“Ópera Queer” no es un concierto lírico. Esa es la primera aclaración que hacen las hermanas gemelas Luchi y Ferni De Gyldenfelt cuando hablan de su espectáculo musical y teatral que estuvo nominado a los Premios Hugo. A través de un repertorio que viaja por distintos géneros, con Jazmín Tiscornia en piano, la dupla indaga en la historia cultural de los últimos 200 años con una mirada disidente. Llegan por primera vez a Rosario con una presentación este viernes 15, a las 21, en la terraza de Plataforma Lavardén (Mendoza y Sarmiento).
Las hermanas tienen mucho en común y también algunas diferencias, sobre las que estructuran la narrativa del espectáculo. Ambas son docentes, artivistas y tienen formación académica musical. Luchi es profesora en la primera cátedra de canto lírico con perspectiva no binaria y no biologicista en la Universidad Nacional de las Artes. Ferni es cantora y lleva adelante junto a Nahuel Quipildor la propuesta “Folklore en Transición”, con la que estuvo en Rosario en dos oportunidades. Fue la primera cantante trans no binaria en llegar a la final del certamen de nuevos Valores del Festival de Cosquín.
En “Ópera Queer”, retoman una escena de la infancia (juntaban plata de sus cumpleaños para comprar DVDs de óperas clásicas) y esta suerte de oposición entre ambas para construir un guión. La historia también surgió del repertorio, al cual describen como “un desfile” por música popular de todos los tiempos (hay arias, dúos de cámara, zarzuela, musicales y música popular argentina).
“Vamos a jugar, en esto muy lúdico de que somos gemelas, a un contrapunto entre personalidades muy distintas. Una es la Luchi, la académica que quiere contar la historia de la ópera, y la otra es Ferni, la disruptiva, la irreverente, que viene a molestar, a decir que la ópera es aburrida aunque también canta ópera. Viene con tierra, piso de chacarera, a decir que pueden convivir otras músicas en ese espacio que estamos creando”, aseguró Luchi en diálogo con La Capital, en un gesto que fusiona el camino que cada una viene transitando por fuera de la dupla.
>> Leer más: Ferni llega a Rosario con su folklore en transición
En 2024, marcó un hito para el espectáculo y las hermanas: no sólo las nominaron a los Premios Hugo (en las categorías Mejor Music Hall, Café Concert y/o Varieté Musical y Revelación Femenina), sino que las convocaron para presentarse en la Sala Piazzolla de Mar del Plata, donde cantaron ante 800 personas. Según dicen, en ese show nació la versión actual de “Ópera Queer”, que tiene casi ocho años de rodaje y desarrollo.
“Es un espectáculo nos cambió la vida, aunque suene cliché, creo que es uno de los granitos más amorosos que podemos aportarle a este mundo, desde un lugar de aprendizaje y mucha humildad. Podemos elegir quién queremos ser y también qué queremos cantar. Si querés cantar un día una zamba y otro día un aria de ópera, hacelo. También así combatimos ciertos tabúes que tienen los géneros musicales”, aseguró Luchi.
Música popular de todas las épocas
“A las personas más vinculadas al mundo del folklore o la música popular, les digo que no tengan miedo al título de este espectáculo. Mucha gente me ha dicho que la ópera no le gusta y yo le digo que ‘Ópera Queer’ es otra cosa. Es un espectáculo de mucho humor, de mucha emoción, que está pensado musicalmente para que sea muy entretenido y muy variado”, apuntó por su parte Ferni.
A lo largo del show, suenan desde música cámara argentina de la mano de Carlos Guastavino (una marica santafesina completamente invisibilizada, con una enorme sensibilidad y una de las más grandes compositoras que dio la provincia y el país) hasta Mozart y la ópera “Dido y Eneas”. “Las piezas que pueden parecer más ajenas, las contamos, las presentamos para escuchar de otra forma esa música que tiene 200 o 300 años de historia. Esa forma tan acrobática que tiene el canto lírico, esa forma tan pura y perfeccionista del sonido, queremos acercarla a la gente de una forma no acartonada. De una forma lúdica, pero con mucho respeto. Esto no es una parodia”, adelantó.
Embed - Opera Queer"La Habanera" y "Canción del Toreador" (fragmentos de la ópera "Carmen")
>> Leer más: El teatro El Círculo presenta una gran producción de la ópera Cavalleria Rusticana
El repertorio elegido problematiza las lecturas tradicionales sobre los géneros humanos y musicales. Pero esa búsqueda por interpelar la tradición de la ópera no tiene que ver con una voluntad de anularla, sino de habitarla genuina y respetuosamente (así como Ferni hizo y hace con el folklore), de hacer lugar desde los márgenes y hacia adentro para que entren más personas, y de visibilizar que históricamente las disidencias fueron parte de estos ámbitos.
“Hace poco sabemos que la ópera nace también en los carnavales, en esa posibilidad de enmascararse, de jugar a ser otras, otros, otres. En términos concretos y binarios, el desarrollo de la ópera, de los grandes divos durante el barroco, tiene fundamento en una doble castración. La primera castración era hacia las mujeres, por una prohibición de la Roma papal de ese momento de prohibirles cantar ópera”, contó Luchi, anticipando algo de su faceta docente que también performa en el escenario.
“Otra castración era literal, de las infancias para que conservaran esas voces angeladas de niños, los famosos ‘castrados’, ‘i castrati’. Eran vistos en toda Europa como seres distinguidos. Hay un montón de datos recopilados sobre esto y el fanatismo y fascinación que generaban. Las primeras estrellas de pop y rock fueron Farinelli y estos ‘castrati’. A partir de los últimos años, se han puesto tantas cosas sobre la mesa a partir de los transfeminismos, que podemos trazar lineamientos sobre este pasado naturalizado, invisibilizado, para darnos cuenta que siempre existimos, y también siempre existimos en la ópera”, agregó. “Lo que ocurre es que ahora lo podemos decir, pero siempre estuvimos”, apuntó Ferni.
“Hace poco escuché, y creo que así tiene que ser, que la tradición es que la llama del fuego se comparta y no que se apague. Creo que ‘Ópera Queer’ es un aporte a que la llama de ese fuego se mantenga viva. Porque la gente sale emocionada y cautivada. No puede creer que reconoce canciones o las arias que cantamos, esa música está en algún lado, o porque la escuchaste en una publicidad o una película, pero está”, compartió Luchi.
Las hermanas también reconocen la herencia de otra tradición: la del parakultural argentino, y sus enseñanzas de que la resistencia es con humor. “Y a quienes sólo saben ajustar y reprimir, les molesta que el pueblo se ría, y que la ópera sea popular. El arte es nuestra única bandera, es nuestra militancia. El arte es un refugio”, remarcó.
“Hay una lectura de lo que significa hacer 'Ópera Queer' en este momento que es muy importante. Es un momento de mucha hostilidad para nuestro colectivo y por eso nosotras decidimos ir a Jujuy, ir a Rosario ahora, ir a Mar del Plata. Más que nunca nosotras decidimos seguir abonando estas plazas que fuimos conquistando de a poco y no aflojar. Eso nos marca una necesidad, un impulso de vida en un contexto de mucha muerte, mucho odio y mucho miedo. Por eso este es nuestro granito para enternecer los corazones y que la gente se sienta abrazada por una hora y media durante el show”, cerró Ferni.