Darse un paseo por cualquier tienda de fotografía que aceptara recoger equipos de segunda mano
para su venta durante esta pasada década y echar un vistazo a las vitrinas en las que estos equipos
están expuestos es una prueba indiscutible de como han cambiado las cosas, pues equipos carísimos
de fotografía en película apenas unos años atrás eran ofrecidos a precio de saldo para financiar el
cambio a equipos digitales de aficionados y profesionales; fabricantes de toda la vida de película
o cámaras que no han sabido adaptarse echando el cierre.
2. Las cintas de vídeo doméstico
Tras una guerra fratricida con sus hermanos
Betamax -que se dejó de fabricar
en 2002- y
Video 2000, por no mencionar
algunos otros formatos menos conocidos o el
laserdisc, cuenta la leyenda
que en buena parte ayudado por la decisión de Sony de prohibir que se publicaran títulos porno en
formato Beta, y a pesar de que seguro que aún quedan muchos en servicio, desde hace años es ya
prácticamente imposible encontrar un vídeo VHS en las tiendas.
Todo lo más un híbrido con DVD, que le ha ganado en cuanto a calidad de imagen y detalle -lo
cual no siempre es necesariamente bueno-, que también están viendo como los grabadores digitales se
están imponiendo.
3. El walkman
Si hay un invento de Sony -o más bien popularizado por la empresa a partir de una idea de
Andreas Pavel- que haya
redefinido un mercado fue en su momento el
Walkman,
el reproductor portátil y compacto de casetes con el que uno podía llevarse la música puesta,
aunque hubiera que llevarse con él una colección de cintas para no tener que escuchar siempre la
misma.
Pero la llegada del formato mp3 y de reproductores como el iPod y similares han hecho
desaparecer tanto los walkman de casete -ahora reencarnados en productos digitales- como los
casetes en sí, que en un momento dado la industria discográfica
llegó a temer que fueran a
acabar con la música.
4. Los módems
O al menos aquellos
módems
analógicos como con el que Matthew Broderick estaba a punto de provocar la tercera guerra
mundial en la mítica película
Juegos de guerra
y que con sus pitidos y chillidos electrónicos servían para conectar unos ordenadores con otros a
través de la línea de teléfono.
La llegada del ADSL los fue relegando a los ordenadores portátiles, ya que uno no sabía con qué
se podía encontrar de viaje, pero la popularización de los accesos vía ethernet o WiFi y la de los
módems USB o los propios teléfonos móviles para redes de telefonía móvil han hecho que ahora tan
siquiera se vean en estos.
5. Altavista, Yahoo!, GeoCities
Aunque nos parezca mentira, hubo vida antes de Google, y durante algún tiempo el buscador
preferido y más popular fue
AltaVista, pero una serie de
decisiones erróneas, en especial la de querer convertirlo en un portal de contenidos, le hicieron
ir perdiendo relevancia hasta que en 2003 lo compró
Yahoo!, que reemplazó su motor de búsqueda por
el de Yahoo! en 2004...
Lo mismo que le pasará a Yahoo! con la tecnología de
Bing tras el
acuerdo
alcanzado con Microsoft.
Otro sitio enormemente popular en su momento que tampoco sobrevivió a la década fue
GeoCities, el servicio de
alojamiento de webs adquirido por Yahoo! en 2000.
6. Los radiocasetes de los coches
A la espera de sucesivos planes de ayuda a la renovación del parque móvil que acaben con los
coches que aún los llevan los radiocasetes han ido dejando también su sitio a las radios que
incorporan reproductor de CD y, cada vez más, de mp3 o, como poco, conexión para estos o para una
memoria USB.
De hecho, ya ha habido varias promociones en las que al comprar un coche te regalan un iPod.
7. Las agendas electrónicas (PDA)
Tras el fracaso del Newton de Apple, quizás un producto por delante de su tiempo a cuya costa se
hicieron incontables chistes, fue Palm quien consiguió popularizar las
agendas electrónicas con su Palm
Pilot, éxito al que se apuntarían otros dispositivos similares con Windows CE, Windows Mobile o
Symbian.
Pero la actual generación de teléfonos inteligentes que con el iPhone a la cabeza integran en un
solo dispositivo las funciones de estas agendas con las de reproductores multimedia, consolas de
juegos, cámara de fotos y vídeo, e incluso receptores GPS, por citar algunas de sus
características, ha supuesto su fin, y probablemente también pondrá en aprietos a otros
dispositivos monotarea.
8. El fax
Este es un dispositivo que si bien aún se usa a diario en todo el mundo para transmitir imágenes
de un lado a otro cada vez es más raro verlo como aparato especializado y más como parte de equipos
multifunción que permiten escanear, imprimir, y enviar faxes...
Aunque si lo pensamos bien, por muy del pasado que sea esta tecnología, Internet y los millones
de ordenadores e impresoras conectadas a veces no parecen sino otra cosa que la versión
"Terminator" del fax con la de toneladas de papel, tóner y tinta que se gastan al día a pesar de la
promesa aquella de la oficina sin papeles.
9. Los 'buscas' o buscapersonas
Alcanzaron su máxima popularidad a mediados de los 90, pero ahora han sido desplazados
claramente por los móviles, en especial porque salvo en el caso de modelos muy especializados se
trataba de dispositivos de comunicación en un solo sentido, con lo que al final siempre había que
estar pendiente de tener un teléfono a mano para poder contestar.
Y en el caso de los que nos dedicamos a la informática en muchas ocasiones era solo para decir
que se aplicara la solución universal: Apagar y encender el equipo que estaba dando problemas.
Hasta los estudiantes que los usaban para hacer trampas en los exámenes se han pasado a los SMS,
aunque ciertos servicios de emergencia y colectivos aún siguen usando los buscas porque al ser una
red menos extendida tienden a seguir funcionando aún en el caso de emergencias que causan
sobrecargas en las redes móviles.
10. Los disquetes
Una vez fueron, con el permiso de las cintas de casete, la principal forma de intercambiar
archivos no ya entre usuarios en distintas ciudades sino en la misma oficina, pero la
popularización de los soportes ópticos como el CD-ROM y demás, y en especial de Internet y de las
memorias USB las han hecho desaparecer prácticamente del mapa, de nuevo primero en los ordenadores
de sobremesa, tendencia que inició Apple con el iMac original, y ahora también de los
portátiles.
Hemos ganado sin duda en capacidad y comodidad, pero, ¿qué fue de aquellos tiempos en los que
podías usar la otra cara de un disquete de 5 1/4 cortando una muesca a mano en su cubierta?