Siempre ame los trenes. De niño me fascinaba verlos cruzar las calles y avenidas de mi Rosario
natal. Mi padre me llevaba a Rosario Norte para disfrutar del espectáculo de verlos partir y
llegar... El Rosarino... El Porteño.... El Estrella del Norte... los trenes locales...
Más de un cuarto de siglo atrás me radiqué en Buenos Aires y durante los primeros años
trataba de viajar en tren en mis visitas familiares. Recuerdo los numerosos servicios diarios que
unían Retiro con Rosario Norte. Trenes rápidos en 4 horas y los lecheros en 5 a 6 horas de viaje.
Los que terminaban en Rosario y los que continuaban a Córdoba, Tucumán, a la ciudad de Santa Fe.
Recuerdo las largas formaciones con numerosos coches de diferentes categorias: turista, primera,
pulman, superpulman, camarote, coche-comedor.... Largos pasillos que fascinaban con la posibilidad
de recorrerlos y explorarlos descubriendo las particularidades que diferenciaban un coche de otro
una categoría de otra. Rincones para pararse a fumar un cigarrillo y charlar de diversos
temas...
Así era, toda una aventura, toda la mìstica de los viajes en tren.
El último de estos viajes lo realicé a principios de 1989 en plena hiperinflación. Poco tiempo
despuées asumía la Presidencia el desmantelador ferroviario Carlos Menem y cerraba los ramales de
pasajeros. El último viaje lo recuerdo muy bien, fue de mañana y la mitad de las cuatro horas de
viaje las disfruté desayunando y leyendo el diario en el coche comedor.
El pasado 1 de mayo, luego de 19 largos años, viaje nuevamente en tren de Retiro a Rosario
Norte. No importaba la calidad del servicio, primaron en mi profundos sentimientos lo que fue, lo
que ya no es, lo que podría haber sido, lo que vendrá, lo que podría venir en lugar de... el lector
sabrá interpretar.
El servicio del tren Retiro-Rosario Norte lo presta la empresa Trenes de Buenos Aires(TBA). Este
servicio lo presta desde hace muchos años, pero con muchas interrupciones y cambios en la
frecuencia. En la actualidad hay un solo servicio diario de lunes a viernes, de seis horas de
duración, con salida de Retiro a las 18.43 y de Rosario a las 4.45.
En la página web de la empresa (www.tbanet.com.ar) puede leerse que el
servicio a Rosario se presta con formaciones nuevas de origen español. Sin embargo, el dia que yo
viajé la formación estaba compuesta por una locomotora diesel y dos vagones pulman de los de
Ferrocarriles Argentinos refaccionados en talleres de la ciudad de Junín. Estaban en perfecto
estado de mantenimiento, limpios y cuidados. El viaje fue mejor de lo que esperaba ya que el tren
se movió bastante, pero menos de lo temido. Eran sólo dos coches, sin largos pasillos para
explorar, sin coche comedor, pero con bidón de agua, sin el logo de Ferrocarriles Argentinos.
Volví a recorrer esos rieles casi olvidados y pude reconocer paisajes conocidos: la refinería de
Campana, la campiña bonaerense, la siderúrgica de San Nicolas, el eje industrial de Villa
Constitución y justo en la entrada a nuestra querida ciudad tuve nuevamente que bajar las presianas
protectoras ante el peligro que furiosos residentes de barrios periféricos apedrearan el tren por
motivos que nunca terminé de entender.
Y así aguardando el futuro tren de alta velocidad regresé a Rosario en vagón pulman después de
19 años.