Me sumo al pedido de Marcela Llena. No soy vecino del boliche que ella nombra, pero sí de otro que se encuentra en calle Dorrego entre San Juan y San Luis. Por esta zona también los descontroles son innumerables: peleas, gritos, botellas rotas, containers quemados y/o destruidos, orina por doquier, etcétera. Los horarios pico en los cuales se producen los mayores acontecimientos bandoleros por parte de los adolescentes son entre la 1 y 2 (horario de entrada al boliche) y entre las 5 y las 6.30 (horario en que salen) de jueves a sábados. Increíblemente los patrulleros policiales (no tantos) y de la Guardia Urbana Municipal (GUM) deambulan, al menos por calle Dorrego, entre las 3 y las 4.30, por lo que no nos sirve de mucho. Yo pregunto: ¿cuál es el motivo, es sólo una cuestión de mala organización, desconocimiento sobre cuáles son los horarios pico (yo creo que sí lo saben), o la mala paga del Estado, por lo que quienes deberían hacer los controles se rehúsan a hacerlo? La solución, a mi criterio, sería, como decía Llena, poner como mínimo dos móviles policiales durante los horarios pico: uno en cada esquina y además un patrullero de la GUM que recorra la zona cada media hora.

































