La Casa Gris envió dos pliegos a la Legislatura para destrabar el funcionamiento del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) y la movida anticipa un nuevo foco de conflicto con la Legislatura. Es que uno de los nombres propuestos por el Ejecutivo es Jorge Lagna. En agosto pasado, el entonces ministro de Seguridad renunció en medio de una ola de violencia en Rosario y luego de que aparecieran pintadas en edificios públicos reclamando mayor seguridad y alguna reacción estatal ante los incendios en las islas.
“Lagna es una persona que puso el cuerpo, que tiene mucho compromiso, no sólo con el peronismo, y tiene una trayectoria muy importante. Además, se trata de acuerdos legislativos, y queda a criterio del gobernador enviar a quien considera que cumple el perfil”, señaló a La Capital una de las principales espadas de la administración de Omar Perotti.
La ley 11.220 establece que en el Enress es conducido por un directorio integrado por cinco miembros titulares, designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo legislativo. Sin embargo, entre la norma y la realidad existe un abismo.
En mayo, tras la finalización del mandato de Anahí Rodríguez y Oscar Pintos, el directorio se quedó sin quórum para tomar decisiones. El único sobreviviente es el ingeniero Leonel Marmiroli, propuesto en su momento por el Frente Progresista.
Además de Lagna, el otro candidato es el contador Jorge Hurani, secretario parlamentario de la Cámara de Diputados durante la presidencia de Luis Rubeo. Ahora, Hurani está vinculado al diputado provincial Oscar Cachi Martínez, quien tiene como terminal política a Sergio Massa.
“Históricamente, el oficialismo tuvo tres representantes, la oposición uno y el restante es un director propuesto por el gremio. Ahora hay tres vacantes y el gobernador quiere un directorio equilibrado, con dos por el oficialismo y dos por la oposición. Estamos esperando que la oposición nos haga una propuesta para cubrir el puesto que falta”, dijeron desde la casa de gobierno.
Sin embargo, la negociación con el arco no peronista, que controla el grifo en la Asamblea Legislativa, luce complicada.
“Metodológicamente es un espanto: el gobierno sólo nos informó que mandaron los pliegos y los enviaron sin un acuerdo previo. No es por vetar a nadie, pero más allá de su fracaso como ministro Lagna es una persona de la política, deberían haberlo explicado públicamente”, deslizaron en uno de los principales bloques de la Legislatura.
En las bancadas peronistas tampoco se muestran convencidas con lo que consideran una jugada política riesgosa, dada la performance en Seguridad del ex diputado provincial oriundo de Venado Tuerto.
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“Esto no tiene nada que ver con su desempeño como ministro. De hecho, muchos legisladores opositores, como el propio Maximiliano Pullaro, destacaron el trabajo de Lagna, dijeron que era una persona comprometida con el tema”, retrucaron desde el Ejecutivo. “Con cada Cámara hay que construir cada acuerdo artesanalmente”, indicaron.
El envío de ambos pliegos a la Legislatura se da en la temporada alta de rosca.
Además de los puestos en el Enress, faltan cubrir cargos en la Justicia, el Ministerio Público de la Acusación (MPA) y la sanción definitiva del presupuesto 2023 y la ley tributaria.
La Legislatura, escenario de múltiples negociaciones simultáneas entre el oficialismo y la oposición
Negociaciones
En el Ejecutivo se mostraron confiados en que cada tema transita por su propio carril y que los ruidos que puedan surgir en una mesa de negociación no se contagiarán a las otras.
Lo cierto es que hasta que no se cubran dos lugares, el Enress seguirá paralizado.
“Tenemos problemas de insumos, no se pueden llevar adelante contrataciones, modificar tarifas, aplicar sanciones o renovar la contratación de personal; todas esas decisiones requieren resoluciones con mayoría del directorio”, resaltaron en el gobierno provincial.
Queda todavía por definir también quién ocupará la silla del representante gremial. El gobernador y la ministra de Infraestructura, Servicios Públicos y Hábitat, Silvina Frana, tienen dos alternativas. Una propuesta por el sindicato de Obras Sanitarias de Santa Fe y otra por el de Rosario.
El gremio rosarino está conducido por Silvio Barrionuevo, hijo del histórico dirigente gremial Oscar Rabanito Barrionuevo, quien propuso para el directorio del Enress a su esposa, Vivian Noemí Orellano, luego de una trama digna de una serie de Netflix que incluye denuncias de envenenamiento, un divorcio, el despido de Orellano de Aguas Santafesinas (Assa) y una reconciliación. Como ofrenda de paz el cacique sindical intentó sumar, sin éxito, a su pareja al organismo de control de las empresas prestadoras del servicio sanitario.