión. En aquel acuerdo político del 2002 entre radicalismo y peronismo, yo era presidente de la UIA y Alfonsín y Duhalde nos ofreció el primer Ministerio de Producción de la Argentina. Quiere decir que el esquema de salida de la crisis por parte de Massa es por el camino del acuerdo. Pero no de renunciar a nuestra moneda, no destruir un Banco Central, no de escuchar las cosas que hemos escuchado de políticas industriales que no se aplican en ningún país del mundo. Así que espero que la UIA reflexione y que también tome un papel más activo, porque lo que nos estamos jugando los industriales argentinos es mucho. En el período del último gobierno de Macri, en cuatro años ningún sector industrial terminó 2019 mejor que en 2015. La industria punto a punto, cayó el 14%. Tuvimos una destrucción de 25.000 pequeñas y medianas empresas y una pérdida de 280.000 puestos de trabajo. A la par, nos dejaron una inflación del 100%, el país defaulteado en pesos y una deuda impagable con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y de los cuatro años de gestión del gobierno de Macri entre tres cayó la economía. Nosotros con la guerra, la pandemia y todo lo que conocimos, de cuatro años de gestión, la economía salvo este por la sequía, ha crecido en tres. Hoy la industria todavía está 12 puntos por encima de la prepandemia a pesar de todo lo que sucedió, tenemos el nivel de inversión más alto de los últimos 15 años. Sobre todo esto la UIA no dijo nada. No pudimos poner esto en agenda y la verdad, no parece lógico. La pregunta es ¿extrañan el modelo anterior? ¿extrañan la desaparición de 25.000 pymes? Me gustaría saber si no recuerdan que cuando vino la crisis de la pandemia los industriales _y me incluyo_ acudimos al mayor rescate que tenga memoria del sector público al sector privado. Nos dieron moratoria, nos plancharon la tarifa, nos bajaron la tasa de interés y hasta nos pagaron los sueldos. Ante esto la industria debería tener un reconocimiento a esta política económica.
Usted alguna vez dijo que hay algunos dirigentes de la UIA que parecen defender más sus stocks que su flujos, es decir su patrimonio más que la actividad de sus empresas. ¿Pasa eso?
Yo creo que todos los industriales tenemos activos muy grandes radicados en la Argentina, con raíces en el país y tenemos que haber aprendido de experiencias anteriores, porque fueron muy obvias. Un ejemplo es el caso del Valle de Rio Negro que dejaba pudrir las manzanas y las peras en las plantas se gastaban los dólares que no había para importar peras y manzanas. De eso hay que aprender. Estuve hace poco en Mendoza y les preguntaba a los industriales mendocinos si no recordaban los kilómetros de cola a Chile para ir a comprar hasta el pan. En ese momento los industriales argentinos ya no podían producir nada, estaban todos fundidos. Yo me pregunto ¿vamos a reaccionar ante esto? o ¿vamos a jugar a continuar con una grieta que no nos permite planificar a largo plazo, con todas las oportunidades extraordinarias que tenemos hoy en materia energética, de proteínas?. Ya está en marcha un gasoducto que nos permitió salir de la crisis energética del año pasado y de tener un déficit de u$s 5.500 millones, estar este año en equilibrio e ir el próximo año con más de u$s 10.000 millones de superávit. Ya hemos puesto en marcha la economía del conocimiento, que la agarramos cuando asumió Massa con u$s 7.000 millones de exportaciones, este año la llevamos a u$s 8.500 y vamos por u$s 10.000 millones. Tenemos la minería, que el año pasado fue récord de exportación y este año va a superar en un 30% lo de 2022 y el año que viene va a estar un 25% arriba de esa cifra. Entonces hay que profundizar el rumbo y salir de este problema. El año que viene la sequía no va a estar y lo que hoy fueron u$s 21.000 millones en contra, los vamos a tener a favor y las exportaciones del sector agropecuario van a crecer en u$s 40.000 millones. Esta es la Argentina que nosotros le estamos proponiendo. A un país que sabemos que está enojado, que tiene problemas. Sabemos que el poder adquisitivo del salario no lo hemos podido recuperar todavía, si bien hemos bajado el desempleo a la mitad. Porque el gobierno anterior también perdió un 20% de poder adquisitivo del salario, pero con la diferencia de que duplicó la desocupación. Si hay un drama es la desocupación, porque el que no tiene un empleo no tiene ningún salario. Nosotros no hemos podido resolver todavía aquí el problema del poder adquisitivo, pero estamos con el mayor empleo de los últimos 15 años. Entonces no podemos dudar del rumbo para dar un salto al vacío con alguien que no sabemos lo que piensa, pero está asesorado por aquellos que nos llevaron al período 2015 2019. Creo que es un problema de sentido común, no de ideologías ni de pensamiento radicalizado.
Trascendió que Massa le encargó un plan de estabilización a economistas que trabajan dentro de su equipo y que está coordinando Roberto Lavagna. ¿Cómo ve la posibilidad de avanzar al mismo tiempo, en un plan de estabilización y en una política de desarrollo productivo, cuando muchas veces eso se asocia a algún tipo de ajuste?
Esa es precisamente nuestra diferencia. Nosotros asociamos la estabilización al crecimiento. No entendemos crecer achicando la economía, o que se llegue a generar empleo despidiendo gente, o al equilibrio fiscal, cayendo en nivel de actividad. No es nuestro criterio. Es absolutamente lo contrario. Queremos llegar a esa estabilidad macroeconómica con más exportación y con más divisas. Y es cierto, el equipo nuestro está trabajando en cómo estabilizar la economía y también es cierto que Roberto Lavagna está muy cerca de Massa desde toda la vida. Siempre hemos trabajado en nuestra escuela de gobierno, que fundamos en el 2013 y en la que venimos estudiando distintas alternativas, y la condujo Lavagna. Esto no quiere decir que él vuelva a ocupar un cargo ejecutivo, pero no cabe duda de que es un hombre de consulta permanente de Sergio Massa y de nuestro equipo.
Mencionaba esta deuda del poder adquisitivo ¿En ese sentido, el plan de estabilización apunta en primer lugar a resolver esta cuestión que es tan urgente vinculada con la inflación, con los ingresos, con el salario?
Sí. Sergio Massa porque no aceptó del FMI una devaluación del 100% y porque no aceptó ajustar la economía y bajar salarios, es que en el último pago a ese organismo tuvo que conseguir financiamiento de China, de Qatar, de la Corporación Andina de Fomento. El FMI nos obligó al 20% de devaluación, que era la cuarta parte de lo que quería inicialmente. Y porque no resignamos esa idea luego pudimos tomar medidas que están orientadas a mejorar el poder adquisitivo del salario y que el Fondo no nos hubiera permitido. Hablo de eliminar el IVA a productos de la canasta básica, que tiene un éxito enorme, garantizar los remedios para los jubilados o la línea de crédito más grande para monotributistas en la cual el Estado le sale de garante. Vamos a tomar todas las medidas que podamos para paliar la pérdida de poder adquisitivo del salario. Massa todos los días las está poniendo sobre la mesa eso, por más que el FMI diga que no le parece correcto y nos tilden de “plan platita”. Hacemos esto porque esos recursos que se están volcando vuelven a la actividad económica ya que ninguno de los que los recibe sale a comprar bonos del Tesoro americano, sino que consume y con eso se genera demanda, tributación y empleo. Nosotros creemos en el círculo virtuoso de la economía.
Después de un año tan desafiante en materia de actividad económica, de inflación, ahora afloja la sequía y se ve cierta calma en el mercado cambiario ¿Piensa que lo peor de este año en materia económica ya ha pasado?
Creo que sí. Hay dos temas en materia económica como son la producción y el crecimiento donde hay recuperación. A pesar de todos los inconvenientes y de la seca, seguimos manteniendo el nivel de actividad en forma muy importante, bajando el desempleo, con una tasa de inversión que es la más alta en los últimos 15 años. También tenemos problemas financieros porque los dólares no están. El ingreso de los nuevos dólares va a llegar con la cosecha fina. Es cierto que cuando uno está tan débil de reservas cualquier especulación te afecta y cualquiera puede generar una corrida. Hay que tener en claro que mucha gente gana con la crisis. Cuando en un país no tiene crisis ni corrida financiera y la tasa de interés está en el 2% o 3% y hay que trabajar. Pero cuando alguien quiere jugar a la especulación, necesita las crisis. Son los que quieren comprar un día el dólar a 20 y después arbitrarlo y comprar dólar futuro. Viven de eso. Les preguntaría a muchos a los que le hicieron comprar el dólar a $1.100 o $1.200 pesos si hoy están contentos con el dólar a $900. Esa gente que especula atenta contra todo, contra el país y contra los ahorristas. Nosotros también tenemos que dar esa pelea, pero estamos seguros que se sale fortaleciendo las reservas y eso se hace o con deuda - Argentina quedó fuera de la posibilidad de endeudarse- o produciendo. Y en eso no vamos a cambiar el rumbo. Sabemos que la gente está mal. Hay mucha desilusión por la crisis y eso no es sólo acá sino en el mundo. Después de la pandemia, la gente se enojó con la política. En países sin inflación, sin pobreza, no ganó un solo oficialismo. Si eso pasó en el mundo, imaginemos en la Argentina con los inconvenientes que tenemos. La gente está mucho más enojada con la política. Lo comprendemos, hemos cometido errores, no hemos sabido explicar bien hacia dónde íbamos, pero también notamos que la gente está creyendo que la Argentina tiene salida.