Con Ángel Di María en cancha, también perdió Central pero sin él, nunca ganó. No fueron muchos partidos, puede ser una casualidad pero ese dato estadístico apuntala la sensación que transmite el equipo canalla: de que se resiente cuando su as de espadas no está.
Tiene lógica, por supuesto. Cualquier equipo que disponga de semejante jugador y no pueda usarlo, inevitablemente su potencial queda mermado. La cuestión es cómo lo resuelve y, hasta el momento, no ha podido.
En el último partido de la fase regular del Clausura pasado, Central visitó a Independiente con un equipo alternativo y perdió. Di María estaba para jugar pero, ya clasificado a los octavos de final y habiendo asegurado el primer puesto en la anual de la temporada pasada, Ariel Holan lo guardó por primera vez.
En Mendoza el equipo lo extrañó
Ante Argentinos Juniors, en la anterior visita canalla, tampoco pudo ganar Central sin Di María, lesionado antes de la fecha anterior en el clásico. Fue 0 a 0, lo pudo ganar, lo pudo perder y el equipo no mostró el sello distintivo del protagonismo constante.
Y en Mendoza se notó aún más, al costarle mucho tener final de jugada y costarle muy caros los errores. Pero más allá de eso, fue un equipo livianito. Independiente Rivadavia sin mucho esmero, lo hizo jugar incómodo, le obturó bastante los caminos hacia su arco y al ponerse en ventaja prácticamente nunca estuvo en jaque su victoria.
Y si preocupa la reiteración de actuaciones poco convincentes sin Di María es porque, además de sus molestias que no lo dejaron jugar (a propósito, ¿qué sentido tuvo llevarlo?) y lo vienen persiguiendo desde el día anterior al clásico, la Copa Libertadores está a punto de empezar, con la clasificación a los octavos de final no asegurada.
Central está perdiendo la localía para los playoffs
Más: bajó del cuarto puesto, así que hoy no definiría de local, perdiéndose una valiosa recaudación que el club necesita y el noveno que puede dejarlo afuera, está muy cerca, con 15 puntos en juego.
Por supuesto que la campaña es buena, que Central moldea un juego de posesión valorable, pero cuando Di María no está se pincha. Y se vendrán los tiempos en que se deberá priorizar, aún si Di María se recupera a tiempo como todo hace suponer. En ese sentido, lo mejor que pudo pasarle es el parate por la doble fecha FIFA para ganar tiempo.
Central precisa abrochar pronto los puntos que lo dejen tranquilo para clasificar a los playoffs y los que, además, le permitan definir de local. En Mendoza perdió una buena oportunidad. Está todo tan estrecho, que si hubiera ganado quedaba único puntero y ahora bajó hasta de los 4 primeros que definirán la primera llave de local.
Está claro que no debe relajarse y, en lo posible, ir resolviendo todo cuánto antes. Para que los dos frentes que tanto mérito acuñó lo mantenga ocupado pero no preocupado. Con Di María está bastante completo. Sin él, hay todavía mucho por hacer.