Ovación
Viernes 15 de Septiembre de 2017

"Como sociedad estamos haciendo todo para que la selección no clasifique al Mundial"

Sergio Vigil, ex entrenador de Las Leonas, se refirió al presente del equipo de fútbol y adujo que no están en duda las condiciones de los jugadores, sino el comportamiento con ellos. Además admitió que "desde que empezamos a perder finales armamos un karma que al equipo lo está afectando". Valores y deporte, en un mano a mano con Ovación.

Sergio Vigil no necesita mayores presentaciones. En todo caso, si hiciera falta, una breve biografía diría que es el legendario técnico de Las Leonas, el que estuvo al frente de esa generación que surgió como tal allá por los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y fue, entre tantas cosas, el primero en conseguir con ella un título mundialista, el de Perth 2002. Fue el orfebre del talento de Luciana Aymar, dicho por ella, el gran responsable de haberla convertido en la mejor jugadora del mundo. Es el mismo al que atraen proyectos que inician más allá del cero. Hizo de River un equipo histórico compuesto por jugadoras de todo el país que él mismo fue captando, y llevó al millonario (o a las Vikingas) por primera vez a ser campeón del Metropolitano. Hace muy poco se quedó con la selección de Chile en el umbral de la clasificación al Mundial de Londres 2018. Si bien su proyecto apunta a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (y aún está en conversaciones para seguir), casi da el golpe en la Copa Panamericana de EEUU. Vigil es hockey y tanto más. Y ese tanto más es un discurso que conlleva un mensaje claro: lo humano importa tanto o más que lo deportivo. Dan cuenta sus dirigidos. Lo agradecen. Y por eso Vigil es tan solicitado. Porque no sólo habla de un deporte. Habla de valores. De comportamientos. De la posibilidad de transformar realidades. De disfrutar. Lo que dice suena a sacerdocio. Por eso llegó a Rosario, invitado por el club Duendes, donde dio una charla para 500 personas la semana pasada. Con Ovación mantuvo un mano a mano que tranquilamente podría transformarse en libro, aunque deba condensarse en estas páginas. Hace rato que Vigil ocupa un lugar de privilegio entre los entrenadores argentinos, por eso fue inevitable la consulta sobre la selección argentina de fútbol y su riesgo de no llegar al Mundial de Rusia: "Como sociedad estamos haciendo todo para que no clasifique al Mundial", analizó.

Llegaste a Rosario para hablar de tu libro, editado hace un tiempo (Un viaje al interior), seguramente de hockey y especialmente de valores. ¿Son tiempos en los que hay que recapitular sobre ellos?

Para mi los valores son fundamentales en la vida, pero no los que están empapelados, sino los que están transpirados. No son los valores impuestos por el conductor, la empresa o el gobierno de turno. Son los valores generados en conjunto por todas esas personas. Creo en los valores que aspiran a la excelencia y al bienestar, muy diferentes a los valores perfectos y autoexigentes. Hoy el país está empapelado de conceptos de valores, de los que hay que perseguir, todo el tiempo se habla de valores y lo que falta, en realidad, es accionar valores. Entonces quiere decir que el problema no son los valores, sino cómo encaramos y qué entendemos por el desarrollo de los mismos.

¿Esto que planteás interpela desde un lugar que excede al deporte y habla de la sociedad?

Las personas que realizan un deporte son parte de una sociedad y esas mismas personas tienen parejas, familias, un lugar de trabajo. Y lo que observo en el día a día es que hay una necesidad de discutir para tener razón, porque si pensamos que tenemos razón nos validamos. Pero en cuanto discutimos para tener razón nos alejamos del objetivo que teníamos. Hay que ser sinceros: discutimos para tener razón o para tener mejores ideas y expandirnos. No es el vehículo discutir para tener razón. Me pregunto: ¿qué nos está faltando personal y colectivamente para tener la necesidad de tener razón? Cuando eso ocurre el problema no es el otro, el problema sos vos.

¿Hay algo más por lo que discutimos?

Discutimos para tener razón y para ganar. Ahora, discutamos qué es ganar. Creo que ganar, para nuestra sociedad es vivir cada vez mejor y el bienestar involucra respeto, generosidad, empatía, ponerse en el lugar del otro, vivir y dejar vivir, pensar colectivamente, ver alternativas para que nuestra educación sea transformadora y superadora. Para que cuando querramos llegar a un lugar estemos preparados para honrar ese cargo. En nuestro país hay una desesperación por ganar tan grande... Pero lo que no estamos ganando es un espacio para vivir mejor, la cabeza sólo está puesta en ganarle al oponente. Todas nuestras peleas tienen que ver con fantasmas con el otro. Y vivimos con el otro.

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¿Se entiende por ahí lo que ocurre con la selección de fútbol, para hablar especialmente de deporte?¿Cuánto hay de carencias de este lado para endilgarle a ese equipo la cantidad de cosas que se le endilgan? ¿Cómo lo analizás siendo entrenador?

Es paradójico, porque estamos todos locos por la posibilidad de que no clasifiquemos al Mundial. Todos con el corazón decimos que somos un equipo que tiene todo el poder futbolístico para clasificar, pero estamos haciendo todo lo posible para que eso no pase. Esto no tiene que ver sólo con los que juegan. Porque creo que tanto futbolistas, como entrenadores y dirigentes están repasando alternativas para jugar lo mejor posible, están queriendo y no están pudiendo. En el deporte hay factores que van más allá de lo técnico, táctico, físico. Hay factores psicológicos, espirituales.

¿Qué está pasando?

Los jugadores están teniendo un montón de emociones, más allá de que ahora estén en sus clubes y hagan goles. En sus cabezas está la clasificación al mundial, no tengo dudas. Pero estamos todos locos por miedo a que no clasifiquen. La sociedad, en la cual me incluyo, está haciendo todo lo posible para que no clasifiquen. Están con presión, con un nivel de ansiedad alto, con crisis de confianza, no encuentran su juego y lo último que necesitan es lo que está pasando. Lo estamos haciendo todos desde nuestras casas. Todo lo que hacemos genera más presión. Tenemos que dejar de estar locos y aceptar que en este momento estas personas tienen unas ganas tremendas de sobrellevar esta situación, de enfrentarla, tienen el poder de enfrentarla pero también tienen miedo. Y hay que admitir que en la vida se puede ganar y perder y aceptar que se puede clasificar o no. El equipo argentino, en condiciones normales, debería clasificar. Lo que estamos haciendo es cargarle ladrillos a esa mochila que están llevando jugadores y cuerpo técnico, porque esas personas son seres humanos.

¿A qué se debe este comportamiento?

A veces nos confundimos. Ser profesional y ganar millones de dólares no te hace jugar mejor ni dejar de tener presión. Porque para los jugadores, cuando juegan con la selección, esos millones de dólares no existen. Existe su camiseta y la gloria deportiva. Y también confundimos con respecto a otros deportes. Claro que los chicos del hockey, del rugby o del básquet juegan con un espíritu bárbaro y a todos se los valora cuando salen terceros, cuartos o séptimos. Cuando la jugadora de hockey se pierde un gol al lado del arco no le ponen memes en todas las redes sociales. ¿Cómo es? A los otros deportes se les valora todo aunque no se consiga el resultado y cuando el fútbol llega a tres finales seguidas, sale subcampeón después de 15 ó 20 años que no se llegaba a una final, lo único que le preocupa la sociedad es cuántas finales vamos a perder. Y no, no perdemos siempre finales, porque durante 15 años las vimos de afuera. Perder una final da dolor, pero más dolor es mirarla por televisión. Entonces, desde que empezamos a perder finales armamos un trauma y un karma que está afectando. ¿Podés perder tres finales? Sí, podés, lo que pasa es que no querés.

Porque también juegan otros. Y el campeón es uno solo.

Hablo porque dirigí y dirijo. Al hockey lo jugarán en 50 países. ¿Cuántos juegan al fútbol? ¿400? Hoy en el hockey tenemos más presupuesto que muchos, sin embargo, a veces ganamos y a veces perdemos. Llegar a una final de fútbol es dificilísimo, porque todo el planeta juega al fútbol. No tenemos en cuenta al jugador de fútbol, sí que gana un montón de plata. ¿Qué culpa tienen si el mercado del fútbol da plata? Lo que no tenemos en cuenta es que todos los días cuando abren un celular se encuentran con 10 mil faltas de respeto hacia ellos, que como nosotros son personas que sufren.

En esta situación de drama que nombrás y teniendo en cuenta que dirigiste a la mejor del mundo en su deporte, como fue Luciana Aymar para el hockey, ¿considerás que en este contexto hasta el mejor duda de sí mismo? ¿Es Lionel Messi el que tiene toda la presión encima?

Claro que sí. Luciana tenía los mismos miedos que tiene el deportista suplente al que siempre le falta un poquito para poder rendir. Luciana tenía los mismos miedos o más porque cada vez que salía a la cancha exponía el prestigio conseguido. Luciana tenía un nivel de autoexigencia tan grande que no se permitía jugar mal y eso era porque la vara estaba cada vez más alta, de ella misma y del entorno, y sentía que si jugaba mal perjudicaba a todo el equipo. Entrenaba todos los días para superarse pero nadie sabe todas las emociones que le pasaban. Después entraba a la cancha y era como Leo, una maravilla, porque hasta cuando no juegan su mejor partido hacen cosas que son increíbles para el equipo. Pero sufren. Te puedo asegurar que Lucha amaba lo que hacía, le ponía todo, pero sufría de la misma forma que lo amaba y el nivel de autoexigencia es tan grande que a veces sienten que le fallan a sus compañeros y a la sociedad si no hacen algo para que gane el equipo. Eso es terrible. Imaginate un padre tratando así a un hijo, ¿qué hijo va a educar? La sociedad es padre de las personas que están jugando. Soy entrenador de alta competencia y me encanta ganar, pero lo que no negocio es la coherencia y entender el mecanismo del ser humano en la vida. Hoy hay un paradigma de que si lo lográs, sos, y si no lo lográs, no sos.

¿El paradigma del éxito?

Sí. Ese paradigma a la larga destruye a todos. El éxito no es sólo si lo lográs o no. El campeón no es sólo el que sale campeón, sino el que forja un campeón en su interior y su equipo. Como consecuencia de eso, a veces salís campeón y a veces no. Si no entendemos que hay un paradigma de éxito que tiene que ver con la integridad, que tiene que ver con todo lo que hacemos que sean coherentes con la declaración que pronunciamos... Después va a haber uno que estará 1º, 2º, 3º, 7º en el ránking.

¿El ideal de equipo aparece entonces cuando más allá de las condiciones técnicas hay equilibrio con las emociones? ¿Son ellas un termómetro para el funcionamiento?

Los equipos que me inspiran son aquellos que aceptan, que en el tránsito, en la búsqueda, en ese viaje emprendedor vamos a tener todo tipo de emociones y las vamos a respetar. Vamos a intentar tener más emociones de alegría que de tristeza, pero a la tristeza le vamos a dar lugar y vamos a aprender de ella. Y vamos a hacer un equipo que esté en las malas, muy cerca, pero que no se olvide de estar en las buenas. Porque los grandes equipos no son sólo los que están en las malas, son los que se alegran de la dicha del compañero. Estar en las malas es un valor de obligación, estar en las buenas es uno de los valores más generosos que pueda ofrecer el ser humano. Porque aunque parezca contradictorio veo que le cuesta mucho al ser humano disfrutar de la dicha del otro. Y el valor fundamental está en estar antes de que caiga.

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Una iniciativa de Duendes

Sergio "Cachito" Vigil dio su charla en Rosario hace exactamente una semana. Las chicas de Duendes C, anfitrionas especiales, armaron una representación teatral de su libro "Un viaje al Interior", elemento de trabajo en la categoría, y él, enterado del asunto quiso hacer la actividad, de manera gratuita y abierta a la comunidad. Duró más de tres horas y asistieron unas 500 personas.


Dijo sobre...


  • A un año de los mundiales, ¿qué observación y análisis se puede hacer de Leones y Leonas?

Tenemos una nueva gran posibilidad de tener a los dos equipos en lo más alto del hockey mundial. Los varones están transitando desde hace 4 años el mejor momento histórico en el hockey masculino y es un equipo que tiene experiencia, hambre. Si esos valores se siguen enarbolando podemos vivir otro momento histórico en el Mundial (de India). También siento que va a ser una dura batalla porque Argentina le mojó la oreja a todos los equipos del hockey mundial y van a venir muy preparados. Y de las chicas pienso que nuevamente se ha reunido una camada de una calidad increíble. Me tocó, ahora siendo entrenador de Chile, analizar jugadora por jugadora y todas tienen calidad y un potencial para expandir muy grande, todavía el techo de rendimiento está muy lejos. No tenemos un Sub 21, tenemos un equipo para el que se eligieron muchísimas jugadoras Sub 21 porque en Argentina hay chicas de gran calidad de todas las edades, muchas de las cuales fueron campeonas mundiales (Sub 21, en 2016). En un seleccionado los entrenadores tenemos que elegir de acuerdo a un proyecto. Más que nunca ahora que estoy en otro país y veo lo que le cuesta, noto más la riqueza de Argentina, que podría armar tres seleccionados para jugar un Mundial.

  • El seleccionado masculino del Litoral acaba de consagrarse campeón en el Argentino en Salta, ¿cómo podría capitalizar el logro? Por otro lado, ¿se puede achicar la brecha entre Buenos Aires y el hockey del interior?

Para un país, lograr un podio mundial u olímpico es algo que se celebra de manera notable. Para una provincia o asociación (en este caso la del Litoral) ganar el Argentino tiene una significancia similar. Máxime ganándolo por primera vez en la historia. Vi el partido y después vi la celebración y emocionaba, incluso por su cuerpo técnico, con el Chino (Gabriel) Basterra a la cabeza como DT, un personaje que quiero mucho, sentí una felicidad muy grande. Creo que fue muy importante para Litoral porque en un momento de adversidad en el que hay pocos equipos de varones (tres al más alto nivel), este campeonato va a ser un empujón importante. ¿Y cómo se cambian las cosas? Hay que innovar, hay que hacer cosas que nunca se hicieron, si uno quiere transformar cosas no debe seguir por los mismos caminos. Hay caminos, en el hockey masculino en las provincias que no dieron resultado, hay que buscar otros. Quizás hay que hacer una locura y después ajustar. Después de los de Los Leones (oro olímpico) todo debe ser más fácil, es suelo fértil. Hay que revisar el tema de las concentraciones nacionales, estuvimos mucho tiempo quietos en algo que dio tanto resultado, era una gran motivación para desarrollar el hockey de todo el país. Hay que trabajar mucho, ese es el rédito que tendrá el hockey en el futuro.

  • ¿Te une algún vínculo especial con la ciudad, si por ello puede considerarse que tuviste en Las Leonas nada menos que a Luciana Aymar y a Ayelén Stepnik? Incluso a Agustina Bouza, del club que te trajo de visita por Rosario
Hay algo muy especial con la ciudad y ellas son tres personas que quiero muchísimo. Con Agustina compartí el principio de ella en el seleccionado argentino. Después yo dejé, pero es una persona con la que desde el primer día generamos un vínculo muy lindo y ahora me encanta el compromiso que ella tiene a través de la función pública (es concejala). Me gusta cómo lo hace, con el mismo espíritu con el que jugaba y con el que defiende la camiseta de Duendes. Es de una familia de deportistas, de amadores, de personas que tienen una generosidad inmensa hacia sus raíces, hacia su club, hacia el deporte. Con Lucha y Ayelén aprendimos juntos, junto con el equipo de Leonas. Nacimos juntos en lo que era la alta competencia. Entonces es maravilloso venir a Rosario. En la ciudad hay músicos que me marcaron y me formaron en mis ideales; hay actores que me hicieron disfrutar con mis padres de una manera única; hubo una inmensa persona como (Roberto) Fontanarrosa, de quien tengo el placer de tener su libro con un mensaje que voy a conservar toda mi vida. Cuanto estoy en Rosario siento cariño, afecto, respeto. Y encima en esta ciudad nació y regó de valores, pensamientos, reflexión y búsqueda, un entrenador que no sólo admiro sino que le agradezco profundamente a la vida que sea argentino y que viva en este universo: Marcelo Bielsa.

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