Mientras en la Casa Gris contaban con paciencia los porotos necesarios para aprobar el presupuesto provincial 2022 –objetivo que finalmente no consiguió– uno de los integrantes del de por sí reducido bloque oficialista, el diputado provincial Luis Rubeo, estaba de vacaciones a 14 mil kilómetros de la Legislatura, en las islas Maldivas, junto a su nueva pareja. Esa situación, que tuvo repercusión nacional, fue comentada en estos días off the récord por funcionarios provinciales muy molestos con la ausencia del legislador en un momento político fundamental.
El "espíritu navideño" del que habló el martes Rubén Giustiniani que habilitó la aprobación de las leyes de emergencia en seguridad y el servicio penitenciario se evaporó rápidamente. El peronismo y la oposición no llegaron a limar las diferencias y la ley de leyes quedó para febrero.
En la bancada peronista no ahorran dardos contra los bloques del Partido Socialista y UCR Evolución.
“A veces la política discute de espaldas a la sociedad, el presupuesto no es solo un instrumento de gestión del gobierno sino una hoja de ruta para la sociedad. La oposición puso por delante intereses políticos y la mirada territorial de sus intendencias”, disparó el jefe del bloque del PJ, Leandro Busatto.
Algunos huelen detrás de la posición dura que adoptaron los negociadores del socialismo y el radicalismo la presión de los intendentes de las ciudades más pobladas de la provincia, el rosarino Pablo Javkin y el santafesino Emilio Jatón.
“Yo los entiendo, son dos amigos y referentes importantes, pero un presupuesto de 800 mil millones de pesos no se puede abortar por una discusión de 3 mil millones”, dijo el diputado provincial Ricardo Olivera, la voz cantante del peronismo en el recinto, sobre los recursos que reclamaban para sí las dos principales ciudades de la provincia.
Y agregó: “Una parte de importante de los 120 mil millones de pesos para gastos de capital eran para las grandes ciudades, además de que hay obras financiadas por Nación”.
https://twitter.com/leandrobusatto/status/1476552316790530063
Por su lado, la diputada provincial Lucila De Ponti rechazó uno de los argumentos de la oposición en la negociación: el favoritismo de la Casa Gris hacia los gobiernos locales peronistas. “En estos dos años de gestión, Rosario y Santa Fe no fueron discriminadas, al contrario, fueron privilegiadas en el reparto de recursos: la provincia hizo un acuerdo con Rosario sobre la deuda que tiene la ciudad, se hizo una quita muy importante, con cuotas accesibles que no perjudican el presupuesto municipal”, dijo la referente del Movimiento Evita.
“En 2020 se saldaron pagos de Obras Menores de 2017, son trámites que requieren rendiciones y demoras, pero no hay favoritismo partidario, cuando ves la distribución de fondos del plan Incluir, las gestiones locales del peronismo tuvieron menos recursos que las opositoras”, señaló De Ponti.
Abrir el juego
En el bloque peronista destacan que la relación con la Casa Gris es más fluida y que después de dos años de chocar contra la pared se está abriendo el juego.
https://twitter.com/ludeponti/status/1475955099893743624
Además de batallar en una Cámara que sienten hostil, deben hacerlo con pocas armas. La bancada oficialista tiene solo seis integrantes, que pueden ampliarse a ocho si se suman dos monobloques. Además de Olivera –también presidente del PJ santafesino–, Busatto –referente de La Corriente– y De Ponti, se suman la camporista Paola Bravo, la bielsista Matilde Bruera y Rubeo. A ellos se agregan el massista Oscar Cachi Martínez y Cesira Arcando, del partido Fe.
Desde el interior del bloque, que expresa la amplia paleta de colores del peronismo santafesino, reconocen que funcionan más como una sumatoria de personalidades pero comparten un código tácito de no exponer a sus compañeros de bancada.
Irritación
Sin embargo, todos destilan su malestar por el viaje de placer de Rubeo, justo en un momento en que el peronismo estaba dando una dura pulseada con la oposición por temas clave de la agenda política provincial.
En el peronismo santafesino tildaron de “amateur” la foto que subió la pareja de Rubeo a Instagram, en la que se la ve junto al legislador provincial en una paradisíaca playa de las islas ubicadas al sudoeste de la India y Sri Lanka. Consideran toda la situación como un descuido inconcebible para un dirigente que al que reconocen “muy bicho” y que tiene más de cuatro décadas de experiencia política en el lomo.
Al igual que el caso de la diputada nacional Gabriela Brouwer de Koning –que faltó a la sesión donde se modificó el impuesto a los Bienes Personales por estar de vacaciones en Disney y argumentó que pensó que se había terminado el año legislativo después del rechazo al presupuesto– el episodio de Rubeo irrita tanto a una sociedad agobiada por el Covid y la inflación, que ve cada vez más en la política a una casta de privilegiados, sino también en sus pares, que en algunos casos debieron postergar sus vacaciones o separarse por unos días de su familia para bancar la parada en la Legislatura.