La prevención de los factores de riesgo cardiovascular modificables es el tema central del XVI Congreso Mundial de Cardiología que termina hoy en la ciudad de Buenos Aires.

La prevención de los factores de riesgo cardiovascular modificables es el tema central del XVI Congreso Mundial de Cardiología que termina hoy en la ciudad de Buenos Aires.
Concientizar a la población sobre la importancia de conocer los niveles de colesterol, tensión arterial, perímetro de la cintura y glucemia sumado al abandono del cigarrillo se convirtió en el caballito de batalla de la mayoría de los especialistas internacionales que expusieron durante el encuentro.
Las enfermedades cardiovasculares representan uno de los mayores problemas de salud en el siglo XXI. Son las responsables del más alto número de muertos y discapacitados.
Según la Organización Mundial de la Salud, 17 millones de personas mueren por año en el mundo a causa del mal funcionamiento de su corazón y para el año 2020 se estima que los países desarrollados tendrán un crecimiento de muerte cardiovascular del 29 por ciento en las mujeres y el 49 por ciento en los hombres.
En Latinoamérica, las expectativas son peores. "Estamos frente a un gran asesino al acecho", sentenció ayer el cardiólogo Sydney Smith, uno de los máximos referentes internacionales especializados en riesgo cardiovascular y expositor en el Congreso que convocó a 15 mil médicos de distintos países.
En el marco del congreso, que se caracterizó por acercar los aspectos médicos a la comunidad, ayer se instaló una Carpa Saludable en la plaza del Obelisco. Un equipo de enfermeras se encargó durante toda la jornada, en forma gratuita, de controlar la presión arterial, los niveles de colesterol y el perímetro de la cintura de los que voluntariamente concurrieron al lugar. También brindaron material informativo. Por la carpa pasaron más de 1400 personas.
La iniciativa, que se dio a llamar "Cruzada cardiovascular. Buen Corazón, buena vida", fue motorizada por la Fundación Cardiológica Argentina con la intención de advertir a la población sobre los tres indicadores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
Apelar a la conciencia. En tanto, durante el congreso se anunció que el próximo 28 de septiembre, cuando se conmemore el Día Mundial del Corazón en 100 países, la consigna será, justamente, promover que la gente conozca sus factores de riesgo cardiovascular. La idea es invitar a hombres y mujeres, a través de campañas masivas, a descubrir su estado de salud coronaria y enseñarles distintos modos de reducir el riesgo mediante la consulta con un cardiólogo.
Cabe destacar que la mayoría de los factores que atentan contra el corazón son silenciosos y cuando dan alguna señal suele ser tarde.
Desde chicos. Otro de los pilares de esta batalla contra los enemigos ocultos es la prevención desde la infancia. El médico Héctor Trungelliti, presidente del comité de cardiología pediátrica de la Federación Argentina de Cardiología, señaló que "tenemos evidencias de que los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares que padecen los adultos se desarrollan en la infancia o la adolescencia y por eso se hace imprescindible planificar estrategias desde edades tempranas".
En ese sentido se expuso la experiencia de Colombia, que por iniciativa de la Federación Mundial de Cardiología (World Heart Federation) puso en marcha el programa "Hábitos saludables para la Vida" difundido a través del popular ciclo infantil Plaza Sésamo y que consiste en materiales audiovisuales que buscan motivar a chicos de entre 3 y 6 años a realizar actividad física y comer alimentos saludables.
En esa misma línea, la Fundación Cardiológica Argentina presentó durante el Congreso los datos preliminares del programa "Educando", dirigido a docentes de nivel primario, que comenzó en 2001 y que desde entonces entrenó a alrededor de 8.000 docentes en todo el país.
Concientizar a la gente, capacitar y motivar a los médicos en la prevención primaria e invertir en programas de salud se presentan como los grandes desafíos mundiales para ponerle freno a las enfermedades cardiovasculares que ya nadie duda en llamar epidemia.
"La buena noticia es que nos estamos dando cuenta de la gravedad de la situación y que si bien no es fácil ni rápido tenemos el conocimiento y la capacidad para combatirlas", dijo ayer en Buenos Aires el profesor Shahryar Sheik, presidente de la World Heart Federation.




