A los efectos de transmitir mi experiencia y alertar a los contribuyentes de la TGI de mi querida Fray Luis Beltrán, comunico que el 30 de marzo pasado presenté en la oficina de Obras Públicas una solicitud de libre deuda con el convencimiento de que iba a ser un trámite corto. Luego de varios días me acerqué para retirar la documentación solicitada, pero me informaron que se encuentra demorada en la oficina de Tributos, dependiente de la Secretaría de Hacienda. Fui a esa oficina y con sorpresa recibo la información de que no me lo podían entregar porque tenía deudas pendientes correspondientes a algunos meses de los años 2012, 2013 y 2014. Con el detalle voy a casa, reviso mis archivos y compruebo que la deuda solicitada había sido pagada en su oportunidad (los de 2012 y 2013 en la Mutual del C.A.Garibaldi y los restantes en el Centro Comercial FLB). Saqué fotocopias de los recibos y los entregué con la certeza de que con esto completaría el trámite y a la brevedad recibiría el tan ansiado libre deuda. En ese momento comenzó el tan conocido “vení mañana”. Al día siguiente, cuando voy a retirar el documento, me encuentro con la sorpresa de que debido a que en los registros de la Municipalidad no encontraban el ingreso de las rendiciones de las instituciones en las que se habían realizado los pagos, no me podían otorgar el libre deuda. Solicito hablar con la contadora a cargo (Silvana De Caneva), quien me confirma la situación, a pesar de que estaban los comprobantes del pago, como solución me propone volver a pagar con la condición de devolverme el dinero cuando se encuentren las rendiciones, por supuesto no acepté. Cuando vuelvo, como no se encontraban ni el secretario de Hacienda, ni el de Gobierno, me atiende la subsecretaria de Gobierno, Natalia Paladini, quien no me brinda ninguna solución, ya que quien debe autorizar que se otorgue el libre deuda con la documentación presentada es Cristian Enrico, secretario de Hacienda. Opté por quedarme hasta que llegara este señor pensando que tendría un poco de sentido común y reconocería mi posición, pero me equivoqué; evidentemente el buen criterio, el sentido común y el reconocimiento al buen contribuyente no está dentro del vocabulario del personal ejecutivo de la Municipalidad. En ese momento me sentí protagonista de la película “Relatos Salvajes”. Cansado de tantas idas y vueltas decidí realizar personalmente lo que tendría que haber hecho el personal municipal, así fue que presenté mi problema a los directivos de la Mutual del CA Garibaldi y del Centro Comercial FLB, quienes me atendieron con gran cordialidad, revisando sus archivos y en contados minutos me proporcionaron la documentación en la que constaba la rendición correspondiente, con la fecha y el cajero que había recibido el dinero y los documentos. Quiero destacar la actitud de los señores Guillermo Almada, de la Mutual del CA Garibaldi; y José Colombo, presidente del Centro Comercial FLB, por la predisposición y la amabilidad con que me atendieron y la celeridad con que solucionaron mi problema, ya que gracias a su intervención me otorgaron el libre deuda el 27 de abril pasado. Aclaro que, en mi condición de jubilado, dispuse de todo el tiempo para poder realizar los distintos trámites, algo imposible para una persona que trabaje y deba pedir permiso y perder tanto tiempo en un problema que debiera solucionarse con un poco de sensibilidad, pensando en que los contribuyentes son quienes con su voto les dieron la posibilidad de asumir los destinos de la Municipalidad. Mi familia y yo los votamos, y estamos arrepentidos.

































