“Gran Hermano” cerró otra exitosa edición en la televisión argentina. El popular reality comenzó esta entrega el 11 de diciembre de 2023, un día después de la asunción de Javier Milei como presidente. Rápidamente, el grupo de participantes conquistó a la audiencia, que mostró su compromiso con el programa a través de una activa participación en redes y en el estudio. La gran final, que consagró al uruguayo Bautista Mascia como ganador, se emitió este domingo 7 de julio con un promedio de 19.5 puntos de rating y picos de 21. Un repaso por las particularidades de la temporada más larga en la historia de la franquicia, con siete meses de duración.
La casa fue inicialmente habitada por 22 participantes. En la primera gala de nominación, comenzaría el camino de uno de los personajes más polémicos y destacados de la edición: Juliana “Furia” Scaglione, que recibió 22 votos (cada persona tiene un voto que vale doble y otro vale simple) de sus compañeros y tuvo una reacción propia de su apodo. En principio, gran parte de los miembros de la casa no comulgaron con su eufórica energía, pero afuera comenzó a forjarse lo que sería uno de los fandoms más fuertes de la temporada.
A comienzos de marzo, llegó un batacazo: cuando ya habían transcurrido casi tres meses de convivencia, “Gran Hermano” anunció el ingreso de cinco nuevos jugadores: Mauro, Darío, Paloma, Damián y Florencia su sumaron con la ventaja de haber sido espectadores por un tiempo y conocer las dinámicas internas de la casa.
Durante un tiempo largo, Furia fue imbatible. Adentro, se construyeron bandos, en principio divididos por la afinidad o desdén por Juliana. Mientras que sus detractores, concentrados en el grupo de los “Bros” (conformado por Lisandro, Nicolás, Martín Ku y el campeón Bautista) lograba ponerla en placa en casi todas las galas, los seguidores fervientes de Furia la salvaban semana a semana. Así quedaron en el camino el propio Licha e Isabel, la jugadora de mayor edad del certamen, otra personalidad fuerte que terminó sucumbiendo a las fortalezas de Juliana. Todo indicaba que la participante allanaba con soltura su camino a ser finalista, e incluso a quedarse con el premio de 50 millones de pesos (más intereses) y una casa.
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Sin embargo, en la gala de eliminación del 18 de junio, a veinte días de la final y a apenas unos pasos de la final, Furia quedó afuera en una contienda mano a mano con Martín Ku. De esta forma, la facción de los Bros, con tres jugadores todavía adentro de la casa, daba indicios de victoria. Y finalmente así ocurrió: tras 209 días de juego, el uruguayo de 27 años Bautista Mascia fue elegido como ganador con el 56,2% de los votos, contra el 43,8% que se llevó Emmanuel Vich. Nicolás Grossman, otro de los “Bros”, quedó en tercer lugar.
"Gran Hermano" y otro triunfo del perfil bajo
De esta manera, la undécima temporada de “Gran Hermano”, que parecía marcar el gran retorno del triunfo de las personalidades fuertes y los buenos estrategas, se volcó nuevamente al reconocimiento de los perfiles bajos y los jugadores correctos. Vale recordar que, históricamente, desde su primera edición en Argentina en 2001, los favoritos del público han sido personajes como Marianela Mirra, que fue la ganadora de la cuarta temporada (2007), en la que le hizo una traidora (pero efectiva) fulminante a su fiel amigo Diego Leonardi. O Cristian U, que fue el campeón de la sexta temporada (2010/2011) tras desplegar un gran juego de estrategias, y lejos de ser el más querido por sus compañeros.
En 2022, el reality hizo su regreso triunfal a la pantalla chica después de seis años de ausencia en la programación. Con la conducción de Santiago del Moro, se convirtió en un suceso de audiencia. Alcanzó picos de 30 puntos de rating y acumuló más de ocho millones de votos para la final, sellando la vuelta del programa como fenómeno televisivo.
En esa edición, que finalizó en marzo de 2023 tras 162 días de convivencia, el salteño Marcos Ginocchio se consagró ganador con un récord histórico de apoyo: más de cinco millones de votos a favor, más del 70,83 por ciento total. La particularidad de “El primo”, como se lo apodaba en la casa, fue su sostenido perfil bajo y la ausencia total de confrontación con otros jugadores. Los participantes más polémicos y fuertes como Alfa, Romina Uhrig o el rosarino Tomás Holder, ni siquiera llegaron a la final, que se terminó disputando entre “los buenos” de la temporada: Ginocchio, Nacho Castañares y Julieta Poggio.
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Esta vez, el apoyo masivo a personajes como Furia, Martín Ku (conocido como “el Chino”), Licha, Virginia (o “Virqueenia” para sus fans), o Emmanuel, parecía demostrar que el público volvía a valorar a los estrategas y los filosos. Sin embargo, ganó el “Bro” más bueno de todos: también de perfil bajo, Bautista se mostró poco confrontador, sensible (eternamente enamorado de su compañera Denisse) y los gestos positivos. En la última semana de eliminación, el uruguayo atendió el teléfono rojo y decidió resignar un pase directo a la final por no enviar a un compañero a placa.
Además, el perfil de Bautista es similar al de Marcos: son dos jóvenes de belleza hegemónica y de familias de clase media alta. Mascia fue rugbier (llegó a disputar el Mundial Junior con la selección uruguaya), tocó en la banda de cumbia pop Toco Para Vos, furor en la escena rioplatense entre 2013 y 2017, y después se puso una carnicería boutique en el exclusivo barrio de Pocitos en Montevideo. En este sentido, el público volvió a premiar a la norma y no a quienes se animan evadirla.
Este hecho resulta curioso si se tiene en cuenta que esta temporada propició mucho la competitividad y las estrategias. A la conformación clara de bandos desde la primera semana, se sumaron varios elementos del juego que hicieron que la convivencia y la disputa por la permanencia se vuelvan intensas en distintos momentos. Por ejemplo, el reingreso de jugadores eliminados, la entrada de familiares y amigos, la recurrencia del Congelados (en el que los participantes debían quedar inmóviles mientras algo de relevancia afectiva ocurría a su alrededor) o la aparición del Teléfono Rojo (que otorgaba beneficios o penalidades a quienes lo atendieran) fueron algunos de los elementos que mantuvieron en vilo la dinámica dentro y fuera de la casa.
A diferencia de la entrega anterior, que culminó con el anuncio del casting para lo que fue la siguiente entrega, esta vez sólo se sabe que habrá otro “Gran Hermano” en Argentina recién en 2025.