Gabi Parigi se federó como gimnasta a los 6 años y, a los 8, empezó a formar parte de la Selección Argentina de la disciplina. Fue atleta olímpica y a los 19 terminó su carrera deportiva tras una fuerte lesión en la columna. En ese final, empezaron otras cosas: una mirada crítica desde adentro a la competencia de alto rendimiento y el descubrimiento de un nuevo amor por la performance no deportiva.
“Consagrada, el fracaso del éxito”, coescrita (junto a Florencia Micha, la directora del espectáculo) y protagonizada por la propia Parigi, parte de su historia personal para plantear preguntas en torno a las ideas de éxito, salud, sacrificio. A través del humor, la acrobacia, el teatro físico y textos, la protagonista compone los matices de la vida de una gimnasta de élite dentro y fuera de la pista en una obra que va de lo personal a lo colectivo, indagando en las lógicas de la meritocracia y el éxito más allá del deporte.
Desde su estreno, en 2021, “Consagrada” fue declarada de interés deportivo, ganó múltiples premios (incluyendo el María Guerrero a Actriz Revelación en 2023) y tuvo funciones en distintos lugares del mundo. Después de una exitosa presentación en 2025, y en las vísperas de los Juegos Suramericanos, vuelve a Rosario con una única función este jueves 10, a las 21, en Sala Lavardén (Mendoza 1085).
A pesar de haber dedicado buena parte de sus primeros veinte años de vida entrenando, Parigi no recuerda la primera ni la última vez que pisó un gimnasio. Cada uno de esos movimientos tuvo contextos muy particulares y tienen mucho que ver con lo que tiempo después decantaría a modo de biodrama en la obra de teatro.
Del gimnasio al escenario
“En algún punto, empecé a hacer gimnasia por lo mismo que me dedico al teatro hoy en día. De chica era muy movediza, muy inquieta, improvisaba, bailaba. Tenía una fantasía acrobática, le digo yo, un imaginario físico muy vivo, muy despierto. Mis viejes vieron que eso había que acompañarlo y darle educación porque si no me golpeaba probando cosas locas”, contó Gabi en diálogo con La Capital, en ocasión de su primera visita a la ciudad.
“Hay algo de lo expresivo, de lo artístico, que yo traigo desde que nací. Cuando dejé la gimnasia, sabía que quería hacer algo en lo que estuviera presente lo escénico, como danza o teatro. Porque identifico que, mismo en la gimnasia, disfrutaba muchísimo de las exhibiciones, de las muestras de fin de año, de los momentos de estar frente al público y moverme, pero en los que no estaba la presencia de los jueces, la calificación, la nota. En los torneos me iba bien pero los padecía. No era que la competencia me encendía si no que me generaba una angustia”, sumó.
Por sugerencia de su hermano, llegó al circo. En una muestra de una amiga, conoció las formas más contemporáneas y teatrales de esta disciplina y supo que era por ahí. Parigni estudió en la Argentina y Francia, y creó Eureka-Laboratorio Escénico de Circo Contemporáneo, donde se desempeña como directora pedagógica.
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Contra el exitismo
En 2019, apareció la inquietud de estar sola en escena. “Sabía que quería hacer un unipersonal para ponerme como artista en ese desafío, y sabía que quería que hablara de las temáticas de la exigencia en las infancias, de la lógica de la competencia en todo lo que hacemos, de lo que se muestra y lo que se oculta, del sacrificio, la meritocracia. Son temáticas que me rondan desde que dejé gimnasia, que me conmueven”, detalló.
En un ejercicio codo a codo con Micha, empezaron a “provocar material”, a “improvisar”, sin la idea clara de que el espectáculo versaría específicamente sobre la vida de Parigi. En un momento, gracias a un ejercicio de dramaturgia de un recuerdo de infancia ficcionalizado en el que contaba un día en el gimnasio, lo autobiográfico se impuso.
“Fue muy evidente que teníamos que hacer una obra documental que partiera desde mi historia personal, que hablara de la vida singular de una deportista de alto rendimiento. Pero siempre tuvimos muy en claro que esas temáticas quedaran universalizadas, que no quedara en algo endogámico que conmueva sólo a quien lo pasó literalmente en el mundo del deporte. Y eso sucede, porque además estas temáticas están por todos lados”, apuntó Gabriela.
En ese sentido, la obra presenta intensas resonancias con la época. “Es súper actual la obra, con todo lo que estamos pasando. Porque aparece la lógica del sacrificio, del sálvese quien pueda, de pensar que la respuesta está siempre en uno mismo, la lógica culpabilizante, los abusos de poder, las ausencias del Estado, las ausencias de políticas de cuidado, de prevención, de cultura, de política deportiva. La obra también deja de manifiesto esas ausencias”, compartió la exatleta.
Finalmente, Parigi valoró la manera en que el unipersonal le permitió generar un nuevo puente entre los dos mundos a los que dedicó su vida. “Me puso mucho de nuevo en diálogo con el deporte y los deportistas, y yo eso lo agradezco. De cierta manera me fui del ecosistema deportivo porque no encontraba matcheo. Mi pata pedagógica, docente, la pude desarrollar en el circo así que no la extrañé. Con ‘Consagrada’ vuelvo a dialogar con el deporte a full”, cerró.