Información Gral
Martes 15 de Noviembre de 2016

El cadáver hallado en un placar era del "arbolito" desaparecido el 4 de octubre

El empleado de una financiera había ido a comprarle dólares a un custodio, ahora prófugo. Ayer apareció asesinado un abogado, a tres cuadras.

El cadáver hallado anteayer oculto en el placar de un departamento del barrio porteño de Monserrat pertenece a Nicolás Silva, el empleado de una financiera desaparecido desde el 4 de octubre último, confirmó ayer su familia en la morgue judicial.

En tanto, fuentes de la investigación informaron a Télam que la Policía Federal había estado dos veces en el domicilio donde se encontró el cuerpo para interrogar al vigilador privado que ahora se encuentra prófugo por el crimen.

"Es Nicolás, pero ahora no podemos hablar", dijo ayer a la prensa uno de los familiares y allegados de la víctima que salieron de la morgue situada en Viamonte al 2100, del barrio de Balvanera, adonde fueron a reconocer el cuerpo de Silva, de 29 años.

En esa sede judicial, los expertos del Cuerpo Médico Forense realizaron la autopsia al cuerpo y determinaron que a la víctima primero la apuñalaron por la espalda y luego la asfixiaron hasta matarla.

En tanto, Jésica Tomasi, la viuda de Silva, aseguró ayer que siempre sospechó del ahora prófugo Pablo Reyes, de 35 años, y que cree que mató a su marido para robarle el dinero que llevó a su casa para una potencial operación financiera.

El cuerpo fue encontrado anteayer dentro de un placar en el departamento 4º "A" del edificio de la calle Venezuela 1218, en Monserrat, donde residía Reyes y la policía había ido a interrogarlo dos veces antes del hallazgo.

"En ninguna de esas dos ocasiones se hizo un allanamiento a fondo porque nada hacía presumir que allí hubiera un cadáver. Se trató de una identificación de domicilio, en la cual el dueño del lugar permitió el acceso a los policías", explicó a Télam uno de los investigadores.

La misma fuente contó que cuando al empleado de seguridad, que presta servicio en el edificio donde funciona la redacción de la agencia Télam, le preguntaron por Silva "primero dijo no conocerlo, pero cuando le exhibieron una foto admitió que era el «arbolito" que había estado en su casa cambiándoles una suma de dólares".

Por su parte, Maximiliano Silva, hermano de la víctima, dijo ayer a Radio Belgrano que él sabía que a la casa de Reyes "ya habían ido" los policías que buscaban a su hermano en el marco de la causa que estaba a cargo del fiscal del distrito de Núñez-Saavedra, José María Campagnoli.

"El hombre primero dijo que no conocía a mi hermano y después se quebró y dijo haberle cambiado 1.500 dólares", contó Maximiliano, quien esta mañana estuvo presente en la morgue para el reconocimiento del cuerpo.

Si bien los investigadores anteanoche no podían confirmar que se trataba del "arbolito" por el estado de descomposición del cadáver ya creían que se trataba de él por la ropa que llevaba puesta y porque la estimación de la data de muerte coincidía con el tiempo que el empleado de la financiera llevaba desaparecido.

Los detectives determinaron que el cadáver tenía colocado un chaleco inflable azul, remera a rayas, pantalón de jean azul y zapatillas marca Nike.

Se trata de la misma vestimenta que tenía puesta Silva, según puede observarse en la última foto que quedó registrada del hombre desaparecido el 4 de octubre pasado, a la que tuvo acceso Télam.

Luego del hallazgo del cuerpo fueron detenidos la esposa de Reyes, Brenda Blanco Rondón, de 39 años, de nacionalidad peruana, quien encontró el cadáver y llamó a la policía anteayer por la tarde; y el padre de Reyes, llamado Antonio.

Ambos fueron trasladados ayer al Palacio de Tribunales y se declararon inocentes al ser indagados por el juez de Instrucción 3, Guillermo Carvajal, y el fiscal Sandro Abraldes, quienes quedaron a cargo de la causa por el homicidio.

Por otra parte, un hombre con el mismo nombre que el vigilador prófugo se presentó ayer en la comisaría de la localidad bonaerense de Villa Fiorito y dijo: "Soy Pablo Reyes, pero no maté a nadie", tras lo cual, quedó aclarado que no tenía nada que ver con el hecho.

La investigación del caso dio un vuelco anteayer por la tarde, cuando Blanco Rondón les dijo a los policías de la Comisaría 4ª porteña que desde hacía una semana sentía un olor fuerte y que creía que se trataba de las heces del perro labrador de la familia, pero que al limpiar un placar de tres puertas sacó tres valijas y debajo de ellas encontró un cadáver.

La mujer precisó que su marido, empleado de la empresa de seguridad Gruspa, se había ido horas antes de la vivienda tras una pelea conyugal y que no sabía nada de él porque había dejado en el lugar su teléfono celular.

El cadáver estaba empaquetado con dos vueltas de un plástico transparente y tenía bolsas negras de consorcio en la cabeza.

Un vecino del tercer piso, ubicado debajo del departamento del hallazgo, les indicó a los policías que desde el 15 de octubre se le filtraban líquidos compatibles con los cadavéricos.

En el departamento donde estuvo oculto el cadáver viven también dos hijos de la pareja, de siete meses y tres años; otro de ella, de siete, y una de él, de 16.

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