Muchas mañanas me despierto por un sonido estremecedor, muchas noches me acuesto con ese mismo sonido. No es ni el ruido de los ómnibus pasando, ni las bocinas de los autos, ni el hablar fuerte de la gente que va y viene. Lo que me perturba son los ruidos que nadie oye, los aullidos de los animales que sufren. Me pregunto: ¿cuántos más deberán permanecer encerrados en diminutos balcones, entre 8 y 12 horas en la lentísima espera de sus dueños? Hace un año que vivo sola y trabajo durante varias horas al día en el tranquilo silencio de mi departamento de calle Güemes, pero hace unos meses atrás esa serenidad se me terminó cuando mi vecino de enfrente se mudó y trajo consigo su mascota. Un perro de mediano tamaño que es encerrado en el balcón cuando su dueño sale a trabajar. Cada día durante horas el perro aúlla, ladra, rasca la puerta hasta que el cansancio lo puede y se queda dormido hasta que se despierta y todo vuelve a comenzar. El animal pasa horas sentado mirando una puerta de vidrio. Hay días en que dejo mi casa para ir a trabajar a un bar para evitar la angustia que me produce el sufrimiento del animal. Pero en verdad no me preocupo tanto por mí, me preocupo por lo que este ejemplo enseña a tantos otros: que se puede tener mascotas y abandonarlas en un balcón como si al cerrar la puerta, el tiempo se detuviese. Tener un animal doméstico es una responsabilidad, no sólo por tenerle respeto al animal, sino por los otros que vivimos en el mismo espacio. Me preocupa que cada vez la gente compra mascotas más grandes sin pensar lo que esto significa. Ni hablar que después utilizan las calles como baños... Hoy volví caminando desde pleno centro escuchando los aullidos sordos de los animales "encerrados" por toda la ciudad. Volví mirando hacia arriba y me preguntaba ¿cuántos más se encuentran en esta situación? Estos llantos se entremezclan con los ruidos de una ciudad en marcha y pasan desapercibidos. Me preocupa que la gente pierda la sensibilidad de ver el sufrimiento de los animales en estas "jaulas balcones". No les enseñemos esto a nuestros hijos.

































