En Central no es tiempo de balance definitivo porque se mantiene en competencia y nada menos que en la Copa Libertadores, pero es un hecho que hay un ciclo que cerró: el de una Copa de la Liga en la que se la jugó entero por la defensa del título, pero que los números le dieron la espalda y ese anhelo de ir por una nueva consagración quedó trunco. Y de eso se trata este análisis, de ver cómo fue el tránsito del canalla en el torneo local, en el que sin dudas estuvo muy por debajo de las expectativas. En medio del repaso está el rendimiento de los futbolistas según la puntuación de Ovación (fueron tenidos en cuenta aquellos jugadores a los que se los calificó al menos en siete partidos, la mitad del torneo) y el primer puesto correspondió a Jorge Broun, lo que es, a todas luces, un buen indicador sobre la actuación canalla. El destacado en el torneo fue el futbolista que en el tramo final de la Copa de la Liga pasada tomó la lanza y con unas cuantas soberbias actuaciones, sobre todo en definiciones por penales, empujó el carro hacia el título.
Este Central tiene por supuesto algunos atenuantes en los cuales escudarse para analizar la Copa de la Liga que hizo. Uno de ello es que fue el equipo que más tarde terminó el año pasado y está claro que tuvo menos preparación que el resto. También cuenta el hecho de la doble competencia, con la Libertadores en el medio. Pero hay una realidad incontrastable y es que no logró ni siquiera el objetivo de mínima, que era meterse entre los cuatro primeros de su zona, en especial teniendo en cuenta su condición de último campeón del fútbol argentino.
Con el amparo que significó esa conquista, Central inició el campeonato con la motivación por las nubes, aunque sabiendo lo difícil que le iba a resultar la defensa del título porque en el medio debía afrontar la Copa Libertadores. De igual forma, cuando el torneo de mayor prestigio internacional del continente comenzó, el equipo de Miguel Angel Russo ya estaba fuera de competencia, sin la posibilidad de clasificar a los cuartos de final. El debut contra Peñarol fue días después de la derrota ante Barracas Central, que le bajó por completo la persiana a las aspiraciones canallas.
Y el hecho de que ese choque ante Barracas fuera el final de la ilusión, restando aún dos fechas por disputarse, habla a las claras de que las cosas no se hicieron bien, al menos como todos las imaginaban.
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Ya el inicio le resultó complejo, con apenas un punto en los primeros tres partidos disputados. Y en ese contexto la cuesta se le hizo demasiado empinada a un equipo que nunca mostró la capacidad de reacción que sí había exhibido en el semestre pasado.
Según Ovación
Para Ovación, Jorge Broun fue el jugador de rendimiento más parejo a lo largo de la Copa de la Liga, con un promedio de 5,80 en los 13 partidos en los que fue evaluado. El dato por sí solo no dice nada, pero en medio de una contextualización lógica sí expresa algo. Indica que fue uno de los futbolistas más activos del equipo, y que se trate del arquero implica que al canalla le llegaron mucho, de principio a fin de la competencia. Más allá de eso, habla también de que fue uno de los pocos que mantuvo el nivel.
Inició el torneo con solvencia y hubo partidos en los que claramente se destacó. Se recuerda, por ejemplo, su actuación en la victoria sobre Independiente Rivadavia (en San Nicolás), con un par de intervenciones clave. Su otro partido de alto vuelo fue ni más ni menos que en el clásico. Compartió puntaje con Ignacio Malcorra (la figura, por el gol), pero su aporte fue vital. En el primer tiempo tapó unas cuantas y en el segundo fue exigido a fondo una sola vez, pero respondió con una doble tapada.
En el segundo escalón está Malcorra (5,33), figura en el clásico y de los más importantes del equipo en muchos otros partidos. Estuvo casi siempre, porque para Russo es un jugador clave. Además de un par de goles, colaboró con algunas asistencias.
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Broun se juega la vida, junto a Mallo, y mantiene el arco de Central en cero para el triunfo en el clásico.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Apenas un escalón por debajo se ubican Mauricio Martínez y Carlos Quintana, aunque lo del Pelado por allí tenga algo de mayor de mérito porque jugó y fue puntuado en varios partidos más que Caramelo.
Franco Ibarra, otro de los refuerzos, jugó bastante, pero empezó a ser tenido en cuenta un poco más tarde que el resto. Y estuvo sólo tres veces como titular.
El mismo Central de visitante
Central padeció uno de los varios males que había sufrido en la Copa de la Liga pasada: la mala performance de local. Es que logró ganar una sola vez en el torneo fuera del Gigante, en el clásico.
En los otros encuentros la pasó decididamente mal, porque pudo empatar en el debut ante Atlético Tucumán, pero perdió con Talleres, Independiente, Huracán, Vélez, Argentinos Juniors y River. Es decir, cosechó apenas el 16,6 por ciento de los puntos disputados fuera de Arroyito. Fue una de las grandes deficiencias del equipo, a la que el cuerpo técnico no logró hallarle solución.
Encima le faltó contundencia en condición de local, no sólo por el hecho de compensar ese flaco andar como visitante, sino que perdió, ante Barracas Central, el largo invicto que traía desde la asunción de Russo.
Durante todo 2023 uno de los puntos que más se le destacó a este Central de Russo fue justamente la capacidad de reacción frente a una derrota, ya que nunca había perdido dos partidos seguidos. Este año en ese aspecto el equipo también se mostró dubitativo. Porque por primera vez llegaron esas dos derrotas seguidas (contra Huracán y Vélez) y tras el triunfo, de local, ante Instituto, aparecieron tres tropiezos de manera consecutiva: Argentinos Juniors, Barracas Central y River.
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Ignacio Malcorra celebra el gol con el que Central ganó el clásico. Ese día el 10 fue la figura, con 8 puntos.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Punto a favor: el clásico
En medio de un andar cansino y sin grandes luces, Central tiene algo para rescatar y es nada menos que la victoria en el clásico, en lo que posiblemente haya sido el momento de mayor esplendor en el torneo.
El canalla venía de empatar y ganar los dos clásicos disputados en 2023 y el de este torneo tocó en el Coloso, donde fue convencido y confiado en lograr un buen negocio, y lo que hizo fue meter un triunfazo, sobre todo por la condición de visitante.
Sin una actuación sobresaliente, el equipo de Russo jugó el derbi como siempre y lo ganó. Pero más allá de triunfo, importante por cierto, lo que quedó fue la forma en la que lo ganó y por intermedio de quién se quedó con la victoria. Como si se tratara de un cuento escrito por el Negro Fontanarrosa, el gol del triunfo fue autoría de Malcorra, el héroe unos meses antes en el Gigante, con el gol de tiro libre.