Como líder de polo a nivel mundial, Argentina es conocida por su calidad y tradición en esta disciplina con cerca de 300 clubes a lo largo de todo el territorio. Además de jactarse de poseer a los mejores jugadores, el país es pionero en desarrollar una raza de caballos específica para este deporte y que es la más utilizada, tanto dentro como fuera de las fronteras nacionales. Se trata del “Polo Argentino”, creada en la década del ochenta y conocida por su agilidad, velocidad, resistencia y facilidad de manejo, característica que la hace ideal para el juego.
En Rosario existe un circuito de cría y venta de equinos de este tipo que varían en precios. En líneas generales, cuanto más velocidad y docilidad presenta un ejemplar, más costoso será. También influyen otros factores como la edad, ya que a los 8 años es el momento ideal del animal en lo que hace a su desempeño, su resistencia y que tenga “buena rienda” para responder a las directivas de los jinetes suman un plus. Finalmente, los de primer nivel saldrán a la cancha para disputar los distintos torneos que en esta disciplina se juegan durante otoño (febrero, marzo, abril, mayo) y en primavera (septiembre, octubre, noviembre y diciembre).
“Esta raza es relativamente nueva y, en lo que refiere a su desarrollo, siempre se fue mezclando con ‘pura sangre’ de carrera inglés para lograr mayor velocidad y en la búsqueda de una mejor rienda, hasta que se termina creando esta variedad que hoy es la más utilizada para jugar este deporte en todo el mundo”, señaló a Negocios Federico Rubinich, uno de los titulares de La Ilusión, club de campo emplazado en la ciudad de Roldán y uno de los tres de la zona donde se juega polo, junto con La Rinconada en Ibarlucea y el Jockey Club de Rosario.
Precios de ejemplares
Al ser un mercado exclusivo y “for export”, las transacciones de los caballos suelen hacerse en dólares. En este sentido, Nicolás San Román, quien además de jugador aficionado se desempeñó durante años como presidente de la subcomisión de Polo del Jockey Club, señaló que la primera distinción se establece al hablar de equinos para jugadores amateurs vs. caballos para jugadores profesionales.
“Uno para un jugador amateur puede valer entre u$s 5 mil y u$s 6 mil dólares, pero los que compiten en campeonatos como el Abierto Argentino de Polo y son usados por los mejores del mundo van de los u$s 50 mil a los u$s 100 mil. En el sector profesional, el 80% del valor se lo lleva el caballo y el 20% el jugador, en la medida en que el juego decae en nivel tiene mayor influencia la persona y menor importancia el animal”, sostuvo San Román.
La Ilusión es uno de los lugares de la región donde se crían y se adiestran caballos para polo, los cuales luego se venden, en un pequeño porcentaje, a jugadores locales y el resto a clientes de Argentina y del exterior. Rubinich destacó que al ser Rosario una plaza chica en compradores y con un perfil moderado que busca “gastar poco”, los precios de sus ejemplares varían entre los u$s 2 mil y los u$s 6 mil.
“Van a depender de la habilidad que tenga, como una frenada rápida, facilidad al doblar, si ese proceso lo hacen más lento el precio baja, si tiene una edad óptima para jugar deportivamente, entonces sube, y así se van tomando en cuenta variables”, explicó Rubinich, quien antes de realizar una operación comercial suele recibir en su campo a la persona interesada para que conozca el animal, lo pruebe y evalúe el nivel de conexión con el caballo, fundamental al momento de salir a la cancha.
Un partido de polo tiene un mínimo de 4 y un máximo de 8 chukkers, que son los tiempos de jugada. Por la intensidad de la disciplina, normalmente los jugadores necesitan montar nuevos caballos después de cada chukker, es decir, que un jugador básico requerirá por lo menos de cuatro equinos dentro de su equipo. “Yo tengo seis, pero a la vez tengo otro dos que los estoy preparando y otros dos para reponer en caso de que a alguno de mi plantel le pase algo”, indicó a Negocios Walter Giustozzi, jugador amateur y también miembro de la comisión de Polo del Jockey Club.
Pensar en grande
Cuando se analizan los costos que implica entrar en el juego, la lista es muy larga. Por eso hay un popular dicho que afirma que el polo “es una industria sin chimeneas”, ya que según San Román le da de comer a aproximadamente 300 mil familias en Argentina, las cuales están vinculadas al deporte de forma directa e indirecta. Desde los propios jugadores, hasta criadores, petiseros (cuidadores de caballos), domadores, pilotos, veterinarios, herreros y transportistas para movilizarlos al momento de jugar en otras ciudades.
“El domador te doma el potrillo y lo entrega al petisero, quien empieza con todo el trabajo de adiestramiento para el polo. También está el herrero que se encarga de preparar las herraduras para cuidarlo y hay que pensar en contratar los servicios de un veterinario especializado en caballos que hace los controles y atiende cualquier urgencia que pueda surgir”, explicó San Román.
“Es un deporte muy costoso porque si alguien realmente quiere jugar tiene que pensar que es como una pyme por todas las personas que emplea”, sostuvo Rubinich. Otra figura que aparece en el polo de “alto handicap”, es decir, los tres torneos de la Triple Corona (Campeonato de Tortugas, de Hurlingham y de Palermo) que disputan las ligas profesionales en primavera, es la del “piloto”. Se trata de la persona encargada de jugar con los caballos hasta que considera que estos están aptos, momento en el que se da su traspaso al jugador de alto nivel.
El costo de un petisero puede ubicarse entre los $150 mil y los $200 mil mensuales y Rubinich aclaró que muchas veces, jugadores o practicantes de polo en Rosario suelen compartir los servicios de un mismo empleado, lo que permite un ahorro. Así, un petisero puede tener bajo su control entre ocho y diez equinos. Otro gasto que hay que tomar en cuenta es la pensión del animal que se paga a un espacio privado. Según San Román una pensión de las llamadas “a campo” hoy puede costar entre $20 mil y $30 mil por cada uno.
“En el caso del Jockey Club, los socios tienen este servicio incluido en las instalaciones del predio y lo que hacen es pagar la cuota que está $30 mil por mes y una adherencia por la práctica del deporte que vale $5 mil. Lo que vos abonás aparte es el petisero y la comida del ejemplar, pensá que si tenés seis caballos son entre unos $200 mil y unos $300 mil mensuales tomando en cuenta estos gastos”, señaló Giustozzi, quien estimó que en Rosario debe haber como mucho 40 personas jugando por hobbie.
A su vez, Rubinich destacó que el deporte sufrió una merma años anteriores y registró un repunte tras la pandemia, por la mayor necesidad de las personas de salir al exterior y entrar en contacto con la naturaleza. En su caso, desde La Ilusión imparten clases de equitación, salto a caballo y polo y destacó que en este último son alrededor de 20 las personas que se encuentran practicándolo. La clase tiene un valor cercano a los $5 mil.
“La idea es darle todo al estudiante al principio y que luego, con la práctica, se traiga sus cosas, que van desde el casco, hasta el caballo, la montura, etc. El jugador viste pantalón blanco, botas, rodillera, coderas, caso, taco, fusta, guantes y lentes para protegerse los ojos” señaló el deportista, quien destacó que en Rosario se juega un torneo muy importante que es el “Copa Día de la Bandera”. Los precios varían, pero en lo que es polo amateur un jugador puede pagar desde $10 mil a $30 mil por inscribirse a las distintas competencias.
Polo femenino
Las mujeres vienen ganando terreno en el polo tanto en Argentina como en el mundo. En el Campeonato Argentino Abierto de Polo de Palermo, que es el máximo certamen interclubes a nivel mundial, desde el 2017 se disputa la versión femenina del torneo. Los equipos mixtos también son una opción válida, aunque no tan común.