Cultura y Libros

Mele

Son días oscuros. La pandemia golpea. Estamos —al menos, físicamente— todos separados. Extrañamos los bares, la charla, el café. Extrañamos las librerías, los cines, las veredas abiertas a las caminatas. Y ahora también extrañaremos a Mele.

Domingo 05 de Abril de 2020

Son días oscuros. La pandemia golpea. Estamos —al menos, físicamente— todos separados. Extrañamos los bares, la charla, el café. Extrañamos las librerías, los cines, las veredas abiertas a las caminatas. Y ahora también extrañaremos a Mele.

Dulce, luminosa, siempre sonriente aunque no ignorara la melancolía, su cálida presencia era hermana de su obra. En cierto sentido, lo suyo era invariablemente el abrazo. Abrazaba a la ciudad, a su gente. Y a través de nosotros, abrazaba al mundo.

Su talento no estaba vinculado con el hermetismo, la duda, la grisura ni las pérdidas. Era pura afirmación de lo real, gesto que espanta a los fantasmas. Nos seducía y nos fortalecía. Nos acariciaba, nos acompañaba y al mismo tiempo nos daba razones para seguir. En síntesis: nos hacía bien.

El arte suele olvidarse de que es necesario para la vida. Muchos creadores se encastillan en torres de soledad y pierden de vista que lo suyo consiste en dar. Los más grandes pintores siempre lo supieron, y Mele nunca dejó de poner en práctica esa verdad sencilla. Los frutos de su esfuerzo, claro, quedarán.

De sus manos brotaban universos nuevos que, sin embargo, estaban emparentados con el de todos los días. Hojas y flores, extraños animales, rostros y cabelleras, peces y soles. Ajeno a la economía, en su planeta todo proliferaba. Sobre todo, la belleza.

No hace falta desplegar su currículum para que esto sea un homenaje. Muchos de nosotros, los rosarinos, llevamos sus imágenes en la mirada, inscriptas allí para siempre. Tristes por su partida, por su definitiva ausencia, sabemos que lo que nos ha abandonado era apenas una parte suya. Hay otra, por suerte, que no dejará de iluminarnos. Nunca.

(La artista plástica Mele Bruniard falleció el martes pasado, a los 89 años).

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