Turismo

Un paraíso natural desconocido

Su nombre no suele aparecer entre los destinos más reservados por los turistas y este es precisamente uno de sus encantos. Una de las Guayanas es uno de los secretos mejor protegidos y menos difundidos del planeta.

Domingo 20 de Octubre de 2019

Surinam (Suriname, en neerlandés, el idioma oficial de esta república) está situada en la costa norte de Sudamérica, limitando al norte con el océano Atlántico, al este con Guayana Francesa, al sur con Brasil y al oeste con Guyana, y es uno de los países más pequeños de América del Sur, aunque su población es una de las más diversas de la región en términos étnicos.

Los recursos naturales

Antes conocida como Guayana Holandesa, Surinam fue una colonia de plantaciones de los Países Bajos hasta que obtuvo su independencia en 1975 y, actualmente, su economía depende de su oferta de recursos naturales, entre los que destaca la bauxita, de la que es uno de los principales productores mundiales.

   Tanto en su efervescente y colorida capital Paramaribo, a 15 kilómetros del Atlántico sobre el río Surinam, como en las impenetrables selvas tropicales que cubren las cuatro quintas partes del sur de este país de 550.000 habitantes y 163.820 kilómetros cuadrados, el viajero recibirá una acogida tan cálida como el clima de esta animada tierra.

   En este país de grandes ríos y diversidad étnica, que incluye descendientes de esclavos africanos huidos, colonos holandeses y británicos, obreros asiáticos e indígenas amerindios, se disfruta de lo mejor de todos esos mundos: una ciudad llena de restaurantes, tiendas y locales nocturnos, y una selva virgen al margen de la vida moderna, según la plataforma de viajes Lonely Planet.

   “Cuando uno investiga sobre este país le entran ganas de conocerlo. En el país conviven pacíficamente ocho culturas distintas: criollos, hindúes, indonesios, cimarrones, amerindios, libaneses, chinos y holandeses, y esta multiculturalidad se plasma también en su arquitectura”, señalan desde el equipo de la agencia de viajes online Rumbo.

   “En Surinam se pueden encontrar sinagogas al lado de templos hindúes, a su vez construidos junto a iglesias cristianas. Esto hace que uno de los países más pequeños de América del Sur sea, sin embargo, uno de los más completos e interesantes del mundo”, indican.

Experiencias inolvidables

Desde esta agencia de viajes proponen cinco actividades o experiencias a realizar en un primer viaje a Surinam.    

   • 1. Perderse caminando por las calles de Paramaribo, es una experiencia imprescindible. La ciudad es patrimonio de la humanidad y, entre sus muchos edificios pintorescos, destaca la catedral de San Pedro y San Pablo, construida totalmente en madera, ya que en el momento de su construcción (a finales del siglo XIX) no existían las fábricas de ladrillo en el país. “Esto le da a la catedral un olor muy característico, además de una sensación de calidez inusual en los templos de este tamaño”, señalan desde Rumbos.

   • 2. Disfrutar de la fauna y la flora surinamesas. La diversidad es parte del encanto de Surinam y se expresa, no solo en la amplia variedad de culturas que conviven en el país, sino también en su flora y su fauna. Por eso, para disfrutar de este país, esta agencia recomienda adentrarse en la selva virgen apuntándose a alguna de las excursiones organizadas que existen para ello, y saludar a los monos y guacamayos mientras, que los más valientes, pueden descubrir a las pirañas y los caimanes en su hábitat natural. Otra buena idea es tomar un barco-taxi y observar a las tortugas marinas nadando en mar abierto.

   • 3. Saborear la gastronomía local. La diversidad étnica del país se refleja en su gastronomía y se puedan encontrar platos locales para todos los gustos. La tradición culinaria surinamesa incluye una combinación explosiva de cocina india, africana, javanesa, china, holandesa, portuguesa y amerindia. “Pero, además, debido al aumento de turistas que están viviendo en el país, en los últimos años han empezado a aflorar también restaurantes con opciones italianas, japonesas, coreanas, francesas e incluso filipinas”, puntualizan desde Rumbo. Esto da lugar a un abanico de sabores que pocos destinos son capaces de ofrecer con tanta autenticidad. Eso sí, en Surinam, los cocineros tienden a añadir pimienta a todos los platos, por lo que a la hora de pedir, se recomienda especificar al camarero si se quiere que el plato sea o no picante.

   • 4. Adentrarse en el bosque, de día y de noche. La biodiversidad de Surinam forma parte del patrimonio de la humanidad por lo que, además de adentrarse en la selva para contemplar su fauna, otra excursión recomendada por esta agencia consiste en explorar sus bosques vírgenes. Pernoctar al menos una noche en una de las aldeas del interior del país es una experiencia imprescindible, sugieren. “De día se respira uno de los aires más puros del planeta, se pueden dar paseos por el río en kayak, bañarse en cascadas y adentrarse en senderos boscosos. Y, de noche, las estrellas y constelaciones se ven más claras que en cualquier planetario”, apuntan.

   • 5. Participar en sus fiestas y celebrar la diversidad. “Los habitantes de Surinam celebran su diversidad a lo largo del año en diferentes fechas clave, y conocerlas puede dar algunas pistas sobre cuál puede ser el mejor momento del año para visitar el país. “Participar en alguna de estas fiestas étnicas es una de las formas más auténticas de conocer el país”, enfatizan. En marzo se celebra el Holi Phagwa, una celebración hindú de lo más colorida, que mezcla camisas blancas con polvos de colores convirtiendo a calles y habitantes en un arcoíris infinito, y en julio, el Keti-koti, que conmemora la abolición de la esclavitud. “Y la última semana del año, en diciembre, el Owru Yari, se celebra una fiesta para dejar atrás lo viejo y empezar el año nuevo con música, fuegos artificiales y energías renovadas”.

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