La obra “Ota, teatro para bebés 2”, con María Soledad Galván y Santiago Pereiro, regresa a sus funciones los sábados 16 y 23 de marzo, a las 16, en La Orilla Infinita (Colón 2148), con su tan particular propuesta artística destinada a bebés de 0 a 3 años.
La puesta es del grupo de teatro, títeres y cuentos Vamos que nos Vamos, con idea, dramaturgia y dirección de Carla Rodríguez. Los tickets se pueden adquirir en la web laorillainfinita.com.ar/entradas/. Y está previsto agregar funciones en abril.
“Ota, teatro para bebés 2” narra la historia de una tortuga grandota llamada Ota, que se encuentra perdida en las profundidades del mar. Ota busca su casa y en su camino, se encuentra con Ayo, el pez payaso; Upo, el pulpo y con Ico, el caballito de mar.
Con ellos juega y aprende, pero Ota sigue sin encontrar su verdadero hogar. Es entonces cuando, jugando a las escondidas, se detiene, se encierra bajo su caparazón y descubre que su casa es ella misma, que lo que buscaba por fuera, en ella está. En el final, Ota y sus amigos celebran cuando Ota se ilumina y canta “¡Mi casa soy yo!”.
El escenario circular con el público a su alrededor, recrea el fondo del mar donde suceden las situaciones de esta obra diseñada para la infancia. Según explican los responsables, “es un cuento presentado por una actriz y un actor, quienes narran la historia, tocan instrumentos y manipulan muñecos. Es una obra con texto y argumento, ya que consideramos que los bebés tienen capacidad interpretativa de comprender el relato mucho antes de hablar. Al terminar, se les invita al escenario para jugar, vivenciar un momento lúdico y sensorial y ser protagonistas”.
Este espectáculo de Vamos que nos Vamos diseñado para bebés y niños/as de 0 a 3 años continúa la experiencia de “Ito, teatro para bebés”, que tuvo su estreno en 2011 y alcanzó 10 temporadas consecutivas.
Respecto a la formación de un nuevo público en la ciudad, los creadores explicaron: “Hasta entonces les bebés no iban al teatro o, en todo caso, les tocaba ir de acompañante. La experiencia «Ito» venció con el tiempo al prejuicio social. Fue una obra fundacional para la categoría del espectador bebé”.