Al acercarse la llamada Semana Santa quisiera que al recordarla tengamos en cuenta la importancia de los acontecimientos que se memoran, que junto con la Navidad son los más importantes en la historia de la humanidad, por lo cual tendríamos que recordarla permanentemente y no una sola vez al año. Lamentablemente, para algunos es solamente una oportunidad para viajar, para otros una ocasión de esparcimiento y otros esperan esta fecha para hacer buenos negocios, siendo indiferentes al verdadero significado de los sucesos que se recuerdan. Dichos acontecimientos son la muerte del Señor Jesús en la Cruz del Calvario, su sepultura, su resurrección y posterior glorificación. Quisiera mencionar tres motivos por los cuales los considero como los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad. En primer lugar por la persona que es el centro de los sucesos. El Señor Jesucristo, que era Dios mismo que vino a la Tierra para tomar nuestra naturaleza, en la maravilla de la encarnación, y de esa manera identificarse con el ser humano con el propósito de salvarnos. En segundo lugar, por el significado del acontecimiento, porque el Señor Jesucristo se ofreció voluntariamente para ser un nexo, un puente, un mediador, un reconciliador entre Dios y el hombre, muriendo en la cruz en nuestro lugar por nuestros pecados. Dice la Biblia: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito (El Señor Jesús), para que todo aquel que en el cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. En tercer lugar, por la trascendencia de aquellos sucesos, porque Cristo al pagar nuestros pecados en la cruz, nos abrió la puerta para poder pasar toda la eternidad en el cielo. Como reflexión final, invito que al recordar esta historia tan maravillosa comprendamos que siendo parte de la raza humana, como dice la Biblia, somos pecadores y necesitamos aceptar y recibir en nuestro corazón a Cristo como nuestros Salvador, siendo este el único camino para que nuestros pecados sean perdonados. Si así lo hacemos tendremos la seguridad de pasar toda la eternidad en las moradas de Dios en el cielo.

























