Todas las ciudades cuentan con personajes legendarios que le otorgan un sesgo identitario y son motivos de relatos orales que se trasmiten de generación en generación. Rosario no es ajena a dicho rasgo urbano.

Diario La Capital / Celina Lovera Mutti
Todas las ciudades cuentan con personajes legendarios que le otorgan un sesgo identitario y son motivos de relatos orales que se trasmiten de generación en generación. Rosario no es ajena a dicho rasgo urbano.
Durante mi niñez, la leyenda de Pataqueno era muy conocida en los barrios rosarinos. Su sola mención causaba angustia en la gente menuda. “Mirá que llamo a Pataqueno”, le decía una madre a su hijo para intimidarlo cuando éste no respondía a su llamado para realizar las tareas escolares y no dejaba de jugar. La sola mención de Pataqueno surtía efecto automáticamente.
Nadie había visto su figura, pero en las mentes infantiles el pensamiento mágico llegaba a niveles inusitados: era un hombre muy alto con una sola pierna que arrastraba una cadena, un ser con cara monstruosa que salía los días de tormentas para raptar a los chicos, un conductor de un sulky tirado por caballos que transitaba las calles de los barrios rosarinos en busca de niños que se portaban mal, entre otros relatos.
La leyenda de Pataqueno se fue apagando como la llama de una vela en el tiempo. Nadie volvió a hablar de él. ¿Quién sabe que habrá sido de su mágica existencia? La televisión y los avances tecnológicos sepultaron para siempre su figura .
Alejo Vercesi
DNI 5.077.247




