San Gregorio.— El anuncio del presbítero Víctor Favero de que renunciaba “en forma
indeclinable” a las parroquias San Gregorio de esta localidad y Nuestra Señora del Carmen de
Diego de Alvear produjo un gran revuelo en ambas comunidades. La renuncia fue presentada el 18 de
enero. La comunidad católica de San Gregorio pedirá explicaciones al responsable diocesano,
monseñor Gustavo Help.
El pedido de vacaciones del cura y una respuesta considerada
“ambigua” por éste de parte del obispo diocesano Help fue la gota que rebasó el vaso
para el joven sacerdote, que desde Rosario, donde se encuentra en casa de sus padres, envió el
viernes 18 una nota a Help en la cual le cuestiona “el hostigamiento hacia mi persona y la
falta de valoración positiva, que es contumaz y persistente”.
Obras. El cura Víctor Favero en casi dos años realizó importantes obras, movilizó a la
feligresía católica y deja un superávit de 14.400 pesos en la caja de ahorro de un banco, además de
un vehículo para la parroquia.
Favero considera que el obispo se toma venganza “por resaltar su
deficiente gestión episcopal, donde hay una evidente falta de liderazgo en la labor pastoral y se
cumple lo que el refranero dice: “Lo que natura no da, Salamanca non presta”.
En su nota,el ahora ex párroco comunal no ahorra críticas ya que destaca
que el obispo hace un año que no lo visita y le reclama que “es tarea del obispo supervisar
el estado de los inmuebles y dependencias parroquiales, que son propiedad del presbiterio a cargo,
a quien se le debe exigir el cuidado, la refacción y el mantenimiento. Si es así cómo es posible
que se me entregó la casa parroquial en estado deplorable en San Gregorio y estaban iguales la casa
y la iglesia en Diego de Alvear”.
Finalmente destaca que renuncia de manera indeclinable al cargo de cura
párroco de las comunidades “la que abandono de inmediato y los que usted podrá declarar
vacantes a tenor de derecho”. Hace mención a un balance cuyo superávit arroja un saldo de
14.400 pesos que están a nombre de dos miembros de la localidad en una cuenta en el Nuevo Banco de
Santa Fe, sucursal San Gregorio.”
Crucial decisión. Atento a ello, Favero le expresa al obispo diocesano que “lo conceda
o no, tomaré un año sabático.
Iré a vivir a lo de mis padres en Rosario y veré en el transcurso del mismo qué resuelvo,
seguir en el ministerio buscando un obispo mas benévolo, hacerme religioso de la Orden de San
Agustín o abandonar definitivamente el sacerdocio”.
El cura destacó que el problema es de larga data. “Me hizo venir de
Buenos Aires dejando un trabajo que tenía organizado y me puso a 260 kilómetros de mi familia en
Rosario y a 430 de mis compañeros de apostolado, pero lo hice por caridad sacerdotal, para que el
pueblo no se quedara sin cura”.
Favero, pese a ello, consideró que tanto San Gregorio como Diego de Alvear
fueron muy buenos y manifestó: “Hermanos de San Gregorio y Diego de Alvear, pido perdón si
con alguna actitud he herido a alguien, y quiero que quede un gran recuerdo mío, como va a quedar
en el mío, luego de casi dos años”.
A la radio local llegaron llamados solidarios para el ex párroco y otras
destacaban que “el obispo era un desaparecido del pueblo” y que debían organizarse para
hablar con Help pidiéndole explicaciones y requerir el retorno de Favero. l























