Será un súper domingo. Cargado de emociones, adrenalina, nervios, sentimientos, palpitaciones, nostalgia y, más allá del resultado final, aplausos eternos en especial para uno de los protagonistas de la noche de Miami. Porque además de estar en juego el título de América, donde la selección argentina va por el bicampeonato y la Scaloneta buscará seguir haciendo historia con la cuarta estrella al hilo si logra vencer a la temible Colombia, el muchachito de la película será un rosarino, esta vez más el número once que el dorsal diez. Porque sin ninguna duda el foco de atención estará posado en Ángel Di María, el crack irrompible que tendrá su última gala con la camiseta albiceleste, nada menos que como vigente monarca mundial.
Fideo, el campeón de campeones, el atorrante de los potreros de la zona norte de Rosario y el autor de goles memorables, se despedirá de la selección y se convertirá ahí mismo en leyenda angelical del equipo de todos.
Y tal vez, en la victoria o la derrota, Angelito anuncie su nuevo destino futbolístico a nivel de clubes, con los hinchas canallas todavía prendiendo velas para que se haga el milagro de que regrese a su primer amor: Rosario Central, escenario que asoma muy difícil por los rumores que llegan desde Portugal y lo vinculan a Benfica.
Claro que hay un título importantísimo en juego como es la corona de América y que de lograrse sería otro eslabón de gloria para el andar imparable de la Scaloneta, pero como pocas veces la gran expectativa se centra en un personaje diferente, en un jugador distinto, en un crack alterno, que esta vez a contramano de todas la anteriores no es Messi. Porque el deseo de la patria futbolera es que pueda despedirse con honor y cubierto de más gloria el Angel de la gente.
Ángel Di María, de la hoguera al paraíso
Ese jugador al que mandaron a la hoguera de la críticas cuando las finales le daban la espalda, que le pegaron con dureza debajo del cinturón, que de no haber sido un verdadero gigante en serio hubiera dado un paso al costado para buscar algo de paz.
Pero Angelito fue por el camino más difícil, el de los verdaderos héroes, el de poner la otra mejilla, el de enfrentar las críticas con más gambetas y más goles, sin esconder la cabeza como un avestruz.
Será porque viene bien de abajo, de las calles periféricas, de la pelota gastada y de los botines agujereados, tal vez por eso siguió luchando y forjando su propio destino, que más allá del resultado de hoy fue de orgullo y gloria.
La película de Di María en la selección no tendrá un final sosegado ni de relax, más allá de estar cerca de los parques de Disney.
Colombia, un equipazo enfrente
Porque Colombia es un equipazo. Con variantes de juego asociado y una pelota quieta implacable. Con una megaestrella que está en plenitud como James Rodríguez, un jugador exquisito que si está iluminado puede romper cualquier molde y hasta viene siendo la gran figura de la Copa.
Además tiene un invicto de 28 partidos (22 triunfos), la gran mayoría durante la gestión del DT argentino Néstor Lorenzo, un estratega que viene en alza y buscará ser héroe nacional colombiano.
Para Argentina no será fácil neutralizar a los cafeteros, que además arriban de eliminar jugando todo el segundo tiempo con uno menos al cuco que era la Uruguay de Marcelo Bielsa.
La experiencia de la selección argentina
Por ello el rival llega afilado y con el ánimo por las nubes. A favor de los jugadores de la Scaloneta está la experiencia notable en finales, donde ya tienen un máster con las últimas tres ganadas en fila (Copa América 2021 ante Brasil, Finalissima 2022 frente a Italia y Mundial de Qatar 2022 con Francia).
Así, Argentina buscará seguir engrosando la vitrina del ciclo más exitoso en la historia de la selección, ya que el fútbol se trata de logros y títulos, y esta gestión de Lionel Scaloni ya superó a todo lo anterior, más allá de los gustos y las preferencias subjetivas.
En este marco no falta ningún condimento, cuando desde las 21 en Miami se defina el título de América. Será el final de la era Di María, la Scaloneta buscará la cuarta estrella en fila, también Messi querrá agigantar su reinado planetario y todo el país intentará volver a gritar campeón, algo a lo que en los últimos tiempos se ha acostumbrado.