Pero en toda esa impecable instalación y registro de su trayectoria, nada se dice del femicidio que cometió Monzón contra Alicia Muñiz.
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"No negamos la historia deportiva de Monzón, pero no se puede negar la otra parte de la historia. Monzón fue un ídolo del boxeo pero el Museo debería informar que también fue un femicida, porque eso ayudaría a reflexionar sobre estos temas a personas tal vez aisladas de la discusión y del mundo de la política", dice la ex diputada santafesina y militante por los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual, Silvia Augsburger.
Es más, Augsburger conecta el tema con otro actual, no menos trágico y mediático, como la violación grupal contra una joven de 20 años, ocurrida hace pocos días en Palermo, Buenos Aires.
"Hay que aprovechar espacios tan importantes, para que algunas personas se cuestionen por qué los cuerpos de las mujeres están en poder de los varones y ellos pueden hacer lo que quieren con esos cuerpos hasta llegar a casos extremos como el de esa violación", agregó Augsburger.
Y tiene razón Augsburger. El espacio es importante, aunque como todo lo que en esta ciudad no está visiblemente en el centro está algo descuidado. Tras las lluvias, hubo que hacer el recorrido del museo sorteando baldes que se hacían cargo de varias goteras. En las afueras está poco cuidado el césped, lo que dificulta los pic nic y mateadas de la gente del barrio y además, qué pena que no se instala un "Rosario" de acero como el que se puso turísticamente al lado del río.
También allí, y más ahora que se vienen los Juegos Suramericanos de la Juventud, podría aprovecharse el espacio para que las visitas se saquen fotos y conozcan toda la ciudad.
Machos alfa condenados
No es la primera vez que se alude a Monzón como ídolo deportivo pero se calla el asesinato contra su expareja y madre del hijo de ambos. El boxeador cometió femicidio el 14 de febrero de 1988 y trató de disimular el asesinato arrojándose junto a la víctima desde el balcón, por consejo de un policía retirado (según declaró públicamente su amigo Jacobo Winograd).
En Santa Fe el ex campeón gozó de un Monumento hasta que el colectivo Ni Una Menos de la capital provincial recordó el asesinato a treinta años de la tragedia. Y hay un boxeador más aludido en un pasillo del museo, condenado a 18 años de prisión por abusar en reiteradas ocasiones sexualmente de su hija cuando tenía entre 8 y 9 años: se trata de Carlos "Tata" Baldomir, campeón del mundo como peso wélter y también discípulo de Amílcar Brusa.
Un boxeador que alcanzó el título en el 2006, cuatro años después obtuvo un Diploma al Mérito de los Premiso Kónex como uno de los cinco mejores boxeadores de la década en Argentina y en 2016 fue denunciado penalmente por su ex esposa.
El dato lo apuntó un lector, quien reconoce haber practicado boxeo en su juventud y haber visitado este museo con su hijito. También rescata el espacio pero no la mirada "acrítica" a estos temas.
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Pero volviendo a dos ausencias más en el Museo del Deporte Santafesino: una, la del fútbol femenino y otra la de los atletas desaparecidos en la provincia, una grosera falta si se tiene en cuenta que el año pasado, durante esta misma gestión de gobierno, se presentó la muestra "Deporte y Memoria".
Cuesta creer que Cultura, a cargo del Museo, y Deportes sean dos reparticiones que jueguen con distintas camisetas dentro de un mismo gobierno.
Quien camine la muestra permanente del espacio ubicado dentro del predio del Parque Héroes de Malvinas (ex Batallón de Comunicaciones 121) se encontrará al final el sector dedicado al deporte más popular de todos: el fútbol. Otra vez habrá fotos, objetos, instalaciones y hologramas de las glorias de ayer y hoy de este deporte en Santa Fe.
Hasta hay un sector especial para el hincha. Pero de fútbol femenino, nada y eso que la selección nacional ya tuvo entre sus huestes a varias chicas de la ciudad y la provincia como jugadoras y convocadas (María Belén Potassa, Vanina Correa, Valentina Mana, Virginia Gómez, Selene Alegre, Iara Almada, Milagros Pagliero de Unión, Aldana Villalba, Aldana Pérez, Camila Samudio y Agostina Zeller,entre otras), y hay tres equipos de Rosario que juegan el torneo de AFA: en la A, Rosario Central; en la B, Argentino de Rosario y en la C, Newell's.
Por último, llama también, y mucho, la atención el total silencio a una parte de la historia argentina de por sí bastante silenciada.
El año pasado, Deportes de la provincia inauguró en el club Logaritmo una muestra con fotos y banners de las víctimas del deporte durante la última dictadura cívico-militar-eclesial como antesala del Día de la Verdad, Memoria y Justicia. Una exposición que se prometió como itinerante con el fin de llegar a distintos rincones de Santa Fe, pero que no comenzó aún a circular.
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Los nombres que incluyó la muestra fueron los de los rugbiers Guillermo White, Alejandro Víctor Stancanelli, Raúl René De Sanctis, Luis Bonamín, José Antonio Oyarzábal, Adolfo Strappa, Fernando Alberto Belizán, Juan Carlos Vicario, Roberto De Vicenzo, Palmiro Labrador, Rodolfo Segarra, Jorge Araya, Juan Hernández Larguía, Hugo Alberto Megna, Héctor Arnoldo Larrosa, Alberto Barber Caixal, Reinaldo Ramón Briggiler, Juan Máximo Ferrarons, Eduardo Alberto Lagrutta, Ricardo Nicolini, Norberto Aldo Partida, Alberto Néstor Solé Rivas, Jorge Alejandro Ulla, Roberto Miguel Valetto, Horacio Ferraza y Raúl Bru; las jugadoras de hockey Miriam Susana Moro y María Amarú Luque de Usinger; las nadadoras María Cristina Márquez y Myriam Ovando; los ajedrecistas Jorge Luis Trod y Gustavo Bruzzone; los futbolistas Juan Roger Peña Saenz, Ramón Gervasio Girau y Reinaldo Hattemer; los basquetbolistas Carlos Alberto Morel y Luis Anselmo Ricciardino; el equitador Sergio Abdo Jalil; el velerista Gillie Deryck y el tenista Benjamín Rosetti.
Si se quiere, siempre hay tiempo para completar la historia, visibilizarla y hacer justicia. Los deportistas y los más populares aún más, tienen también compromiso con lo que ocurre dentro y fuera de la cancha.
¿Se imaginan a una jugadoraza, la mejor del mundo de todos los tiempos en el hockey y rosarina, como Luciana Aymar, sentando posición sobre las desigualdades de género en el deporte?
¿Y a Messi o Di María interpelando a los jóvenes a no perder la memoria o tomar conciencia sobre los femicidios?
¿O a otro jugador de selección como el rugbier rosarino Juan Imhoff repudiando violencias grupales como la que terminó con la muerte de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell o de la violación en Palermo?
Pudieron intervenir y llamar a la conciencia una desconocida panadera y su marido, ¿se imaginan qué significativo sería el aporte de campañas con estos deportistas estelares?
La de ellos no es cualquier voz, son ídolos deportivos, que juegan y jugaron para plateas masivas e internacionales, y pueden ayudar enormemente a no seguir escondiendo la violencia ni la historia bajo la alfombra.