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Viernes 04 de Agosto de 2017

Modifican el gen que es la causa más común de muerte súbita en atletas

Científicos de EEUU, Corea del Sur y China corrigieron en embriones la mutación de un gen. Advierten que aún es experimental

Un equipo internacional de científicos logró por primera vez, mediante técnicas de edición genética, corregir en embriones la mutación del gen que causa miocardiopatía hipertrófica, una enfermedad hereditaria que afecta a una de cada 500 personas y es la causa más común de muerte súbita en atletas.

La técnica, que usa el sistema de edición genética Crispr-Cas9, corrigió el error en la etapa más temprana del desarrollo embrionario; esto evitaría su transmisión a generaciones futuras.

Este experimento, realizado en Estados Unidos con más de un centenar de embriones, abre enormes posibilidades en el campo de la fecundación in vitro y el tratamiento de enfermedades hereditarias, ya que la modificación exitosa de genes de embriones humanos supone un hito que acerca a la ciencia a acabar con las enfermedades congénitas.

Sus autores aseguran haber cumplido con todas las consideraciones éticas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos sobre técnicas de edición genética -los experimentos con embriones se realizaron en centros de ese país-. Sostienen que los embriones se mantuvieron con vida unos pocos días y nunca se desarrollaron pensando en su implantación en un útero. Los científicos recalcan que, aunque se trata de resultados prometedores, estos son preliminares y es necesaria mucha más investigación para asegurar que no se produzcan efectos no deseados.

Para llevar a cabo los experimentos se generaron embriones nuevos, no se utilizaron como hasta ahora embriones sobrantes de procesos de fecundación in vitro: se produjeron cigotos fertilizando ovocitos sanos con esperma de un donante portador de una mutación en el gen MYBPC3 (causa miocardiopatía hipertrófica). Quien tiene una copia mutada de este tiene un 50 por ciento de probabilidades de transmitirlo a sus hijos y un consiguiente 50 por ciento de que estén libres de la mutación.

Otra de las novedades es el momento en el que se usó Crispr-Cas9, una técnica que permite cortar el genoma donde se quiere para después repararlo -son unas tijeras moleculares programables "hechas" de proteínas y pequeñas secuencias de ARN-.

En concreto, la técnica Crispr permite eliminar de forma selectiva aquellas secuencias de ADN no deseadas del genoma utilizando la proteína nucleasa para cortar los fragmentos desechables.

Las usaron de dos formas, administrándolas después de la fecundación, como en anteriores trabajos, y antes, introduciéndolas a la vez que el esperma en el óvulo; esta última fórmula es la que provocó los resultados más sorprendentes, según los autores.

"Es experimental"

La investigación de científicos de los Estados Unidos, Corea del Sur y China que logró eliminar por primera vez de un embrión humano el gen que provoca la muerte súbita "es sorprendente y alentadora", afirmaron ayer especialistas argentinos a Télam, y a su vez aclararon que "aún son pruebas experimentales y no de aplicación".

Los científicos utilizaron una técnica llamada Crispr, que permite modificar el genoma de cualquier ser vivo para corregir la mutación en espermatozoides portadores de la enfermedad.

Inyectaron al mismo tiempo los espermatozoides y una secuencia de Crispr con la versión correcta del gen en óvulos donados por mujeres sanas, y de los 58 embriones resultantes, 42 se desarrollaron sin la mutación, lo que significa "una tasa de éxito del 72 por ciento", aseguraron los investigadores, que publicaron sus resultados en la revista Nature. En este caso se centraron en la miocardiopatía hipertrófica, una dolencia del corazón frecuente que provoca muerte súbita en deportistas y personas jóvenes. Una de las causas principales de la dolencia es que una de las dos copias del gen MYBPC3 es errónea.

"Más allá del asombro genuino que provoca el procedimiento, debemos aclarar que son pruebas experimentales y no de aplicación", dijo Carlos Carrere, presidente de Procrearte. El especialista en medicina reproductiva afirmó que "si bien los resultados obtenidos son alentadores y sorprendentes por su potencialidad, debemos tener en claro que la investigación concluyó que de los 58 embriones estudiados, se obtuvieron 42 con dos copias normales del gen MYBPC3 y uno en mosaico, lo que constituye un primer paso".

"Pero debe quedar claro que esos embriones no fueron implantados, por lo que no sabemos cuál podría haber sido el resultado de haberse desarrollado cualquiera de ellos en un embarazo posterior. Sacar conclusiones sobre esas posibilidades sería especular sin tener en cuenta que un recién nacido no es sólo el resultado de un gen correctamente conformado", completó.

En ese sentido el director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencia del Conicet, Alberto Kornblihtt, opinó que si bien el experimento "es muy importante", la técnica "ya se usa en células en cultivo e inclusive en individuos enfermos".

"Lo que ahora se publicó es que se corrigió el defecto en un embrión humano pero que después fue descartado, no implantado a una madre. Inclusive se descubrió que la corrección del defecto genético no ocurrió exactamente por el mecanismo que habían predicho, sino por una reparación propia de las células inducida por esa técnica", detalló. Y se cuestionó: "La pregunta es si tiene sentido corregir enfermedades hereditarias a nivel del embrión, y yo creo que no lo tiene".

"El tema es que en la mayor parte de las enfermedades hereditarias los padres portadores generan tanto embriones sanos como enfermos, y existen técnicas de diagnóstico que permiten implantar en la madre sólo los sanos, por lo que se puede hacer una selección previa", explicó.

En el caso de que ya haya un embarazo en curso, "se puede hacer un diagnóstico prenatal con material del feto, y si está enfermo se puede programar un aborto, que en algunos países está permitido y en otros no", agregó.

Por su parte, la biotecnóloga y especialista en biología molecular Liliana Aquilia coincidió con Kornblihtt e indicó que en la Argentina "hay grupos que están implementando Crispr-Cas9 en vegetales y microorganismos".

"No es una metodología que hoy tenga aplicación clínica validada, ya que si bien técnicamente no requiere una infraestructura compleja y nuestros científicos cuentan con acceso a ella, los estudios realizados en países más avanzados aún son preliminares y recientes", apuntó.

"La experiencia realizada sobre embriones humanos abre un camino muy esperanzador pero que conlleva un dilema bioético y legal difícil de resolver y que será, en definitiva, el que ponga los límites a su aplicación", señaló.

Por su parte Natalia Fernández Peri, cosubdirectora médica de IVI Buenos Aires, aseguró que "hoy en la Argentina no se podría realizar ese tipo de estudios, ya que el artículo 57 del Código Civil dice que está prohibida toda práctica destinada a producir una alteración genética del embrión que se transmita a su descendencia".

"Sí se puede estudiar la carga genética del embrión, lo que se realiza a través de Diagnóstico Genético Preimplantacional, pero no modificarlo. Por eso, si bien la investigación es un avance, queda mucho por considerar antes de las aplicaciones clínicas, ya que no sólo deben probar que se corrige la mutación del gen sino que ese cambio no genera inconvenientes a futuro en el niño", afirmó.

Y completó: "Ese estudio no va a terminar con la muerte súbita, sino que busca terminar con la causada por la miocardiopatía hipertrófica, que tiene un origen genético y se observa en uno de cada 500 nacimientos, pero no están incluidas las que ocurren por otros motivos".

edición genética. La técnica corrige la mutación del gen que causa la miocariopatía hipertrófica.

Una fantasía

indeseable

"La discusión fundamental desde el punto de vista ético es si el ser humano se va a permitir generar un grupo con características mejores que el resto a través de su genoma y que se propague como si fuera una subespecie. Es una fantasía que probablemente sea posible en un futuro, pero creo que sería deseable que no ocurriera", opinó ayer Alberto Kornblihtt, director del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencia del Conicet.

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