"Nadie sabe cómo se hace una canción popular", dice el cantante y compositor
canario cuyo nombre, vaya paradoja, se hizo conocido a partir de una canción tan popular como
"Contamíname". Pedro Guerra toca esta noche, a las 21.30, en el teatro Lavardén, los temas de
"Vidas", un disco íntimo que surge tras cuatro años de un silencio autoimpuesto. Guerra explica por
qué éste es el disco "más coherente" que compuso a lo largo de su vida. O de sus "Vidas".
—¿Este es el disco más coherente de tu carrera?
—Pienso que en los dos discos anteriores trabajé más una línea de
investigación de sonidos, y en este disco me planteé una cuestión más clásica, trabajar con una
banda base, de piano acústico, bajo, batería y guitarra. Yo pienso que este trabajo, a nivel de
escucha, tiene un sonido más coherente, más compacto. Me refería básicamente a ese planteamiento
cuando dije que era más coherente.
—¿Por qué decidiste incluir a tu hijo y a tu padre en la tapa y sobre
interno de "Vidas"?
—Sí, hay una especie de álbum familiar, con mis padres, mis abuelos, los
padres y abuelos de mi mujer, nuestros hijos, nuestros sobrinos, nuestros hermanos. Bueno, cuando
se planteó el título "Vidas", pensamos que podíamos tirar por ahí, por todas las vidas que han
rondado en torno a las nuestras, que nos han hecho como somos.
—¿Esa intimidad también se volcó hacia la música?
—Sí, porque también son canciones que surgen de esos momentos de descanso.
En esos dos años yo hice una vida muy familiar, muy de mi casa, entonces surgieron canciones con
ese tono, de reflexión, de cosas muy cercanas.
—¿En qué se diferencia este trabajo con las canciones de tu disco debut
"Golosinas"?
—Creo que este disco tiene más que ver con "Golosinas" que con cualquier
otro trabajo mío. Ese era un disco con pocos planteamientos, había unas canciones, se grabaron y ya
está, no había búsqueda, ni nada. En todo caso, siento que siempre fui el mismo, siempre es la
misma persona la que se sienta a componer. Cuando afronto un disco nuevo intento un planteamiento
un poco más diferente, sin que haya rupturas porque no soy amigo de eso. Busco pequeños
cambios.
—Creo que este disco tiene más que ver con "Golosinas" que con cualquier
otro trabajo mío. Ese era un disco con pocos planteamientos, había unas canciones, se grabaron y ya
está, no había búsqueda, ni nada. En todo caso, siento que siempre fui el mismo, siempre es la
misma persona la que se sienta a componer. Cuando afronto un disco nuevo intento un planteamiento
un poco más diferente, sin que haya rupturas porque no soy amigo de eso. Busco pequeños
cambios.
—¿Apuntás a que tu canción sea lo más popular posible?
—No, yo apunto más a sacar lo que siento que tengo que contar en cada
momento. Después si tienes la suerte de llegar a más público, mejor. Pero no me senté nunca a
componer pensando en "voy a intentar hacer una canción más popular". Eso es un trabajo baldío, no
lleva a ninguna parte, porque los gustos del público se transforman constantemente y nadie sabe
cómo es que se hace una canción popular. La canción que acaba teniendo éxito generalmente es una
sorpresa, ya que nadie espera que ésa sea la canción exitosa.
—¿Parafraseando tu disco, hay una vida ideal?
—Hay un ideal de vida, no sé si hay una vida ideal. Uno intenta vivir
conforme a buscar o encontrar lo que considera la vida mejor, esto tiene un lado personal y un lado
colectivo. Es difícil definir cuál es mi ideal de vida, pero el disco "Vidas" está impregnado de
cierta nostalgia. Siempre digo que existe la gente que tiene 60 años, conocieron una forma de vida
y el mundo se transformó, pero ellos siguieron viviendo con su forma de vida de siempre; y existen
los que tenemos 40, como yo, que hemos vivido a medias entre una forma de vida y la nueva. La
nostalgia está en sentir que el ideal de vida pasaría por un equilibrio mayor entre las cosas
buenas de las formas de vida de antes y las cosas buenas de las formas de vida de ahora.