Renovó la ilusión. También ratificó no poder salir de las sombras. Central brindó un magra imagen ante Atlético Tucumán. Los murmullos al final de la contienda se escucharon en el Gigante, pese a que muchos protagonistas optaron por hacer oídos sordos. Sin embargo, el hincha tiene en claro que el equipo tiene un patrón negativo que lo eclipsa. El empate sin goles no hizo más que ratificar que el elenco dirigido por Miguel Russo sigue destilando una significativa merma futbolística. No se trata sólo por haber transferido a su goleador. Acarrea viejos hábitos mientras mantiene el invicto en Arroyito. La resultante es clara. Obtuvo un tibio punto en el estreno de la Copa de la Liga ante su gente y sumó un lastre de cinco desafíos sin ganar. La disminución productiva se acentúa, ya que de las últimas 10 presentaciones solo pudo triunfar una vez.
Central entró en un cono de sombras. La última alegría que le ofrendó su gente en cancha data del 11 de julio cuando venció a Central Córdoba de Santiago del Estero 2 a 0 en el Gigante. Luego no pudo volver a izar la bandera de la victoria. Cerró la Liga Profesional a puros empates: Racing (1 a 1 en Avellaneda), River (3 a 3 en Arroyito) y Belgrano 0 a 0 en Córdoba).
Después llegó el mazazo en seco por parte de Chaco For Ever, que lo eliminó de la Copa Argentina tras vencer al canalla por 1 a 0 en Córdoba. Y en el reciente inicio de la Copa de la Liga, el equipo de Russo apenas consiguió un pobre 0 a 0. En total lleva cinco partidos sin ganar.
Pero tiene un déficit desde antes de vencer al ferroviario santiagueño, debido a que acumulaba otras cuatro presentaciones sin triunfos. Por lo tanto, la ecuación final es para no desviar el real foco de atención. Central es un equipo que mantiene la irregularidad y genera ciertas dudas, independientemente de que es el único conjunto que no perdió en lo que va del año jugando en su hogar.
Russo sigue teniendo trabajo por corregir y hacer a corto plazo. La puesta en escena montada el pasado domingo dista de lo ideal. Ni hablar que estuvo media hora jugando con un futbolista más y no supo cómo vulnerar a Atlético. El bajón colectivo lo presenció todo el estadio, que no en vano cerró la tarde con murmullos y cierta preocupación por el nivel exhibido. Todos esperaban otra respuesta.
El próximo lunes tendrá la chance de visitar a Banfield, que lidia por mantener la categoría. Se verá si el entrenador auriazul puede poner al canalla a punto o sigue sin brindar garantías. Central tiene como objetivo de temporada seguir alimentando el promedio. Al menos así ratifican sus directivos.
También es verdad que al estar en zona de clasificación a la Copa Sudamericana, el reto es doble ya que no puede darse el lujo de ahora en más de no conseguir un boleto internacional porque viene de quedarse sin nada en la Copa Argentina.
Para el técnico y directivos es esencial salir cuanto antes de ese cono de sombras que están parados desde hace varias semanas. El camino a transitar tiene 13 escollos más. Hay mucho en juego. Y no solo desde lo futbolístico precisamente.