Cuando Walter se mudó de Rosario a Roldán, el cambio de vida fue radical en muchos sentidos, pero uno en particular lo motivó para crear Kamarán, su kayak inflable: viajar con su bote de fibra de vidrio en el auto hasta la vera del río Paraná, era realmente un incordio. No solo por la incomodidad de cargar el peso en el portatutto del auto o el baúl, sino también por los daños que podía generarse al vehículo. En todas esas idas y vueltas, Walter -que es Ingeniero Industrial con especial interés en el desarrollo de productos- empezó a bocetar en su mente lo que podía ser un kayak de fácil transporte.
A dos años de haber empezado con los primeros diseños, Kamarán le ofrece a los navegantes una opción de tan solo 7 kgs de peso hecha, principalmente, en lona de PVC para generar las partes inflables. La tecnología aplicada emula a otras embarcaciones de este estilo como pueden ser las lanchas semi rígidas o los botes de rafting. La cualidad flotante hace que sea más estable que otros modelos de kayaks, algo clave para los que son temerosos de la inestabilidad de este tipo de embarcaciones: “La idea de que fuese estable era para garantizarle seguridad a las personas. Cuando empecé con el proyecto la gente me comentaba que uno de los impedimentos que tenía para salir al río era que le daba un poco de inseguridad la inestabilidad. Yo lo veo como andar en bicicleta: una vez que aprendes a mantener el equilibrio, no parás más, pero también entiendo que dar ese salto en un kayak en el medio del agua es más arriesgado”.
De fácil transporte, seguro y con materiales nacionales
El traslado sencillo y la estabilidad se volvieron las guías del diseño de Walter, que desde el comienzo incorporó a su familia al proyecto para que cada uno aportara con lo que sabía: su papá Carlos Sidler, que se ocupa con él de la producción industrial y su esposa, María de los Ángeles López, que tiene la responsabilidad de armado de las lonas y telas. A su vez buscó poder resolver todo el desarrollo con materiales disponibles en el país: “Le quería cerrar la ventana a lo importado, así que antes que nada me focalicé en buscar proveedores nacionales y ahí di con la lona de PVC. Con ese punto resuelto, terminé de crear el diseño”.
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Así de fácil se transporta el kayak rosarino.
Foto gentileza Kamarán.
Cuando Walter tuvo la materialidad y los proveedores, se enfocó en terminar de darle el toque distintivo a su desarrollo. Si bien se inspiró en los catamaranes, que tienen dos pontones, luego siguió la lógica plena de un kayak tradicional. Así logró despegarse de lo que hoy se encuentra en el mercado y además llegó al nombre de su producto, Kamarán.
¿Y cómo funciona la comercialización de un producto de temporada? Walter dice que es un desafío porque la gente solo piensa en este tipo de objetos durante el verano, sin embargo, asegura contento que ya lleva vendidas 40 unidades a través de su e-commerce y que el boca a boca de quienes compraron y están satisfechos también contribuye. El Kamarán se consigue online por $315.000 y está la posibilidad de adquirirlo en tres cuotas sin interés. La estrategia comercial de Walter también incluye difusión en redes y la posibilidad de probar el producto en el río con citas pautadas. Esta acción, asegura, termina de convencer a los potenciales clientes cuando comprueban que efectivamente el bote es estable, liviano y práctico de transportar cuando interactúan con él.
Por último, Kamarán y sus creadores detrás, se están moviendo en ferias y distintos certámenes para conseguir visibilidad. Hace poco participaron de la expo Wild Argentina -de deportes outdoor- en La Rural de Buenos Aires donde además de obtener una mención que les facilita la participación en la próxima edición, pudieron conocer a navegantes de todas partes del país que aportaron a la creatividad del producto, sugiriendo mejoras, algo que Walter se toma como un desafío positivo: “Siempre está el reto de no quedarnos estancados en el diseño actual. Tomamos los comentarios de los usuarios para ir haciendo mejoras o variantes, como es el caso de la versión doble en la que ya estamos trabajando”.
Un buen reconocimiento
Kamarán ganó en la categoría Diseño Industrial del concurso INNOVAR del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. También ingresó este año en el catálogo del Sello Buen Diseño.