Reflexiones

Las problemáticas psicológicas

Viernes 03 de Septiembre de 2021

Algunas personas pretenden corregir aparentes “defectos” de otras invocando, desde el sentido común, una supuesta normalidad que no existe. Por ejemplo, un desinhibido puede captar las inhibiciones de otra persona e inducirla a que deje de reprimirse. Como él no sufre, ni conoce la dinámica mental de eso que reclama, tiende a pensar ilusoriamente que es cuestión de que el “afectado” se anime y listo. En todo caso, si realmente desea ayudarlo, debería identificarse con el semejante a partir de alguna limitación propia, aunque sea de otra índole. Desde su propio conflicto, podrá comprenderlo mejor. En el plano biológico, más concreto y visible, a nadie se le ocurriría, por ser alto, decirle a alguien bajo, que crezca, o que deje de reprimir su estatura; o a un inválido que se levante y camine, que es fácil. Fácil lo es para el que no tiene esa limitación. En cambio, las limitaciones psicológicas no se ven y hay que suponerlas. Así, se tienden a subestimar las emociones y otras experiencias singulares estructuradas en un individuo. Lo que se va arraigando psicológicamente en la personalidad, también se consolida en la biología de ese sujeto. Y con el tiempo puede llegar a ser tan indeleble como si hubiese sido algo puramente biológico desde el inicio. Sin embargo, lo importante es cómo se siente el supuesto afectado, porque –más allá de las apariencias– si sus anhelos y proyectos vitales no se hallan comprometidos, probablemente ese individuo se sienta bien, independientemente del prejuicio de alguien. Para cada uno de nosotros lo que verdaderamente cuenta es la relación existente entre nuestras significaciones, sentimientos y emociones. Si logramos que ellos estén en una relativa armonía entre sí, y con nuestro entorno, entonces el que tendrá que cambiar su visión es el aprendiz de crítico.

Jorge Ballario

DNI 10.858.926

Psicólogo

Marcos Juárez (Cba.)

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