La verdad es que como psicóloga que desde hace años coordina y trabaja con grupos me preocupa la situación actual de nuestro país. Una regla fundamental para que un grupo funcione es que el coordinador sea claro y asuma el liderazgo, pero algo tan obvio como eso parece que hay que aclararlo. Imagínense que un participante o un ex coordinador dentro del grupo tome el poder: se crearía un ruido terrible en la comunicación, el grupo entraría en crisis por no sentir la pertenencia y sobre todo la contención de su líder (padre). Y se disolvería. Bueno, así siento que estamos los argentinos, nombrando intencionalmente o confusamente a Néstor como nuestro presidente. Creo que la señora presidenta necesita reformular las reglas de encuadre, asumir el rol al cual se postuló y no permitir esta confusión. ¿Cómo vamos a salir adelante sin una propuesta clara de gobierno con este terrible ruido en la comunicación, con un gobierno, o un matrimonio, que compite por el poder? ¿Que queda para nosotros? El orfelinato, porque estamos huérfanos. Por lo menos así me siento, con un matrimonio preocupado por ver quién es más fuerte en sus palabras, en sus discursos llenos de frivolidades y banalidades, al cual poco le interesa las necesidades reales de la gente.

































