El autor, compositor y dibujante bonaerense Martín Ameconi trae por primera vez a Rosario “El baile de los salvajes”, un show audiovisual en el que combina música en vivo con su serie web Animaciones Salvajes con audios de entrevistas a músicos icónicos como Fito Páez, Charly García, Spinetta, Patti Smith, Gustavo Cerati o Bob Dylan. Una de esas animaciones fue excepcional para Ameconi y los miles de fans de Páez después de que el músico rosarino accediera a sumar su voz al video y decidiera abrir con ese trabajo audiovisual su show del 11 de diciembre pasado en el Hipódromo.
“Fue una locura. Tardé en entender lo que había ocurrido, con el tiempo me fue cayendo la ficha. Hoy en día lo pienso y me da una sensación de plenitud muy hermosa. Es Fito Páez. Es Dios”, recuerda Ameconi sobre aquel suceso. Después de lanzar cinco discos como solista, el trabajo audiovisual de Ameconi, que además es docente de música, surgió durante la cuarentena de 2020 y se volvió viral en las redes sociales, con más de 30 mil seguidores en Instagram y 6 mil suscriptores en YouTube. El músico, que en las animaciones se presenta como Salva, un personaje con máscara de zorro, actúa mañana, a las 21, en el Gran Salón de Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza). Las entradas están a la venta en la boletería del teatro y entradaslavarden.com.
Va a ser una experiencia audiovisual, van a ver proyectadas en pantalla grande las animaciones ya clásicas, pero el cierre musical de los créditos va a ser tocado en vivo con la canción completa.
¿Cómo surge el personaje de Salva?
En principio surgió como una firma, como yo no tengo un recorrido formal con el dibujo, carezco de un estilo propio, o al menos en un principio, entonces poner al personaje con la máscara de zorro era una forma de identificar de dónde venía eso si es que te lo cruzabas de casualidad por la web. También Salva funciona como un alter ego, es una manera de ponerme a mí mismo en esos mundos y eso me sanaba y me reconfortaba en un momento en el que las cosas estaban difíciles.
¿Cómo definirías tu trabajo?
Creo que juego a mezclar los mundos que más a manos tengo, los que más conozco, ya sea poniendo una cámara en un lugar que no lo hubo cuando cuentan una historia, o sacando de contexto a los artistas y reinterpretar sus dichos, maniobrar sus palabras. O directamente mezclar dos mundos que parecen no tocarse.
RUTA SALVAJE (Animaciones Salvajes) | FINAL DE TEMPORADA.
¿Cómo fue el inicio? ¿Cómo y cuándo llegaste a la unión de música y animación?
Yo soy músico, estudié eso, hago discos, produzco y soy docente de música. Dibujaba de niño, todo indicaba que me iba a dedicar a algo de eso, pero en la adolescencia apareció Charly y me cambió todo. Quería ser él, como de niño, cuando pensaba en ser Batman de grande, acá yo quería ser Charly. Ni siquiera sé si quería ser músico, quería ser ese tipo, ese nuevo superhéroe que estaba ahí en el escenario. Así que me puse a estudiar guitarra y luego piano, y con este último es que desarrollé mi carrera como instrumentista. Durante el 2020 en la primera cuarentena se me despertó la curiosidad por volver a dibujar, sobre todo a animar, ahí me bajé una aplicación para el celular y comencé los primeros garabatos, fue natural usar los audios de los músicos que admiraba porque era el mundo que más tenía a mano, con el que más dialogaba, y además pude hacer uso de mi superpoder que es recordar todo lo que ví en mi infancia y adolescencia. La mayoría de las entrevistas que recorto son audios que recuerdo haberlos visto, voy directo, ya sé dónde están.
¿Cómo es el proceso de creación de las animaciones?
Fue variando, ahora es mucho más complejo que antes. Sumé a Verónica Menconi que se encarga de hacer los fondos y escenarios y el trabajo de la animación requiere más detenimiento que antes. Pero en términos generales todo puede partir de un audio o de una idea, esto último suele ser lo más difícil porque tengo que encontrar un audio que coincida con la idea que tengo en la cabeza y muchas veces suele tardar en aparecer. Luego me siento en la tableta, hago los bocetos y empiezo a probar planos, ideas de movimiento, ahí veo si me sale lo que pensaba o tengo que cambiarlo por algo que pueda manejar, que pueda controlar. Tengo bastantes limitaciones técnicas todavía.
¿Qué reacciones o devoluciones recibiste de los músicos que son parte de las animaciones?
Tuve la suerte de poder tener contacto con algunos de ellos y siempre recibí palabras hermosas. Y no solamente de los músicos, de pronto recibo elogios de dibujantes que admiro como Tute o Max Aguirre y no lo puedo creer, me siento un intruso. O Nora Lezano que es la número uno. También me llegó un audio de Fabián Casas. Es un montón todo eso para mi.
Abordás desde Gardel, los Simpson, Leonard Cohen, Los Beatles, Mercedes Sosa, los Stones y Fito Páez, entre otros. ¿Qué te decide a abordar a determinados músicos?
Solamente trabajo con músicos que admiro y de los cuales conozco su obra de manera profunda, no me sale dibujar a alguien que no me gusta su música. Y creo que si lo intentara me saldría una animación chata, sin distintas capas de lectura.
¿Cómo fue el trabajo con Fito Páez?
Con Fito tuve la posibilidad de hacerlo participar de manera activa, el fue muy generoso conmigo desde el principio compartiendo mis trabajos y cuando lo invité a poner la voz para un episodio me dijo que sí al instante.
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"Lo escuché a Dylan decir algo que en verdad dijo Wilde, sobre que un hombre con una máscara te va a decir la verdad", explicó el artista sobre su singular elección.
El final de la temporada 2 de Animaciones Salvajes se estrenó en Rosario en un recital de Fito. ¿Cómo viviste ese momento?
Fue una locura, ya para mi era un montón que Fito accediera a poner la voz para el episodio. Cuando me llamaron y me avisaron que iba a abrir el show de Rosario no lo podía creer, me tomé un micro y me fui para allá. Fue muy extraño porque era la primera vez que veía la reacción del público en vivo, y era un montón de gente. Tardé en entender lo que había ocurrido, con el tiempo me fue cayendo la ficha. Hoy en día lo pienso y me da una sensación de plenitud muy hermosa. Es Fito Páez. Es Dios.
¿Qué fue lo más sorprendente que te pasó en el proceso creativo de las animaciones?
Me fue sorprendiendo todo, no me esperaba nada de lo que ocurrió. Soy un músico de un pueblo del oeste de la provincia de Buenos Aires (Marcos Paz) que un día se puso a dibujar para matar el tiempo y terminó abriendo el show del músico que más admiraba. Es rarísimo. También me sorprende hasta dónde pude alejar el techo, hoy veo las animaciones de esta temporada y la evolución desde el episodio uno de la temporada uno es demencial.
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¿Cómo ves el futuro del proyecto? ¿Cómo va a evolucionar?
En principio quiero terminar esta temporada, se apunta a que salga un episodio por mes, así que habrá 10 episodios más o menos con un cierre especial. Y después veremos, me gustaría que se puedan sustentar económicamente solas las animaciones y poder dedicarle más tiempo.
¿Por qué elegiste la máscara de un zorro?
La máscara viene de mi proyecto musical El baile de los salvajes. Lo escuché a Dylan decir algo que en verdad dijo Wilde sobre que el hombre con una máscara te va a decir la verdad. Yo quería salir con una máscara de un animal en la tapa del disco, así que fui a recorrer cotillones y conseguí unas máscaras de zorro bastante malas que cuando estaba por tirarlas, una amiga, Camila Diez, me detuvo y me dijo que se las de que ella las iba a intervenir. A los pocos días llegó con esas máscaras espectaculares que son las que se suelen ver en las fotos. Cuando dibujé a Salva me parecía interesante que tuviera esa máscara también, lo hacía más peculiar y hay algo de mi fanatismo por Bojack Horseman que se coló un poco.